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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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¿Quieres ser influencer? Así debes declarar tus ingresos

La profesión de influencer también tiene sus propias obligaciones fiscales. Incluso los regalos o el pago en especie están sujetos a tributación

La influencer Dulceida en su el vestidor de su casa.

La influencer Dulceida en su el vestidor de su casa. // El Periódico

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Ana García Moreno

Dulceida, María Pombo, Laura Escanes… Son algunas de las influencers más conocidas de nuestro país. Entre las  tres reúnen más de 4,5 millones de seguidores. Aunque para formar parte de esta emergente profesión, no hay por qué tener tantos adeptos. Los microinfluencers (entre 1.000 y 10.000 seguidores) son ya uno de los perfiles más buscados entre las marcas para llevar a cabo campañas publicitarias. Pero hay algo que todos tienen en común: tienen que tributar sus ingresos. Te explicamos cómo.

Cada vez más personas comienzan a introducirse en este mundo de la promoción. En cambio, la mayoría desconocen cómo comenzar. “La gente no está preparada. Es algo que está en auge, un mercado muy nuevo”, explica Helena García, consejera delegada de la agencia de influencer marketing en moda, belleza y estilo de vida Madaish. Precisamente para alcanzar una mayor profesionalización del sector, la compañía lanzará en 2019 el proyecto Influniversity, una universidad online para influencers.

¿Qué debes saber?

Para empezar en esta profesión, el primer paso es “tener muy claro qué te va a hacer diferente y por qué la gente te va a seguir. Además, deberás ser consciente de que esto es un negocio y que tú serás la cara visible”, cuenta García. Precisamente por eso, es fundamental conocer cómo debes declarar tus ingresos. Y es que al tratarse de una profesión emergente que avanza incluso más rápido que la legislación actual, Hacienda no pasa por alto estos perfiles.

Lo común es seguir los pasos de cualquier autónomo: darse de alta en Hacienda, en el IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas) para poder emitir facturas, y también en el Régimen de Autónomos de la Tesorería General de la Seguridad Social. No obstante, si demuestras que es una actividad puntual y percibes un importe inferior al Salario Mínimo Interprofesional vigente a lo largo del año, podrás seguir trabajando legalmente sin necesidad de darte de alta como autónomo.

Eso sí, estés dado de alta o no, deberás declarar los rendimientos obtenidos en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), además del IVA y presentar sus declaraciones trimestrales y el resumen anual. Asimismo, será necesario que emitas facturas con IVA al tipo general del 21%, e incluir la correspondiente retención al IRPF. Si por el contrario, “no cumples cualquiera de estas obligaciones tributarias, podrías encontrarte con recargos, sanciones o intereses de demora” explican Ignacio Gridilla y Rodrigo Calvo, del área Fiscal del despacho de abogados BDO.

Durante mucho tiempo se puso de moda la opción de facturar a través de cooperativas online de facturación. En ellas, el freelance podía hacerse socio a cambio de una cuota de entrada y la cooperativa se encargaba de darle de alta en la Seguridad Social y emitir la factura. Sin embargo, tal y como explican desde la Unión de Autónomos UATAE, “finalmente la Inspección de Trabajo determinó que esta forma de trabajar no era legal y que los socios de esas cooperativas debían ser autónomos”. Ahora, éstos tienen que pagar todas las cuotas de la Seguridad Social que deberían haber abonado como autónomos. Por lo que es una opción que desde organizaciones como UATAE desaconsejan por completo.

Lo más complicado de valorar: el pago en especie

Una vez superada la cuestión de cómo declarar el dinero, queda la de cómo solventar los pagos en especie, es decir, los regalos otorgados a cambio de un servicio como influencer. En este sentido, Gridilla y Calvo recuerdan que “si la compensación percibida es únicamente en forma de regalos, su entrega se considera renta en especie, y estaría sujeta a tributación, valorándose según el valor de mercado del producto”. Eso sí, si esos artículos son para testar o resultan imprescindibles para la colaboración y, una vez usados se devuelven a la compañía, “no constituirían una renta sujeta a tributación”, matizan desde BDO.

Otra de las recomendaciones es firmar un contrato con la marca, algo que no es obligatorio por ley, pero que desde agencias como Madaish recomiendan, además de acudir a profesionales que les puedan orientar sobre estos pasos. Y es que las dudas son muchas, sobre todo en lo relativo a “cuáles son los límites que hace falta facturar o no”, concluye García. Precisamente, para no recibir una multa por desconocimiento y dar una imagen profesionalizada es fundamental asesorarse bien.

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