5 razones por las que deberías teletrabajar desde el campo tras la COVID-19

Después de la crisis del coronavirus, son muchos los que se plantean cómo está estructurada su vida. Y algunos expertos creen que esto podría provocar un `éxodo urbano¿. Estos son los beneficios que te puede reportar vivir y trabajar en un entorno rural

Imagen de archivo de Alba Benítez, una trabajadora que dejó Barcelona hace 3 años y teletrabaja en casa.

Imagen de archivo de Alba Benítez, una trabajadora que dejó Barcelona hace 3 años y teletrabaja en casa. // MM (EL PERIÓDICO)

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Alberto Payo

Alberto Payo

Tras todo lo ocurrido con la crisis del coronavirus una de las tendencias urbanísticas y sociales que los expertos auguran que se producirá en los próximos años es un ‘éxodo urbano’. 

Con la enorme irrupción del teletrabajo -el cual podría ser algo más allá de una necesidad pasajera e instaurarse en muchas empresas y organizaciones- la dependencia de acudir a la oficina se reduce o elimina. Eso abre la puerta a poder trabajar desde cualquier lugar, siempre que se disponga de una buena conexión a Internet, claro. 

Después de más de 2 meses en confinamiento en los que las rutinas y también el estrés del acelerado ritmo diario anteriores se han paralizado, muchos ciudadanos han comprobado los beneficios que supone un día a día con ritmos más pausados y disfrutando de una mayor calidad de vida. 

Además, se ha empezado a valorar enormemente poder vivir en espacios con entornos más abiertos y cercanos a la naturaleza. Los que han gozado de viviendas con espacios exteriores, como patios, jardines, grandes terrazas, etc, han tenido una cuarentena mucho más llevadera y los que no, han envidiado a los primeros. 

Todo esto ha hecho que en muchas personas ha empezado a germinar una idea: cambiar su estilo de vida e irse a vivir y teletrabajar desde el campo o desde el pueblo. Estos son los beneficios de hacerlo: 

Ahorro de tiempo

En grandes ciudades como Madrid o Barcelona es común que se tarde entre 1 hora y 1 hora y media para llegar al lugar de trabajo y el mismo intervalo para volver al domicilio. Realmente es afortunado quien en una urbe de este tipo tiene el trabajo a media hora del domicilio o incluso puede desplazarse andando. 

Con la posibilidad de teletrabajar desde un entorno rural, todo ese tiempo se ahorra, lo que redunda en poder disfrutar de otras actividades o hobbies, pasar más tiempo con la familia, formarse, aprender idiomas, dedicarse a proyectos personales, etc.

Reducción de estrés

Tener que coger tranvías o autobuses atestados, ir corriendo por los pasillos del metro para no perder el siguiente tren, verse envuelto en atascos todas las mañanas, dar vueltas y vueltas para encontrar aparcamiento, tener que maquillarse o peinarse en el ascensor, son escenas cotidianas propias de un ritmo de vida acelerado y que hacen que nuestro estrés vaya acumulándose. Al prescindir de todas esas situaciones diarias nuestra salud mental lo agradecerá.

Ahorro económico

Residir y poder trabajar desde poblaciones más pequeñas o alejadas de la gran ciudad también ofrece un claro beneficio para nuestro bolsillo. En primer lugar, porque se evita realizar un gasto diario en transporte público, gasolina o parquímetros. El nivel de vida también suele ser mucho más económico a la hora de disfrutar de restaurantes y bares, opciones culturales y de ocio, salidas nocturnas, etc.

Pero todo eso es pecata minuta, si se habla del alquiler de vivienda. El portal Fotocasa realizó un análisis justo antes de que estallara la crisis del coronavirus en el que revelaba que desde 2014 a 2018 los precios del alquiler en Cataluña (principalmente Barcelona y poblaciones cercanas) se elevaron un 49%, mientras en Madrid ascendieron un 27%. Solo el coste mensual de pagar la renta de un piso y sus gastos derivados se llevan gran parte de los sueldos de muchos jóvenes españoles. Obviamente, vivir en poblaciones rurales o incluso ciudades de provincias donde la vivienda es bastante más asequible, permiten un ahorro significativo. 

Naturaleza y medio ambiente

Uno de los claros efectos que ha tenido el confinamiento en las grandes ciudades ha sido la reducción de la contaminación a niveles muy bajos. La polución urbana tiene numerosos efectos en la salud, sobre todo en el caso de padecer enfermedades respiratorias. En el campo el aire es mucho más limpio, pero además hay menos ruidos molestos y se tiene un mayor contacto con la naturaleza. Según diversos estudios, estos lugares favorecen la concentración, la memoria, la relajación e incluso pueden ayudar a combatir la ansiedad, el estrés o la depresión. 

Seguridad

El último aspecto, pero no menos importante, sería el de la seguridad. No hay que olvidar que, pese a que los casos de fallecidos y contagios hayan prácticamente desaparecido, el coronavirus aún sigue activo. Tendremos que acostumbrarnos a convivir con él hasta que se encuentre una vacuna o desaparezca por sí mismo, pero se ha demostrado que su incidencia ha sido mucho menor en el mundo rural. Si tras todo lo ocurrido tratas de evitar las multitudes a toda costa, cambiar de aires e irte a vivir a trabajar al pueblo o al campo pueden ser tu mejor opción.

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