Menos 'sisis' en pandemia: cae el 9% el número de ocupados que estudian en España

La cifra de trabajadores que estudian al mismo tiempo se situó en el segundo trimestre del año en 2.264.100 personas, un 8,9% menos respecto a 2019. Además, su peso respecto al total de ocupados desciende hasta el 12,1%

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EMPLEO Y FORMACIÓN EN PANDEMIA

Fran Leal

Fran Leal

Tras tres años seguidos de ascensos, 2020 ha vuelto a suponer un descenso en la cifra de españoles que estudian y trabajan a la vez, una estadística claramente impactada por la pandemia del coronavirus.

Esta es la principal conclusión que podemos extraer de un estudio realizado por Randstad acerca de la evolución del volumen de trabajadores que estudian en España, a partir de los datos publicados por el INE desde 2005, relativos al segundo trimestre del año.

Una caída de casi el 9%

Según las cifras oficiales, al cierre del segundo trimestre de 2020, el número de ‘sisis’ (aquellos que trabajan y estudian) alcanzaba las 2.264.100 personas, un 8,9% menos que el pasado año, cuando se alcanzaron los 2.485.700 empleados que estudiaban. Así, la caída de este año es la tercera más importante de la serie, solo superada por las de 2014 (11,9%) y 2009 (9,4%).

En cuanto a la proporción de ocupados sobre el total que están estudiando, también se experimenta un retroceso de medio punto respecto al año pasado. Si en 2019 suponían el 12,6%, este 2020 cae hasta el 12,1%.

Respecto a las franjas de edad, los jóvenes son los que peor parados salen, con un descenso del 27,3%, desde los 353.200 ocupados de 2019 hasta los 256.700 de este año. En cambio, el colectivo de mayores de 45 años ha sido el único que ha vivido un aumento de trabajadores que estudian al mismo tiempo; en concreto, del 4,2%.

El impacto de la pandemia

Entre los motivos de este descenso de ocupados que estudian, Valentín Bote, director de Randstad Research, argumenta la crisis laboral provocada por la pandemia, que hace que caiga el número de trabajadores, “estudien o no”. Sin embargo, esta no es la única explicación, dado que, como apunta pertinentemente Bote, se ha reducido el porcentaje sobre el total de ocupados. En este sentido, la incertidumbre imperante podría estar afectando en la toma de decisiones de “las personas que se plantean estudiar a la vez que trabajan, ya que a menudo es contemplado como una actividad prescindible”, en lugar de una inversión de futuro.

En la misma dirección apunta Eugenio Lanzadera, profesor de Derecho del Trabajo en la Udima. De hecho, en su opinión, el descenso en esta estadística se debe “fundamentalmente al aumento del desempleo, lo que provoca que los trabajadores-estudiantes se queden solo con la condición de estudiantes en búsqueda de empleo”, algo que sucedería, en su opinión, a cualquier edad. 

Los jóvenes, los que más retroceden

No obstante, como hemos visto, los menores de 25 años han sido los más afectados por el descenso en términos relativos, debido al “aumento del desempleo juvenil, por encima de otras franjas de edad”, algo que respondería a un mayor predominio de contratos temporales y, por ende, de inestabilidad, “sobre todo en época de crisis, que hace que sean los puestos que primero se suprimen”, añade Lanzadera.

Además, otras circunstancias podrían sostener que sean los jóvenes los más afectados, como el hecho de que acaben de terminar sus estudios, al contrario que otros empleados de mayor edad, “que necesitan titularse o reciclarse”, apunta el profesor de la Udima. Del mismo modo, la mayor dificultad de acceso a la formación continua subvencionada o a la financiación para su propia formación, “a pesar de la política de becas del Gobierno”, podrían estar detrás de esa caída del 27,3%. Y es que, como recuerda Lanzadera, “estudiar implica un coste económico y una inversión en tiempo que ha de compatibilizarse con otras necesidades que también tienen los jóvenes trabajadores”.

Bote, por su parte, hace hincapié en la situación de inestabilidad laboral e incertidumbre que están experimentando los más jóvenes, “agravada sin duda por el actual escenario”, lo que puede llevarles a focalizarse en “su empleo actual y descartar la formación”. Una situación nada recomendable, teniendo en cuenta que son precisamente los jóvenes los que “han de llevar a cabo una mayor apuesta por su formación, ya que los profesionales versátiles y transversales serán los más demandados el día de mañana”, expone el portavoz de Randstad Research.

El futuro laboral, ligado a la formación

A pesar del retroceso de este año, lo que parece claro es que empleo y formación estarán cada vez más ligados. Según Bote, “si queremos un mercado laboral competitivo y de calidad, hemos de apostar por la empleabilidad del profesional”. Algo para lo que es fundamental el trabajo conjunto de “administraciones, empresas y trabajadores”, con el objetivo de impulsar unos programas formativos que “deben estar enfocados a la mejora de habilidad y competencias para el empleo, y no deben de abandonarnos en toda nuestra vida laboral”, sentencia.

En definitiva, como apunta Lanzadera, los continuos cambios a los que estamos asistiendo en el presente, que además no dejan de ganar velocidad, nos van a exigir “una formación continua durante, prácticamente, toda la vida laboral”. Unos cambios dominados por la tecnología y “las exigencias de las nuevas profesiones, la adaptación a los cambios originados por la demanda, la necesidad de reinventarse por parte de empresas y trabajadores”, que ya nos están reclamando “un reciclaje constante y adaptado a las necesidades”, concluye.

En este articulo: Búsqueda Empleo Desempleo

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