¿No tengo que pagar la hipoteca por el coronavirus? Preguntas sobre una de las medidas estrella

Una de las medidas económicas anunciadas por el Gobierno que más titulares ha acaparado hoy es la decisión de permitir que las "familias más vulnerables" retrasen el pago de su hipoteca. Algo que los expertos valoran, pero cuya implementación genera dudas

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Imagen de archivo. // Pixabay

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IMPACTO ECONÓMICO DE LA CRISIS SANITARIA

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Agustina Barbaresi

El anuncio de que las familias afectadas por el coronavirus podrán retrasar un mes (prorrogable a dos) el pago de su hipoteca ha levantado una polvareda de dudas razonables. ¿Quién puede beneficiarse? ¿Por qué no ayudan a los que pagan un alquiler? ¿Cómo hay que hacerlo para acogerse a esta modalidad? Intentemos arrojar algo de luz.

Las deudas amenazan con sepultar a muchas familias 

La crisis del coronavirus ha ganado virulencia en pocos días, abocando a empresas y familias a una situación muy delicada, que ha desencadenado miedo, dudas y una oleada de ERTEs y también de despidos, entre otras cosas. Uno de los motivos que explica por qué muchos no pueden hacer frente a sus gastos ante esta situación es el endeudamiento que arrastran.

 “La cuota de reembolso de la hipoteca supone para la mayoría de las familias españolas un elevado porcentaje de su renta bruta mensual. La cuota hipotecaria mensual supone en promedio el 30% del sueldo bruto de los españoles, aunque en algunas comunidades autónomas este porcentaje se eleva incluso al 42%. Asimismo, en muchos hogares la cuota alcanza el 50% e incluso el 70% de sus ingresos mensuales, lo que supone una elevada carga para las familias españolas, ya que muchas están sobre endeudadas”, explica Pere Brachfield, consultor y profesor de EAE Business School.

Según este experto, “antes la hipoteca era sagrada y se sacaba dinero de debajo de las piedras para pagarla, lo que podía ser abusivo. Ahora hay más protección”. Así, considera que la medida del Gobierno es “sumamente acertada. Es esencial para las personas que hayan visto drásticamente disminuidos sus ingresos por haber sido alcanzados por el contagio del coronavirus, que estén en situación de desempleo o que sean empresarios y profesionales autónomos que se hayan quedado sin trabajo y perdido su fuente de ingresos por culpa del confinamiento al que estamos sujetos”. Sin embargo, recuerda que no ha sido una medida “a la italiana” y que podría haber tenido más calado.

Ojo con el ‘sobre endeudamiento’

Brachfield plantea, además, la primera duda: qué formato legal va a tener la nueva norma. Queda por ver cómo se redacta y publica en el BOE, para ver entre otras cosas “cómo va a proteger al prestatario en caso de insolvencia o sobre endeudamiento sobrevenido”. Y es que no olvidemos que esto no es más que un aplazamiento, que depende de cómo se formule puede desembocar en situaciones no deseadas. “Toda moratoria viene bien pero es solo un primer paso. La idea es buena, pero hay que esperar al BOE. En el Congreso a veces entra un caballo y sale un dromedario por la otra puerta”, ilustra.

Temor a los costes de la morosidad

En los últimos días se ha especulado con que las entidades bancarias estaban en contra de actuar sobre las hipotecas. ¿Por qué ahora es posible? “El Banco Central Europeo (BCE) ya declaró la semana pasada que los Gobiernos tenían que tomarse decisiones valientes y acertadas para no volver a algo parecido a 2008. Por eso quizá las autoridades pueden haberse visto empoderadas para tomar este tipo de decisiones, gusten más o menos a las entidades bancarias”, expone Ferrán Font, director de estudios de Pisos.com.

Pere Brachfield coincide, y añade que “ahora el negocio bancario no es lo que era, con los tipos a 0 y el Euríbor en negativo. Entiendo que (los bancos) estén preocupados por que la morosidad se dispare. No solo por la morosidad en sí, sino también por el coste de gestionarla”.

¿Por qué no hay ayudas al alquiler?

Otra de las dudas que han inundado las redes sociales es por qué el Gobierno ha decidido ayudar a las familias más vulnerables con hipoteca, pero no con alquiler. Font explica que “el Estado está ejerciendo de mediador entre hipotecario y entidad bancaria. Sin embargo, entiende que en nuestro mercado de alquiler, la relación entre propietario e inquilino puede ser más equitativa y les permite una interlocución de tú a tú”. No en vano, alrededor del 90% de los propietarios del parque de alquiler son particulares. 

Brachfield coincide en la dificultad de establecer si la relación entre casero y arrendatario es justa, si hablamos de un particular que tiene ese ingreso como complemento a una pensión, por ejemplo, o si se trata de un fondo buitre; y señala que “no se puede desvestir un santo para vestir otro”. Sin embargo, no descarta que se llegue a adoptar alguna medida.

¿Cómo se podrá acoger uno a esta medida?

Sea como sea, lo que está claro es que esta medida no va a ser fácil de concretar en hechos ni tampoco están claros todavía los tiempos que maneja el Gobierno.

Aún “no tenemos ninguna información sobre el cómo (de esta norma). La gestión de toda esta crisis es de mucha dificultad, no solo por cómo se tiene que legislar sino también por cómo se puede gestionar: quién determina qué familias se pueden acoger, si hay que reclamar o si los bancos lo aplicarán automáticamente… Esperamos que podamos resolver pronto estas dudas”, concluye Ferrán Font.

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