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Jueves, 14 de noviembre del 2019

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La entrada al planeta Marte está en una cueva de Cantabria (y traspasarla vale 6000 euros)

En colaboración con varias universidades, empresas y organismos, la startup Astroland ensaya con viajeros "voluntarios", que pagan esta cifra por participar en una experiencia para recabar datos y establecer la primera colonia humana en Marte en 2030/2035

La startup Astroland ha creado una cápsula en una cueva de Cantabria que emula las condiciones de vida en Marte. Venden estancias de 4 días por 6050 euros.

La startup Astroland ha creado una cápsula en una cueva de Cantabria que emula las condiciones de vida en Marte. Venden estancias de 4 días por 6050 euros. // Foto cedida (Astroland)

Startups

Así es el proyecto de la startup Astroland

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Agustina Barbaresi

Faltan pocos meses para que la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) lancen uno de sus proyectos más ambiciosos: ‘Marte 2020’. En julio, ambas agencias pondrán en marcha esta misión de exploración para recoger evidencias que permitan saber si el planeta Rojo albergó vida alguna vez.

Pero mientras la NASA y la ESA ultiman los detalles de la expedición, una startup española llamada Astroland trabaja “desarrollando las tecnologías necesarias para establecer la primera colonia humana en Marte. Es el objetivo que tenemos en un horizonte temporal de 10 a 15 años”, explica su fundador, David Ceballos. Esto puede sonar a ciencia ficción, pero es real. Astroland ha construido una estación en la Tierra para sacar analogías del planeta Rojo. ¿Y dónde? nada menos que en una cueva en Cantabria.

El motivo por el que han escogido una cueva, explican desde la startup, es que según el consenso científico, cualquier colonia humana permanente en Marte deberá instalarse en los tubos de lava (cuevas), “para protegerse del ambiente hostil marciano, letal para nuestro organismo: la falta de atmósfera nos deja a merced de los rayos cósmicos, las bajas temperaturas, las fuertes tormentas de polvo y la ausencia de agua en estado líquido. Todo esto lo resuelve una estación subterránea”. Además, añade Ceballos “los astrobiólogos tienen la esperanza de que las condiciones para albergar vida se hayan preservado en estas cavidades. Lo que investigarán las misiones en Marte es si hay agua en estado líquido, incluso posibilidad de acuíferos. Sin duda, el interés en Marte está en el subsuelo”.

Sentirse astronauta por 4 días

Lo novedoso es que las misiones de Astroland no sólo están cerradas para público especializado, sino que cualquiera puede acceder a ellas… siempre y cuando pase el exigente proceso de selección y previo pago de los costes de esta “experiencia”.

“Estamos diseñando sistemas de formación que ya se comercializan a través de Tripadvisor. Ya hemos hecho las primeras misiones en fase beta, con gente experta que nos ha dado muy buen feedback y ahora estamos saliendo al mercado. Ofrecemos una misión en la que personas que no son profesionales aeroespaciales pueden sentir hoy en 2019 lo que sentirán los astronautas que lleguen a Marte en 2030 o 2035 en la primera misión tripulada”, explica Ceballos.

El coste por persona asciende a 6050 euros y el programa de formación, una vez superada la fase de entrevista y haber sido seleccionado, empieza 3 semanas antes, a través de un campus virtual. “Se dan master class con diferentes expertos y una formación integral que incluye pautas dietéticas y de ejercicio, control mental, etc. Tenemos un programa que se llama humanidad aumentada, que explica hacia dónde vamos y cómo puede contribuir cada uno de nosotros al futuro. Todos tenemos un talento y, en base a esto es como se otorga a cada uno un rol en la misión o incluso el liderazgo de la misma. Una vez que se llega a Cantabria, se da también una formación intensiva de 3 días que incluye escalada y espeleología”, enumera Ceballos.

Una vez que los elegidos entran en la llamada, Ares Station (la estación construida en la cueva cántabra), su día a día pasa a ser igual que el de un astronauta durante los 4 días de estancia: cuentan con una planificación por jornadas que incluye misiones extra vehiculares y labores científicas reales: cultivos hidropónicos o búsqueda de rastros biológicos, entre otros. 

David Ceballos apunta a que la demanda está siendo muy alta y que “hay perfiles muy variados, no hay un rango concreto. Pensábamos que estaría más acotado, pero la sorpresa ha sido que no, hay de todo. Aunque es cierto que estamos en la fase de ‘early adopters’, en la que vemos perfiles con una formación media-alta, que buscan experiencias diferentes con un enfoque formativo”.

Según Ceballos, lo que ellos ofrecen es una experiencia única y muy exclusiva, con equipos formados por entre 6 y 10 personas como máximo.  Una “experiencia vital que te aporta formación personal y te abre la mente. Siempre decimos que entra una persona y sale otra del programa de formación, ya que se adquieren muchas habilidades que te sirven no sólo para este fin, sino también para diferentes aspectos de tu vida. Se estimula, por ejemplo, el área inconsciente del cerebro, se aprende a convivir con nuevas tecnologías y comprender su alcance y se generan dinámicas de team building”.

Un proyecto privado aliado con universidades, entidades y empresas

La agencia fue fundada hace 3 años y en junio de este año vio la luz la primera de sus misiones. El capital es 100% privado y hasta ahora ha levantado alrededor de 2,9 millones de euros. Tiene una plantilla de alrededor de 14 personas, pero destacan que hay muchas más involucradas a través de acuerdos con universidades, instituciones y empresas.

“Hasta este momento hemos contado con la ayuda del Gobierno de Cantabria, Ayuntamiento de Santander, EOI (Escuela de Organización Industrial) Banco Santander, la universidad ESNE y estamos en proceso de cerrar más acuerdos. Estamos colaborando también con la Universidad de Cádiz y laboratorios de primer nivel. Tenemos un comité de expertos que nos asesora, que pertenecen a diferentes ámbitos como la antropología o las telecomunicaciones, lo que nos da una gran ventaja competitiva”, afirma David Ceballos.

Desde Astroland aseguran que los datos recabados se hacen bajo cumplen los estándares y protocolos de las agencias espaciales oficiales. Y, de hecho, han presentado un proyecto para la ESA y la NASA, en colaboración con la Universidad de Cádiz y liderado por Gabriel de la Torre, para ser una de las centrales de monitorización constante de los astronautas. 

Ceballos es optimista y cree que llegarán a trabajar mano a mano con las agencias. Asegura que “estos aprendizajes son reales, están profesionalizados y tienen una aplicación práctica que no se puede desaprovechar. Hay muchas líneas potenciales de colaboración”.

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