¿Qué competencias necesito para no quedar fuera del mercado laboral?

La tecnología y la digitalización ya habían hecho su incursión en el trabajo, pero ahora está más implementada.

Imagen de archivo de gente paseando

Imagen de archivo de gente paseando // David Aparicio (El Periódico)

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MERCADO LABORAL EN PANDEMIA

Marta Gracia

Marta Gracia

La situación actual de crisis provocada por el coronavirus ha hecho que el paro se dispare. El mes de agosto cerró con 3,8 millones de desempleados, el número más alto desde 2015. Por ello, es importante saber qué competencias va a demandar el mercado laboral a partir de ahora. La digitalización va a ser una competencia básica para cualquier trabajo. Pero hay otras soft skills que también destacan en este mercado laboral de nueva normalidad.

La crisis del COVID-19 marcará un antes y un después: la exclusión laboral futura ya no se vinculará tanto a perfiles, sino que se relacionará con la ausencia de soft skills como la capacidad de aprendizaje, la adaptación, la resiliencia o el espíritu colaborativo. “El estado de alarma ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de otros muchos perfiles que hasta el momento tenían empleo asegurado”, asegura Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

Profesionales de ramas como el comercio, transportes, hoteles o restaurantes, se vieron especialmente golpeados por la suspensión de todos los desplazamientos y festividades propios de esta época, encontrándose de pronto excluidos del mercado por razones externas completamente fuera de su control. Además, se ha incrementado esa exclusión debido a los rebrotes y a la falta de turismo. “La moraleja es que todos estamos expuestos a la exclusión y el único camino para hacerle frente es la apuesta por el desarrollo de competencias muy humanas y transversales”, afirma  Mesonero. 

Por esta razón, la Fundación Adecco ha puesto en marcha una guía de 20 competencias contra la exclusión en el nuevo mercado laboral.  Según la fundación, las empresas no solo reforzarán su tecnología como pilar de sostenibilidad, sino que valorarán más que nunca parámetros humanos imposibles de reproducir por las máquinas. “Todo lo que no sea mecanizable va a tener un valor superlativo”, apunta Mesonero.

Los sectores emergentes apuntan a ámbitos como la salud (en un contexto de envejecimiento sin precedentes), la transición ecológica y energética, la ciberseguridad o el big data. Si bien cada sector y profesión demandará unas habilidades y técnicas concretas, existen competencias transversales que todos los profesionales deberán reunir si quieren desenvolverse con solvencia en este nuevo mercado de trabajo

1. Curiosidad. La mejor forma de trabajar la curiosidad es cuidar la salud emocional, potenciando las aficiones, las relaciones sociales, etc. Todo ello tiene un impacto positivo en el “mundo interior” de cada uno y predispone de forma natural a la curiosidad.

2. Creatividad. En un mundo en el que “todo está inventado”, las empresas libran una batalla sin precedentes para captar a los profesionales más creativos, aquellos que tienen ideas originales y aportan un toque de ingenio y singularidad a su cartera de productos y servicios.

3. Espíritu colaborativo. Una personalidad abierta y colaboradora atrae y fideliza clientes, fortalece la red de colaboradores y contribuye a alcanzar los objetivos empresariales. 

4. Iniciativa. En un entorno empresarial en el que cada vez surgen más competidores, las organizaciones buscan diferenciarse de manera constante. El único camino es contar con profesionales que dejen a un lado los miedos y se atrevan a dar pasos hacia adelante, proponiendo ideas innovadoras

5. Capacidad de aprendizaje o “learnability”. En una sociedad en constante transformación, los profesionales más valorados son los que siempre están dispuestos al aprendizaje y a la mejora continua. 

6. Capacidad de adaptación o “liquidity”. Los puestos con funciones estancas y para toda la vida están en vías de extinción. Los trabajadores más demandados son  precisamente los que se mueven de forma alineada con la empresa, mostrándose dispuestos a salir de su zona de confort.

7. Resiliencia. En los entornos de trabajo las dificultades surgen constantemente, por lo que las empresas buscan profesionales que no se asusten ante la adversidad y que, además, sepan sortearla con creatividad, saliendo reforzados. 

8. Tolerancia al estrés. Para determinados sectores, especialmente dentro del área de servicios, ser capaz de trabajar bajo ciertos niveles de estrés y presión es fundamental.

9. Competencias digitales. El mercado laboral del presente y futuro ya no se concibe sin la tecnología y prácticamente cualquier puesto de trabajo exige intuición tecnológica. Además, las TIC están ya integradas en todas las fases de búsqueda de empleo. 

10. Comunicación eficaz. se trata de una de las cualidades más valoradas por las empresas, en la medida en que las personas que se comunican bien tienen una mayor capacidad para provocar o influir en los demás, abriendo la empresa a nuevos horizontes. 

11. Planificación. Las personas planificadas logran de forma más ágil y eficiente sus objetivos, entregando el trabajo a tiempo, y con una mayor calidad. 

12. Autonomía. Las compañías buscan profesionales en los que puedan delegar, de modo que cada cual, en función de su puesto y/o cargo, asuma sus funciones resolutivamente. Proponerse mejorar y trabajar la autoestima son las claves para ser una persona más autónoma.

13. Lealtad organizacional. Una de las técnicas que está cobrando mayor fuerza es el job crafting o convertir el puesto de trabajo que realizamos con el que desearíamos tener.

14. Perseverancia. es uno de los atributos más codiciados por los reclutadores, conscientes de que las personas constantes tendrán la fuerza interior para insistir hasta alcanzar los objetivos que se proponen. 

15. Orientación a resultados. En tiempos en los que el teletrabajo cobra una importancia hasta ahora desconocida, las empresas buscan personas eficientes, que aprovechen su jornada de trabajo, sin tiempos muertos ni “presentismo” y que pongan el foco en sus objetivos.

16. Motivación. Esforzarse por ser más positivo o convertir las tareas en retos son algunas de las prácticas que pueden llevarse a cabo para entrenar la motivación.

17. Empatía. Las personas empáticas tienen tacto, predicen reacciones y saben cuándo insistir y cuándo es mejor dejar espacio. 

18. Liderazgo. Las empresas demandan de forma creciente líderes que, lejos de infundir miedo o intimidación, transmitan apertura, empatía y confianza

19. Respeto a la Diversidad. Las organizaciones buscan incorporar a sus plantillas profesionales que representen la realidad en la que viven, diversa por naturaleza

20. Humanidad. El afecto, la empatía o la solidaridad aún no han podido ser transferidos a un robot, es decir, son propiedad exclusiva de los seres humanos y no mecanizables: es por ello por lo que ya tienen un valor incalculable.

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