Miércoles, 25 de noviembre del 2020

Economyz

¿Por qué hay comercios en España que todavía rechazan el pago con tarjeta?

No ofrecer al cliente la posibilidad de elegir un medio de pago electrónico puede suponer, directamente, la pérdida de potenciales compradores.

Alrededor del 40% de los comercios en España todavía no admiten el pago electrónico.

Alrededor del 40% de los comercios en España todavía no admiten el pago electrónico. // Clay Banks (Unsplash)

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el 'plástico' sigue creciendo

María Refojos

María Refojos

“No aceptamos pago con tarjeta”, “Pago mínimo con tarjeta 10€” o “Datáfono estropeado, solo efectivo” son algunos de los carteles que todavía podemos leer en comercios, tiendas o bares de toda la geografía española. 

Alrededor del 40% de los comercios en España todavía no admiten el pago electrónico, según revelaba el Barómetro de Mastercard publicado el pasado mes de agosto. El estudio, realizado a partir de una encuesta realizada a medianas empresas, pone de manifiesto que cuatro de cada diez negocios aún restringen los medios de pago.

Incluso cuando el 58% de los que sí cuentan con un TPV reconocen que el principal motivo es que lo demandan los clientes.

20 años creciendo

En efecto, los datos muestran que somos cada vez más propensos a usar medios de pago electrónicos. En la Eurozona, el total de operaciones de pago efectuadas con medios distintos del efectivo creció el 7,9% interanual en 2018, hasta los 90.700 millones de operaciones. De este total, los pagos con tarjeta representaron el 46%, mientras que las transferencias y los adeudos directos supusieron el 23% cada uno. 

Se trata de un crecimiento sostenido que en los últimos 20 años no ha flaqueado, como muestran los datos del Banco Central Europeo (BCE). Y esta misma tendencia se observa en España, donde las operaciones de pago con tarjeta llevan aumentando de forma ininterrumpida desde 2003, en ocasiones a doble dígito, de acuerdo el Banco de España

Los datos más recientes del supervisor bancario español, correspondientes al tercer trimestre de 2019, indican un avance interanual del 16,81%, hasta las 1.181,9 millones de operaciones. Y en el conjunto de 2018 ya habían repuntado el 13,83% con respecto a un año antes, sumando un total de 3.903,6 millones de operaciones.

Comercios reticentes 

Sin embargo, todavía hay negocios que se muestran reacios a permitir el pago con tarjeta. Mastercard señalaba en la presentación del ‘II Índice de Ciudades Cashless’ que este es uno de los grandes retos sobre el que hay que trabajar, con el fin de eliminar las restricciones y que los consumidores puedan escoger su método de pago.  

En este sentido, Mariano Urraco, doctor en Sociología y profesor en la Universidad a Distancia de Madrid (Udima), recuerda que cualquier avance tecnológico siempre tiene una fase de implantación y un proceso de adaptación que puede ser "más o menos largo". Y más si la innovación conlleva un cambio en la percepción de la relación con el cliente. 

En opinión de este experto, el pago con efectivo puede asociarse a un acto "más cercano y personal que con aplicaciones móviles". Es decir, algunos comercios, fundamentalmente de proximidad, atribuyen a la transacción directa una cercanía que asocian a la confianza mutua en la que basan su relación con los clientes. No obstante, Mariano Urraco considera que "con el tiempo todas las empresas se adaptarán, así como practicamente todas las casas dejaron de escribir a maquina y pasaron al ordenador".

Desde el comparador financiero HelpMyCash apuntan a las comisiones como uno de los principales motivos por los que los comercios no permiten el pago electrónico o establecen un gasto mínimo. ¿Por qué? Cuando aceptan el pago con tarjeta o otros medios electrónicos, los establecimientos deben hacer frente a varios gastos, mientras que si cobran un producto o servicio en efectivo, reciben el importe total. 

Las comisiones son uno de los principales motivos por los que los comercios no permiten el pago electrónico o establecen un gasto mínimo.

El peso de las comisiones

Por una parte, tienen que abonar la tasa de descuento o comisión al banco o entidad propietaria del TPV: esta varía en función del tipo de negocio que sea y si la tarjeta es de crédito o de débito. Además, tienen que asumir el coste del mantenimiento del terminal y otros gastos como la línea de Internet o el alquiler o fianza del datáfono.

“Tradicionalmente los datáfonos tenían una comisión fija, por lo que los comerciantes establecían un importe mínimo para que la operación les saliese rentable”, explica Javier Mezcua, experto en finanzas personales de HelpMyCash. 

¿Cuánto supone esta comisión? Volviendo a los datos del Banco de España, en el primer semestre de 2019 -también últimos disponibles-, la tasa media de descuento, que es la que paga el comercio al banco o entidad proveedora del TPV, se situó entre el 0,17% de las grandes empresas de distribución (para tarjetas de débito) y el 0,59% de los hoteles (para tarjetas de crédito).

“Hoy en día es fácil contratar un TPV que no tenga este coste y que aplique una comisión porcentual, de manera que sea cual sea el importe de la transacción, la comisión no se coma todo el margen de la operación”, puntualiza Mezcua. “La clave es negociar las comisiones con el banco para que sean lo más reducidas posibles y si hace falta, cambiar de entidad”, añade Mezcua.  

El hecho de aplicar importe mínimo para poder realizar el pago electrónico puede responder también a una cuestión de marketing, en opinión del sociólogo Mariano Urraco. "Es más interesante para las empresas imponer esa restricción para que el consumidor compre más", subraya el experto.  

La clave es negociar las comisiones con el banco para que sean lo más reducidas posibles y si hace falta, cambiar de entidad”.  

Ventajas e inconvenientes

El 50% de los consumidores en España espera que el pago con tarjetas se incremente mucho, mientras que el 34% cree que aumentará bastante, según el  ‘II Índice de Ciudades Cashless’ de Mastercard. 

También se empieza a posicionar el pago con el teléfono móvil: de acuerdo con el 66,5% de los usuarios encuestados este método de pago crecerá mucho o bastante en los próximos dos años. Los españoles prevén que aumentará mucho o bastante el pago contactless o a través de aplicaciones móviles (55%), wearables (43%), o tarjetas virtuales (39%).

Ante esta tendencia, no ofrecer al cliente la posibilidad de elegir un medio de pago electrónico puede suponer, directamente, la pérdida de potenciales compradores. 

Y puede suponer, también, que gasten menos. Y es que cuando pagamos con los ‘plásticos’ podemos gastar hasta un 15% más porque sentimos menos “dolor” por la pérdida del dinero que cuando pagamos con tarjeta, según expone el Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada. “Pagar con tarjeta puede reducir la resistencia del cliente a gastar, al no tener que desprenderse físicamente de un billete”, coincide Javier Mezcua. 

HelpMyCash destaca otras ventajas de los pagos electrónicos, como son la de reducir los riesgos asociados a almacenar grandes cantidades de efectivo, así como los costes relacionados con la custodia y el transporte de efectivo. 

Del lado de los inconvenientes, además de las comisiones los comercios se encuentran con que la disponibilidad del dinero cobrado no es automática, y en ocasiones el titular del TPV puede tardar varios días en recibir el ingreso en su cuenta.

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