Miércoles, 25 de noviembre del 2020

Economyz

Me lo compro y lo devuelvo: ¿qué impacto tienen las devoluciones que hago a la tienda?

Con el auge del ecommerce, que crece de forma exponencial, el hábito de comprar para probar y devolver también aumenta. De hecho, España se sitúa en cuarta posición europea en esta costumbre, lo que genera no solo impacto económico, sino también ambiental

Distribución de paquetes.

Distribución de paquetes. // Ricard Cugat (foto de archivo)

Sostenibles

CONSUMO ONLINE

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Nora Benito

Me lo compro, lo pruebo y lo devuelvo. ¿Cuántas veces lo hemos hecho? El auge del consumo por internet propicia que se adquieran artículos de más para después devolverlos, algo que tiene sus costes: impacta en la salud y en la sanidad, en el medio ambiente y en la economía. La necesidad de urgencia en la entrega puede acabar repercutiendo en la necesidad de urgencia en la devolución, lo que también conlleva unos costes.

De hecho, España ya se sitúa en la cuarta posición europea en cuanto a devoluciones de productos se refiere. Pero se trata de un fenómeno global. Según un estudio de Optoro, tan solo en Estados Unidos el transporte de las devoluciones genera más de 15 millones de toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono al año, lo mismo que tres millones de coches en un año.

La comodidad de recibirlo en el domicilio y los plazos de devolución o la posibilidad de hacerlo son algunos de los factores que más valoran los consumidores de comercio online, pero tiene sus impactos.

Las devoluciones tienen mayor impacto ambiental en el e-commerce y este está creciendo de forma exponencial. Tal es así, que tras los meses de confinamiento y como consecuencia de la crisis del coronavirus, un 30% de los consumidores comprará más por internet, según el estudio de EAE Business School 'El estado del e-commerce y el retail. Un crecimiento en evolución ante la incertidumbre del COVID-19'. Algo que tiene también sus efectos colaterales.

“A medida que crece el e-commerce, no solo crecen las devoluciones, sino también el porcentaje sobre el total de producto vendido a través del comercio online”, recalca la directora de Empresas por la Movilidad Sostenible y profesora de EAE Business School, May López.

Según las palabras de esta experta en sostenibilidad, el impacto ambiental y económico proviene de factores como la propia entrega del e-commerce y la devolución, por el embalaje o por dedicar vehículos en ir a recoger esa mercancía unitaria “cuando lo que deberíamos hacer es forzar que esas devoluciones se realicen a través de la tienda física o de puntos de conveniencia” para agrupar envíos en un único lugar al mismo tiempo.

“Cuando compramos cuatro productos para devolver tres, estamos haciendo que el peso del vehículo que transporte la mercancía vaya sobrecargado sin haber un beneficio por trasladar esa mercancía, ya que ni el cliente lo va a vender, ni lo va a comprar el receptor”, advierte May López. 

El hecho de comprar más por internet genera unos hábitos de consumo distintos. Uno de ellos, tal y como indica May López, es comprar para probar: “Ya estamos en un 20% de devoluciones en el e-commerce y un 30% si hablamos del textil”. Más que en la tienda física, que se sitúa entre el 6% y el 10%. Comprar, probar, devolver e, incluso, comprar sabiendo de antemano que lo vas a devolver.

UN IMPACTO AMBIENTAL Y ECONÓMICO

Para la directora de Slow Fashion Next, Gema Gómez, son varios los factores que implican que las devoluciones tengan un impacto ambiental: “El trayecto en la distribución y sus correspondientes emisiones de CO2 e impacto en la calidad del aire, tanto a la ida cuando nos llevaron el producto como a la vuelta, cuando lo devolvieron a su origen, logística inversa. Además de los diferentes embalajes que una vez usados quedan inservibles y todos los recursos, agua y energía que se usaron en su producción, resultan inútiles”.

“Los vehículos rodando de forma innecesaria generan un impacto en la calidad del aire; el transporte es el mayor responsable en lo que emisiones de dióxido de nitrógeno en la ciudad (el 40%) y en partículas de suspensión genera un 13%”, incide May López. Más residuos, más embalaje, más consumo de materia prima, más recursos naturales, una mayor gestión de almacenes y más energía para mover los paquetes.

Para contrarrestar este efecto, May López hace referencia a la necesidad de sensibilizar al consumidor, haciéndole ver que las devoluciones no son gratuitas porque tienen un coste ambiental y sobre la salud. Según subraya, “tienen que ser conscientes de ese hábito de compra conlleva unos impactos: la calidad del aire en Europa 400.000 genera muertes prematuras, y supone entre el 3 y 4% del PIB en coste sanitario, por lo que implica un coste ambiental, en la salud, sanitario y también económico por el ‘efecto Amazon’”.

Algunas de las soluciones para paliar los efectos de esta ‘compra por si acaso’ pasan por concienciar a los consumidores, consolidar mercancías, apostar por medios de transporte alternativos, hacer un mayor uso de la tecnología para optimizar las recogidas de los productos o contar con puntos de conveniencia, como tiendas de proximidad, para establecer una logística más optimizada.

Según concluye Gema Gómez, “hay que analizar qué tipo de comercio online se practica, los diferentes embalajes, la optimización de rutas o el tipo de vehículo, entre otros. Lo mejor y más sostenible es la producción y el comercio local”.

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