Caso BlaBlaCar: cómo se gestionan los viajes compartidos en coche durante una pandemia

Viajar en coche compartido es una opción con multitud de adeptos, pero durante la crisis por la COVID-19 los miles de desplazamientos publicados bajaron a unas pocas decenas. ¿Cómo lo han vivido los usuarios y la compañía?

Caso BlaBlaCar: cómo se gestionan los viajes compartidos en coche durante una pandemia

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Sostenibles

alternativas de transporte

María Refojos

María Refojos

Por motivos laborales, Ramón (nombre ficticio), ha tenido que desplazarse entre Vigo y Madrid varias veces desde el 1 de junio. Un trayecto de 600 kilómetros que ha realizado en coche y compartiendo el viaje con otras personas. En una ocasión como conductor y el resto como pasajero, pero siempre con justificante de trabajo y tomando las medidas necesarias, es decir, con mascarilla, gel hidroalcohólico y manteniendo las distancias. 

Con los viajes en tren y avión recortados y los precios por las nubes, Ramón no tenía muchas alternativas. “La primera vez bajé en tren, pero hubo un accidente y había que coger tren y bus. Entonces decidí ir en BlaBlaCar y no me importó: con la mascarilla y el gel no tuve problema”, relata este funcionario gallego. 

El suyo fue uno de los contados viajes que la plataforma de rutas compartidas registró durante el confinamiento. “Han sido decenas de viajes durante estos meses, casos muy aislados y de extrema necesidad”, explica Álvaro Zamácola, country manager de BlaBlaCar en España y Portugal. 

Bajada de casi el 100%

Los viajes publicados se redujeron hasta “el menos 99,5%, prácticamente al cero; las cifras eran la bajada absoluta”, rememora Zamácola. 

Son datos que tienen sentido si atendemos por un lado a las restricciones generalizadas a la movilidad y, por otro, a las propias sensaciones de los usuarios, que han preferido reducir al mínimo sus interacciones sociales. Esto incluye pasar 6 horas con desconocidos a bordo de un mismo vehículo. 

Este ha sido el caso de Juan (nombre ficticio), porque además del citado equipo de protección y desinfección optó por una versión aún más restringida del coche compartido: solo efectuó traslados acompañado de familiares y amigos. Al trabajar en el sector de las telecomunicaciones, que “prácticamente no ha parado”, se ha movido de forma constante entre Madrid y Galicia desde el pasado 26 de abril.

“Siempre lo compartí con la gente con la que conviví los primeros días de confinamiento y tomamos todos las mismas precauciones”, señala Juan, quien asegura que continuará viajando exclusivamente con gente “de confianza” durante un tiempo. 

Menos plazas

Los movimientos de la compañía de carpooling replicaron el volantazo de sus clientes hacia la prevención: recomendaron viajar solo por “extrema necesidad” y aplicaron una limitación en el número de plazas habilitadas para los conductores. De forma obligatoria, solo podían añadir un pasajero en los asientos de atrás, por lo que se aseguraban de que siempre hubiera un máximo de dos personas en cada coche. 

Esta fue una de las primeras medidas que adoptó la empresa, tanto en España como en el resto de países en los que opera, una vez que decidieron que, pese al “evidente impacto” en su actividad, iban a adaptarse y seguir funcionando. “Había un debate sobre si se debía cerrar o no”, reconoce Zamácola. “En marzo tuvimos contacto con la Administración central en Francia -en España lo intentamos, pero evidentemente estaban desbordados-, y recomendaron que no se cerrase la plataforma porque muchas veces se utiliza para casos de viajes diarios, por ejemplo para ir a trabajar”, describe.

Este límite se mantiene todavía, pero como una opción voluntaria para el conductor, que puede elegir entre llevar solo un pasajero y asumir la mayor parte de los gastos del viaje o sentar a hasta tres acompañantes en su coche. 

Sin comisiones

Otra de las medidas que BlaBlaCar adoptó al inicio de la pandemia y que también mantienen por ahora, y durante “unas semanas”, fue retirar la comisión que aplican sobre los viajes y que pagan los pasajeros. 

“Pensamos que en ese momento las personas que tenían viajar probablemente trabajasen en un supermercado o en un hospital y no queríamos sacar beneficio de ello. Queríamos aportar nuestro granito solidario y que si esos viajes se daban, que fuese de la manera más barata posible”, asegura el country manager de la división ibérica de la compañía. 

En este sentido, desde la plataforma también han recomendado a los conductores que abaraten la aportación que piden a los viajeros. 

“No queríamos que el problema para no viajar fuera económico. Va en contra de nuestros ingresos, ya que estos gastos de gestión son nuestro modelo de negocio, pero entendemos que es un posicionamiento responsable que tenemos que tener”, destaca Álvaro Zamácola. 

¿Regreso a la normalidad? 

Con la supresión del estado de alarma hemos recuperado la posibilidad de movernos entre provincias y comunidades, ya sin necesidad de un justificante laboral. Coincidiendo con este hito, la actividad de la plataforma regresó a parámetros ‘estándar’ el pasado 21 de junio. Con la separación forzada de muchas familias y el verano recién estrenado, la DGT espera volúmenes de tráfico en fines de semana similares a otros periodos estivales, cuando la densidad de vehículos siempre aumenta de viernes a domingo. 

¿Y las ganas de realizar un viaje compartido? ¿Avanzan al mismo ritmo? “Es bastante más difícil encontrar viajes, hay bastante menos oferta”, señala Ramón, aunque apunta que se está empezando a ver más movimiento. Para la ruta habitual de este usuario, Vigo-Madrid, se publicaron 30.000 asientos vacíos a lo largo del año pasado. Y ni siquiera figura entre la más concurrida de la comunidad en España, formada por 5 millones de usuarios. Los ejes más demandados son los que unen Madrid con Valencia, Murcia y Salamanca, así como el recorrido Granada-Málaga.

En la división ibérica de BlaBlaCar no han podido analizar todavía los datos de crecimiento de estos primeros días de actividad, pero detectan que “cada día crece un poco más”. Y confían en ser espejo de Francia, donde la empresa se puso antes en funcionamiento y las búsquedas de viajes ya han regresadop a niveles de 2019.

La reactivación en verano, a partir de junio o julio, era la estimación más pesimista”

A la hora de realizar previsiones Zamácola se muestra prudente, especialmente teniendo en cuenta que de todos los escenarios planteados por la compañía, “la reactivación en verano, a partir de junio o julio, era la estimación más pesimista”. 

Así las cosas, para lo que resta de desescalada la compañía baraja también varios escenarios, que en una gran medida recogen “meses complicados de demanda mucho más baja” en el próximo año o año y medio. 

Movilidad más sostenible

Zamácola incide en que “es complicado hacer pronósticos y acertar” porque la crisis obliga a “vivir muy al día”, aunque se muestra optimista con las perspectivas para el negocio en una ‘nueva movilidad’ que podría cambiar hábitos y ser más indulgente con alternativas que permitan viajar con menos personas y reducir el contacto.

También jugará un papel importante el factor sostenibilidad y la eficiencia energética. Según resume el country manager de BlaBlaCar en España y Portugal, “nos hemos enfrentado a un reto global y lo hemos hecho desde el punto de vista de la responsabilidad cívica que ha sido ejemplar. El siguiente paso es la lucha contra el cambio climático y tendremos que hacer muchos cambios hacia hábitos mucho más sostenibles, por lo que creo que estamos ante una oportunidad histórica. Para mi este es el ‘después’ -de la crisis-  y creo que tendrá un impacto en el que estaremos bien posicionados”. 

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