El 'dolor' de comprar una casa: ¿por qué no disfrutamos del proceso?

Conseguir la casa de tus sueños es positivo, pero el proceso hasta que la encuentras es todo lo contrario: complicado, cansado, angustioso y frustrante

Imagen de archivo del Salón Inmobiliario de Madrid del pasado otoño

Imagen de archivo del Salón Inmobiliario de Madrid del pasado otoño // SIMA (SIMA)

Vivienda

EMOCIONES Y VIVIENDA

Marta Gracia

Marta Gracia

Complicado, cansado, angustioso y frustrante. Así es el proceso de comprar de una vivienda, es decir, no es un camino de rosas. Todas las emociones que se generan en el periodo hasta que se adquiere la vivienda son negativas y solo una positiva. De esta manera, según el informe “El comprador emocional de vivienda: el papel de las emociones en la decisión de compra” de Planner Exhibitions, este proceso sí que es emocionante (la única parte positiva).

Con todo ello se puede concluir que encontrar una vivienda deseada no es precisamente una experiencia satisfactoria. El informe se elaboró en Salón Inmobiliario de Madrid y se entrevistaron a 687 personas mayores de 25 años que estaban buscando activamente una vivienda. El informe analiza el grado de negatividad y positividad que suscita la búsqueda de una vivienda. Para ello se emplea una escala que va de -100 a +100, con la que se valoran seis atributos –el hexágono emocional– expresados de manera dicotómica: anodino vs. emocionante; complicado vs. sencillo; cansado vs. cómodo; angustioso vs. tranquilo; frustrante vs. satisfactorio; aburrido vs. divertido.

Según los resultados de la encuesta, el proceso resulta, sobre todo, complicado (-60) y cansado (-60). En menor medida, este camino es frustrante (-15), angustioso (-11) y aburrido (-10). En el lado positivo, para la mayoría de los compradores de vivienda es también emocionante (+15).  

Eloy Bohúa, director general de Planner Exhibitions, explica que no hay mucha diferencia entre hombres y mujeres, estatus social o nivel de renta. Sin embargo, matiza que sí que se ven más diferencias entre el las personas que buscan una vivienda para emanciparse o dejar de vivir de alquiler y las que la buscan como segunda residencia o para inversión.

La tenencia de la casa que se habita es, con mucha diferencia, el factor predeterminante de las actitudes más polarizadas. Es el caso, por ejemplo, de quienes viven en el domicilio familiar o de alquiler. Para estos, el proceso de búsqueda despierta emociones marcadamente más negativas que la media del informe en cinco de los seis atributos analizados. La única excepción es que tan solo les parece más emocionante que anodino. 

Por el contrario, ser propietario de una vivienda inclina las opiniones hacia el lado positivo del hexágono, al menos en cinco de sus atributos. Por el contrario, a estos encuestados el proceso de búsqueda sí les resulta más anodino que emocionante.

A las mujeres encontrarla les parece más complicado, cansado, angustioso y frustrante que a los hombres que, sin embargo, lo encuentran solo mas aburrido y anodino que ellas. Otro tanto ocurre con la edad. Sin ningún género de dudas, los menores de 36 años son, con diferencia, los más críticos de los encuestados. 

Solo en uno de los seis atributos del hexágono emocional ven su lado positivo (la búsqueda les parece más emocionante que anodina), mientras que con el resto su opinión es claramente más negativa que la media del informe. Por el contrario, el paso de los años parece atemperar los ánimos. A partir de los 36, la versión más positiva de las emociones del hexágono se impone con rotundidad sobre la negativa.

COMPRAR UNA VIVIENDA UN PROCESO DE TRANSFORMACIÓN

Por otro lado, el 62% de los encuestados asegura que necesita asesoramiento para comprar la vivienda. Se muestra más tranquilo si alguna persona le guía. Sin embargo, llama la atención que solo uno de cada tres consulta con un asesor. Y es que la mayoría de compradores (el 57%) pide asesoramiento a alguien cercano: un familiar o amigo. Carmen Román, directora comercial de Habitat Inmobiliaria, asegura que es un dato normal “porque a todos nos hace falta que alguien de nuestro entorno que haya estado en esa situación nos dé ese empujón y esa tranquilidad”.

“La compra de una vivienda es algo que te cambia la vida, por lo que es normal que haya emociones”, explica Rafael López, presidente de Behavior & Law. Por ello, insiste en que las emociones sí que influyen en la decisión de comprar y aún así “es un hecho racional”. Para López lo importante es saber gestionar esas emociones y no dejarse llevar por ellas. Por su parte, Pepe Martínez, business developer and neuroscience de Kantar, señala que el estudio y la investigación tendría que ir más allá y hacer las mismas preguntas seis meses después cuando ya estén en la casa: “Las emociones positivas llegan en la vivienda cuando estás en tu hogar. Las negativas afloran durante el proceso”.

De esta manera, Carmen Román señala que desde el sector inmobiliario, en este caso desde el punto de vista comercial, “tenemos que hacerlo más fácil, escuchar todas esas emociones del cliente”. Y añade que hay que conocer lo que quiere el cliente para que al final “las emociones puedan facilitar el proceso”.

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