Miércoles, 25 de noviembre del 2020

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Bootcamps, las 'fábricas' que nutren de trabajadores junior al sector STEM en pocos meses

Faltan muchos profesionales en el sector tecnológico y la media de empleabilidad en la industria del bootcamp está en el 80% en los tres meses posteriores a finalizar el curso.

Bootcamps, las 'fábricas' que nutren de trabajadores junior al sector STEM en pocos meses

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María Refojos

María Refojos

La nueva normalidad ha hecho más necesarios que nunca perfiles profesionales con capacidades digitales esenciales y con la capacidad de adaptarse a un mundo en constante cambio. Opciones como los bootcamps, que capacitan al alumno en conocimientos tecnológicos muy especializados en periodos de tiempo muy cortos, se presentan como una herramienta válida para el mercado laboral, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda.

En el caso de los trabajadores, muchos profesionales encuentran en este tipo de formación la llave para abrir la puerta a un cambio de rumbo, ya sea porque vienen de una situación de desempleo y buscan oportunidades laborales, ya sea porque simplemente les interesa el sector. En el caso de Arturo G. Bruno, que cursó un bootcamp entre enero y marzo de este año, el factor de peso fue el segundo. No contaba con experiencia previa pero “siempre” se había sentido atraído por “todo lo relacionado con los ordenadores y la informática”.

Por este motivo se decantó por el desarrollo web cuando cuando, tras siete años trabajando en el ámbito de la administración, quiso dar un giro de 180 grados a su carrera. “Primero cursé el grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web, que lo finalicé en enero de este año, e inmediatamente después hice el bootcamp”, explica. El curso que realizó fue el de Full Stack Web Development y el centro donde lo realizó, el campus en Madrid de Ironhack. 

Encontrar trabajo en 4 meses

Tras haber cursado la carrera de Administración y Dirección de Empresas, ahora trabaja como desarrollador frontend en Guidesmiths. Tardó “poco más de cuatro meses” en encontrar trabajo, y eso que su salida al mercado coincidió con un mundo en pandemia y una economía en plena parálisis.

Su perfil, el de full stack developer, es uno de los más demandados, junto con el de desarrollador web, expertos en QA o especialista en UX/UI. Por cada vacante de tecnología, las solicitudes no llegan a una decena, según datos de Infojobs. Una razón de peso para que a las empresas les venga bien el modelo bootcamp, ya que generan en cuestión de meses profesionales con un nivel mínimo para iniciarse en un puesto determinado e ir solventando la falta de mano de obra cualificada en ciertas disciplinas STEM.

Y, aunque de acuerdo con el último análisis del empleo de Ticjobs los puestos publicados en septiembre se redujeron el 20% con respecto a un año antes, la cifra de ofertas solamente en este portal especializado en empleo TIC supera las 7.300. Es decir, faltan muchos profesionales y la media de empleabilidad en la industria del bootcamp está en el 80% en los tres meses posteriores a finalizar el curso.

“Escuelas como Ironhack tienen ratios de empleabilidad muy altas, lo que significa que el gap de talento es tan grande que hay huecos para que la gente que alcanza este conocimiento mínimo y básico pueda subirse al tren y comenzar con el autoaprendizaje. Y esa es muy buena noticia”, señala Daniel González de Vega, cofundador de Smartick.  

Porque la formación que ofrecen se enfoca en cubrir la demanda de talento junior; existe una diferencia entre el tipo de competencias que entrenan, centradas en que el alumno obtenga su primer empleo en el sector de tecnología, y los conocimientos que proporciona una carrera universitaria o un grado.

“Por un lado, las personas que han participado en un bootcamp cuentan con las herramientas y conocimientos básicos para adaptarse rápidamente a nuestros proyectos. Por otro, los jóvenes ingenieros e ingenieras que hemos incorporado, gracias a sus extensos programas formativos, poseen unos conocimientos más profundos y sólidos, lo que les permite evolucionar profesionalmente de una forma más rápida y con una mayor versatilidad”, describe Iván Suárez Álvarez, Talent Acquisition Manager en Sopra Steria

En esta multinacional de consultoría tecnológica lo que hacen con estos perfiles junior es darles formación complementaria cuando se incorporan, al igual que en Kairós DS, donde siempre se refuerza la entrada de las personas sin experiencia previa en el mundo del desarrollo de productos digitales con formaciones internas.

Apostamos por estos compañeros por la riqueza que pueden aportar a los equipos y porque tenemos la capacidad de apoyarles en programas de formación"

“Suelen ser los perfiles más junior, con conocimientos en desarrollo más limitados pero con experiencia en otros campos y nos ayudan a tener una visión transversal apoyada en sus conocimientos de marketing, psicología, ingeniería electrónica... Apostamos por estos compañeros por la riqueza que pueden aportar a los equipos y porque tenemos la capacidad de apoyarles en programas de formación y mentoring”, Irene M. Morgado, directora de Talento y Marca de la consultora de Business Agility y transformación digital Kairós DS.

Es decir, las empresas son conscientes de esta realidad y en función de sus necesidades y sus recursos, se pueden permitir contar en su plantilla con este tipo de perfiles para ir moldeando al profesional. Aunque no sucede en todos los casos. “En Smartick, donde tenemos un equipo de 15 personas en tecnología, no contratamos a alguien de bootcamp, porque necesito gente de un nivel más elevado, que sepa más”, afirma González de Vega. “Eso no quita para que una empresa con equipos de 15.000 o 1.500 personas, pueda decir ‘en este subproyecto, en esta parte de frontend, necesito a alguien junior en Javascript’... Eso no lo cuestiono”, añade.

Especialización sí, ¿pero experiencia?

La especialización es una de las principales ventajas de este tipo de cursos, que se ofrecen tanto en formato online como offline. La variedad de escuelas es amplia: empezando por la citada Ironhack y pasando por Udacity, Keepcoding, Uxer School, Immune Tech Institute, Wild Code School, Le Wagon, Makers Academy o Hack a Boss. En todas ellas puedes encontrar cursos específicos de frontend o backend, de ciberseguridad, de big data, de UX/UI, de desarrollo mobile, de análisis de datos... El objetivo es cubrir la demanda puntual de las empresas. 

“La formación recibida durante el bootcamp es eminentemente práctica”, corrobora Arturo G. Bruno, quien puntualiza que durante los cuatro meses en los que estuvo en búsqueda activa de trabajo se encontraba sobre todo con ofertas que indicaban fundamentalmente qué lenguajes y tecnologías debían conocer los candidatos, y no tanto el tipo de educación, reglada o no, que debían tener.

En esta línea, Iván Suárez, Talent Acquisition Manager en Sopra Steria, detalla que un curso de estas características te prepara precisamente para ser resolutivo en el corto plazo: “Es un tipo de formación muy condensada y orientada a tecnologías que se trabajan en el día a día”. 

¿Cuánto gana un desarrollador junior en España? Según los datos recopilados por Indeed, la web que recoge opiniones e información de empresas, usuarios y empleos, el sueldo medio de desarrollador o programador junior ronda los 20.000 euros anuales.

Sin embargo, esta hiperespecialización en conocimientos viene con limitaciones. “No puedo decir que esté preparado para afrontar plenamente los retos del nuevo trabajo”, reconoce Arturo, aunque no lo achaca a haber cursado una formación intensiva, sino al hecho de ser ‘el nuevo’. En este sentido, desde Sopra Steria destacan que la actitud con la que se afronta un proyecto es fundamental. “Las personas con mayor adaptabilidad y predisposición al aprendizaje son las que mejor encajan y crecen en nuestro proyecto de compañía”, subraya Iván Suárez. 

Y aunque las empresas no especifiquen una negativa por venir de un bootcamp, la experiencia requerida sí que puede ejercer de muro de contención. De acuerdo con los datos de Ticjobs, las ofertas que solicitan candidatos con más de 5 años de experiencia aglutinan el 44% del total, seguidas de las que requieren entre 2 y 5 años de experiencia (42%). Perfiles más junior, con menos de dos años de experiencia, representan el 13% de las ofertas demandadas, y solo un 1% busca perfiles de primer empleo.

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