De tu casa a la pasarela de moda: la ropa de la 'nueva comodidad' se impone

Con las restricciones de movilidad, el teletrabajo o los ERTEs, las salidas se reducen a la mínima expresión. Y esto repercute en la forma en la que nos vestimos.

De tu casa a la pasarela de moda: la ropa de la 'nueva comodidad' se impone

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María Refojos

María Refojos

Pantalones anchos, camisetas de andar por casa, chándals, leggins… Este año, nuestra gama de looks se ha limitado a la ropa que nos ha permitido estar cómodos, especialmente durante los meses de confinamiento.

“Voy a renovar mi armario de temporada con más pantalones de cintura elástica” es una de las frases más escuchadas en estas semanas en las que, de la mano del cambio de estación, muchos se encontrarían en un contexto normal ante la tarea de dar salida a las prendas de verano para hacer un hueco a las de invierno. 

Sin embargo, la situación es bastante distinta. Con las restricciones de movilidad, el teletrabajo o los ERTEs, las salidas se reducen a la mínima expresión. Ya no hay que ir a la oficina pero tampoco podemos salir por la noche, ir a un concierto o a un evento de cualquier tipo. Y esto repercute en la forma en la que nos vestimos.

“La ropa cómoda está siendo un boom”, asegura Maite Rivera, responsable de Canal Online de Venca. Las cifras acompañan esta afirmación. En esta plataforma de venta online de moda, durante el confinamiento las búsquedas de pantalones de chándal se dispararon el 201% y las ventas de pijamas crecieron el 300%. 

De ‘nueva normalidad’ a ‘nueva comodidad’

Y la tendencia sigue al alza en estos meses: actualmente venden casi el 100% más de pijamas que en las mismas fechas de 2019, el 60% más de leggins y como de sudaderas o un 34% más de jerseys. Aunque las estrellas indiscutibles son las batas, que se venden un 224% más, y las zapatillas, cuyas ventas han aumentado el 200% interanual. 

La gente quiere, en definitiva, más chándales y tejidos de punto y menos ropa de vestir. “Las categorías más afectadas por la disminución de la vida social son los vestidos y las blusas”, explica Rivera, quien prevé que las ventas de elementos de exteriores propios de estas fechas, como pueden ser los abrigos, se verán también afectadas en estas semanas. 

Cómo vivimos impacta en cómo vestimos. Y los cambios de hábitos impuestos por el COVID-19 a nivel global tienen un reflejo evidente en la moda. “Tenemos unas prioridades y necesidades diferentes y en este sentido la comodidad impera. Hemos visto a lo largo de los años cómo los diferentes periodos históricos han marcado socialmente nuestra manera de vestir y el que estamos viviendo también lo está haciendo”, plantea Susana Vela Covisa, directora de la plataforma en atelieres españoles de costura y alta costura Atelier Couture, y directora de Polka Press Comunicación

Siguiendo los pasos de los ciudadanos en la ‘nueva normalidad’, las marcas han ido acoplando también su oferta. En los escaparates, tanto los digitales como los físicos, se aprecia el cambio. Y han reforzado su abanico de prendas cómodas bien ampliando los productos, bien lanzando un nuevo segmento específico y destacado. 

Los ejemplos de cómo la nueva comodidad se ha hecho hueco en estas marcas son diversos y se han visto en sus webs desde abril: Zara con su ‘New Comfort’, Mango con sus ‘Comfy Collection’, Bershka con su ‘bCOMFY’ o Woman Secret con ‘The Pijama Society’. 

Acomodarse para sobrevivir

“Desde el inicio del estado de alarma, las marcas de moda se dieron cuenta del cambio y empezaron a ver la forma de poderse acercar al consumidor”, describe Patricia SanMiguel, doctora en Marketing y profesora en ISEM Fashion Business School. Y para afinar en la tarea, han contado en gran medida con la ayuda de la analítica: “La compra online te permite saber qué está pasando y qué está buscando el usuario. Con estos datos estudian lo que está pidiendo el consumidor y ajustan la demanda”.

El esfuerzo se hace necesario de cara a compensar la caída generalizada de ventas por la que atraviesa el sector textil. La apuesta por la comodidad, en combinación con la digitalización, podría estar teniendo sus frutos, si ponemos como ejemplo el caso de Inditex. El grupo gallego registró un beneficio neto en su segundo trimestre fiscal (del 1 de mayo al 31 de julio) de 214 millones de euros, una cifra que representa un cuarto de lo que lo que ganó en el mismo periodo de 2019 pero supone salir de los números rojos de su primer trimestre, en el que perdió 409 millones.

“Las marcas se han tenido que adaptar a las circunstancias actuales del consumidor, ofreciéndole lo mejor de ellas, pero cubriendo las necesidades que se demandan”, detalla Susana Vela.

“Se han lanzado colecciones mucho más deportivas, prendas muy atractivas unisex, detalles en las prendas que las hacen mucho más confortables. Las marcas tienen que ser muy ágiles en este momento y proporcionar al consumidor lo que necesita para hacerle sentir y vivir mejor, ya que creo que nos encontramos ante un consumo mucho más consciente”, añade esta experta.

El 'look videollamada'

Un trayecto que arranca en nuestras casas y armarios, va a los stocks de las marcas más cercanas al ciudadano de a pie y pasa por las pasarelas de alta costura. En la pasada Semana de la Moda de Milán hemos podido ver, por ejemplo, siluetas amplias y cinturillas elásticas en la colección de Max Mara, sudaderas con capucha y camisetas con el logo en el cuello en la de Prada, sandalias planas en la de Etro o, en general, muchas piezas de punto en la de Sportmax. 

El orden de esta traslación es lógico y responde a una simple cuestión de estructura y organización, de acuerdo con la profesora del ISEM. “Las marcas de moda española asociadas al fast fashion han mostrado antes el cambio a estas tendencias que las marcas de lujo, por su capacidad de producción y de poner mucho más rápido el producto en tiendas y en plataforma digital”, señala SanMiguel. Y las pasarelas, a su vez, están mostrando esats tendencias, con un nivel de diseño más alto y de una forma "mucho más aspiracional".

La última parada es la de Instagram, terreno de las influencers. Su proceso también está siendo el de la reinvención y “sí que proponen y hacen mucho más contenidos relacionado con outfits en casa, y casi el 90% empieza también a hacer otro tipo de contenido más personal, con ejercicios en casa, recetas de cocina, preguntas y respuestas, etc”, destaca.

¿La muerte del traje?

Un detalle estratégico de branding como es el del logo en el cuello no pasa desapercibido en su orientación a la visibilidad en el marco de esa otra gran tendencia, el 'look videollamada'. Se suman también los guiños a lo moderno o a lo elegante para satisfacer la demanda de los trabajadores que deben atender reuniones, llamadas, webinars o entrevistas de trabajo online, en vídeo y desde sus hogares. “Vamos a estar en casa, cómodos, sigamos teniendo el punto chic y el punto de tendencia”, apunta Patricia SanMiguel. 

En su opinión, de forma general se está imponiendo un dress code más casual y confortable a la hora de acudir a trabajar. Se trata de un estilo que ya existía, acompañado de etiquetas como ‘real life’ o ‘real body’, que se que se “ha potenciado con una velocidad vertiginosa” a raíz de la pandemia, el teletrabajo y la necesidad aún mayor de conciliar

Desde Venca corroboran que este nuevo estilismo más cómodo es la tendencia que se está imponiendo, en la que se combinan partes de abajo ‘de estar en casa’ con jerséis y cárdigans de punto, en lugar de blusas o faldas y vestidos.

En este escenario, ¿podríamos asistir entonces a la muerte del traje? Por ahora no es una opción, de acuerdo con Susana Vela, aunque sí es probable que experimente nuevos cambios conceptuales, con adaptaciones y mayor comodidad. 

En este sentido, considera que en el aspecto profesional “la flexibilidad y saber adaptarnos a cada situación será la apuesta ganadora”. “Es muy importante sentirnos cómodos, pero no olvidar nuestra imagen, dice mucho de nosotros, de nuestros proyectos y de nuestra profesionalidad”, concluye.

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