El coronavirus dificulta, aún más, el acceso a la vivienda de los jóvenes

Las crisis económicas siempre afectan más a unos colectivos. Los jóvenes son, casi siempre, uno de los colectivos más perjudicados

Imagen de una inmobiliaria en el País Vasco

Imagen de una inmobiliaria en el País Vasco // Luis Tejido (EFE)

Vivienda

FALTA DE AHORRO

Marta Gracia

Marta Gracia

Los jóvenes son uno de los colectivos más perjudicados en todas las crisis. La del coronavirus no es una excepción. Más paro, más precariedad, menos ahorro… son algunas de las trabas a las que se enfrentan cuando inician el camino para acceder a una vivienda. Unos problemas que se han acrecentado durante la pandemia.

El Banco de España en su informe 'El mercado de la vivienda en España entre 2014 y 2019' señala que a diferencia con lo ocurrido durante la etapa expansiva previa a la crisis financiera iniciada en 2008, la evolución del mercado inmobiliario de los últimos años no ha venido acompañada de “un sobredimensionamiento del sector inmobiliario ni de una sobrevaloración generalizada y significativa de la vivienda”.

Un aspecto que consideran mitigador, ya que debería contribuir a limitar los posibles efectos amplificadores sobre el sistema financiero y la economía en su conjunto de perturbaciones exógenas como la asociada a la pandemia del Covid-19. El organismo se muestra convencido de que la pandemia impactará, en el corto plazo, en la situación del mercado inmobiliario.

En el informe señalan que durante los últimos años han aumentado las dificultades para el acceso a la vivienda para determinados colectivos, como los jóvenes, los hogares con rentas más bajas y los que residen en áreas metropolitanas. “La existencia de estas dificultades genera retos sociales importantes e ineficiencias macroeconómicas”, apuntan.

Sin acceso a la vivienda 

Anaïs López, directora de Comunicación de Fotocasa, asegura que los jóvenes son los que, una vez más, han parado los planes de cambio de vivienda por la situación del coronavirus. Entre la demanda actual de vivienda en España ha perdido importancia como motivo principal el cambio de la situación de convivencia (vivir solo, en pareja…): del 22% en la demanda precovid al 15% en la demanda posterior. “Este dato encaja con la pérdida de protagonismo de los colectivos más jóvenes y con más dificultades de acceso a la vivienda”, apunta López.

Esta crisis es diferente a la de 2008. En primer lugar, el motivo por el que ha comenzado en esta ocasión ha sido sanitario y de restricciones en el consumo. En 2008, la crisis fue financiera, por lo que los bancos tenían unas condiciones más estrictas en conceder los préstamos. A pesar de que las entidades financieras no están ‘cerrando el grifo’ del crédito, los perfiles que van a poder acceder ahora mismo a financiación van a ser perfiles con trabajos estables, con buenos ingresos y “no hay que olvidar que se va a necesitar de ahorros previos para acceder a la compra de una vivienda”, explica López.

El Banco de España señala que en los últimos años han aumentado las disficultades para el acceso a la vivienda para los jóvenes

Ricardo Sousa, ceo de Century21 en España, asegura que los jóvenes con empleos estables o con apoyo familiar no tendrán dificultad en acceder a financiación. De media, los bancos no están dando más del 80% del total de la hipoteca por lo que es imprescindible contar con un 20% del total para acceder a una vivienda.

Un independencia cada vez más tardía

La dificultad para acceder a una vivienda hace que los jóvenes españoles tarden en abandonar la casa familiar. Antes del coronavirus, la edad media de los jóvenes para emanciparse era de 32 años. Una de las edades más elevadas de la Unión Europea. Ricardo Sousa lo tiene claro: la dificultad de emancipación de los jóvenes se debe a “la precariedad laboral y bajos rendimientos en sus primeros años en el mercado del trabajo” y asegura que es una situación que se ha visto agravada con esta crisis sanitaria dado que ha limitado las oportunidades de empleo y la remuneración de este segmento de la población.

“Lo que llevamos apreciando los últimos años es que ante el encarecimiento de los alquileres, se refuerza su visión a favor de la compra de vivienda cuando el alquiler debería ser su primera opción”, advierte la directora de Comunicación de Fotocasa. Sin trabajo o con un trabajo precario e inestable, con bajos salarios y poca o ninguna capacidad de ahorro, los jóvenes no pueden hacer frente por sí mismos a los precios de la vivienda, e incluso la opción de alquiler deja de ser una alternativa asequible

Según el II Observatorio de la Vivienda en España de C21, casi la mitad de los jóvenes entre 18 y 34 años aún viven en casa de sus padres porque son económicamente dependientes y de los que están emancipados todavía muchos de ellos dependen económicamente de su familia o de su pareja. “Si a esto le añadimos una crisis sanitaria, en la cual todavía nos encontramos inmersos y que no sabemos a ciencia cierta cuándo finalizará, resulta inevitable que la edad de emancipación se retrase todavía más”, asegura Sousa.

Parque público de vivienda en alquiler

El Banco de España señala que la intervención pública en el mercado del alquiler puede contribuir a aliviar estos problemas. De entre las distintas medidas, "las que parecen más efectivas para este fin son aquellas que se centran en incrementar de manera estable la oferta de vivienda en arrendamiento a disposición de los colectivos más vulnerables". 

Ricardo Sousa explica que todos los que forman parte del sector inmobiliario, tanto desde el ámbito público como del privado, deben tener “la capacidad de poder proporcionar a los jóvenes españoles alternativas flexibles y accesibles, adecuadas a sus condiciones económicas, sus expectativas, sus hábitos de convivencia y los procesos de transición hacia la vivienda definitiva”.

“Se hace necesario una apuesta a largo plazo para que las administraciones dispongan de sus propios inmuebles y los gestionen a precios asequibles”, apunta Anaïs López. Aunque reconoce que es una medida costosa que requeriría de la cooperación de iniciativa pública y privada, “pero que sentaría unas bases sólidas en el mercado de arrendamiento para asegurar el acceso a la vivienda y que garantizaría a las administraciones una herramienta permanente para enfriar el mercado cuando fuese necesario”.

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