"La idea de democracia está restringida en el ODS 16 cuando tiene que ser evidente"

Con un largo camino profesional recorrido, José Julio Fernández Rodríguez ostenta el cargo de director del Centro de Estudios de Seguridad. Hablamos con él sobre los desafíos del ODS 16, que promueve la paz, la justicia y las instituciones sólidas

José Julio Fernández Rodríguez, director del Centro de Estudios de Seguridad (CESEG).

José Julio Fernández Rodríguez, director del Centro de Estudios de Seguridad (CESEG). // Concello de Ferrol (foto cedida)

Sostenibles

17 CARAS PARA LOS ODS

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Nora Benito

Con una intensa actividad intelectual a sus espaldas, José Julio Fernández Rodríguez ostenta en la actualidad el cargo de director del Centro de Estudios de Seguridad (CESEG), un centro de investigación mixto entre la Universidad de Santiago de Compostela y el Ministerio de Defensa de España a través del Instituto Español de Estudios Estratégicos.

Aficionado a la actividad literaria, cuenta con publicaciones de poesía, cuentos infantiles, así como guiones de cortometrajes, fue Defensor del Pueblo de Galicia. Doctor en Derecho, cuenta con cuatro carreras y es diplomado en Estudios de Seguridad y Defensa. Hablamos con él sobre la definición y desafíos, presentes y futuros, a los que se enfrenta el ODS 16, enfocado en la paz, la justicia y las instituciones sólidas.

¿Cuáles son los desafíos clave del ODS 16?

A diferencia de otros Objetivos de Desarrollo Sostenible, este es especialmente complejo porque es poliédrico: es jurídico, politológico, sociológico… El primer desafío es delimitarlo conceptualmente y saber adónde vamos en términos de eficacia, el siguiente desafío es la propia realidad actual que vivimos tan problemática: en primer lugar, los riesgos y amenazas de seguridad que vienen desde la Guerra Fría, complicándose con el terrorismo internacional, las ciberamenazas, los conflictos híbridos, las armas de destrucción masiva, etcétera. Esos problemas son un muro difícilmente franqueable para el éxito del ODS 16 en los próximos años. En esta línea, como tercer desafío, la pandemia, con implicaciones geopolíticas oscuras, que sin duda va a ser un obstáculo para los ODS y, en concreto, para este. 

¿Nos encontramos en un momento de crisis institucional y de transparencia de las instituciones?

La transparencia o la dación de cuentas es un tema relevante en la medida en que forma parte de la calidad de la democracia. Conceptualmente, hemos avanzado muchísimo en eso, en el concepto democrático, pero a efectos reales fuera de Europa hay datos estadísticos evidentes de que la transparencia no ha avanzado tanto en la práctica como en la teoría.

En un estudio citas algunos eventos históricos como el Congreso de Viena como elementos de institucionalización de las relaciones entre estados. ¿El momento actual que vivimos de pandemia mundial también podría servir como instrumento para reorganizar relaciones e instituciones? ¿Podríamos hablar de un orden internacional en reconfiguración?

Ese sería el deseo que ya ha expresado Durão Barroso, secretario general de Naciones Unidas, en estas semanas. La propia idea de Naciones Unidas de reconfigurar el sistema de desarrollo respondía a cambiar las estructuras institucionales para hacerlas más adecuadas a la realidad actual. Ojalá la pandemia remueva conciencias y salgamos más fortalecidos en verde de la crisis. Solo puede haber desarrollo si es sostenible. Desde el punto de vista científico es evidente, pero la realidad geopolítica o internacional no circula por esa misma vía porque no tiene como prioridad el desarrollo sostenible ni los derechos humanos, sino los intereses de grupo, ideológicos o económicos, que son legítimos, pero siempre en un ámbito secundario respecto a los intereses de desarrollo sostenible o de derechos humanos. 

La transparencia activa y pasiva es consustancial a la democracia; no hay democracia sin transparencia

¿Nos encontramos ante un escenario de amenazas emergentes que puedan dañar la calidad de las democracias?

El escenario de riesgos y amenazas internacional es muy preocupante para varias cosas y una de ellas es la calidad de la democracia. El terrorismo yihadista busca destruir la democracia, esto no había ocurrido con terrorismos históricos ni con el crimen organizado, que quiere aprovecharse de la democracia para sacar rentabilidad económica. A efectos geopolíticos, la preferencia de las naciones poderosas no son los derechos humanos siempre, sino otros intereses ideológicos economicistas; en efecto, la democracia va a estar no ya en peligro, sino en situaciones de peor calidad que antes. Y si pasamos al mundo digital, en una segunda fase de la sociedad de la información, con tecnologías disruptivas, la Inteligencia Artificial, los androides, los transhumanos… Todo eso son retos para los derechos humanos, para la privacidad y para la propia gestión del sistema democrático. 

¿Qué relación existe entre paz, seguridad, justicia y desarrollo? 

Las sociedades pacíficas de las que habla el ODS 16 pueden ser inclusivas si tienen igualdad material, si no discriminan, si integran a los diferentes y si posibilitan un desarrollo en igualdad de condiciones. La paz en sentido actual es en sentido positivo, de estabilidad, de dar seguridad a las personas de forma horizontal, lo que se une con la justicia, que en el ODS 16 tiene una visión restringida, es acceso a la justicia, lo que llamaríamos tutela judicial efectiva.

Es una idea muy ética, pero si el sistema judicial no es independiente y está al servicio de los poderes fácticos, ese acceso a la justicia es ineficaz. Hay una meta, que es avanzar en la igualdad de acceso a la justicia. A partir de ahí se supone que el siguiente paso son las instituciones sólidas: buen gobierno, gobernanza, confianza ciudadana, transparencia, sistema de gobierno multinivel - local, regional, nacional e internacional-, y aquí el ODS 16 es poco técnico, porque habla de parlamentos, lo que es una visión reduccionista porque hay sistemas presidenciales. En el fondo se esconde un problema de la falta de verdadero compromiso democrático del ODS 16.

¿Qué consecuencias puede tener la falta de justicia o de instituciones sólidas en un país, tanto económicas como sociales?

Si la justicia no es independiente del poder público, el sistema jurídico no cumple su finalidad, que es pacificar los conflictos aportando seguridad en las soluciones y protegiendo los derechos humanos. Si eso no es así se resquebraja la lógica de un sistema jurídico, que satisfará a las élites o autocracias establecidas en el poder. La lógica anti derechos humanos puede primar cuando no hay un sistema judicial que los garantice.

La pandemia va a suponer un relajamiento en el compromiso ambiental.

Situaciones como la crisis actual del COVID-19 pueden afectar a la seguridad en términos de ausencia de privacidad, ¿esto podría ir en contra de este ODS 16? Por ejemplo, con el control de dispositivos móviles para conocer más sobre la gente.

Habría que enfocarlo como un tema de proporción. Por un lado, la privacidad, que se concreta en varios derechos como protección de datos y, por otro, la protección de la sanidad pública o la integridad física… por lo que hay que buscar un equilibrio y encontrarlo es más sencillo en un estado excepcional, pero el debate empieza cuando se considera por algunos que el estado de alarma se prolonga demasiado. ¿Para controlar a los infectados es necesario reducir la privacidad de la ciudadanía porque el riesgo es tan grande que es necesario que el plato de la balanza ceda ante el plato de la balanza de la protección de la salud? Hay una salida intermedia, que es el libre consentimiento. El problema es que ese se imponga por imposición pública, que creo que no va a suceder en Europa.

¿Estamos en el buen camino para el cumplimiento de la Agenda 2030? 

Creo que no, además, la pandemia va a suponer un relajamiento en el compromiso ambiental. El discurso proteccionista ambiental se ha politizado y discuten los partidos en busca de réditos electorales, pero habría que dejar fuera ciertos temas como los derechos humanos o el ambiental. Otro problema es de seguridad internacional, lo que genera desconfianza en las capacidades del orden mundial de gestionar solución a las crisis. 

¿Cuál es el problema en el fondo del ODS 16 a pesar de las buenas intenciones? La idea de democracia está restringida cuando tiene que ser evidente, porque si habla de paz y justicia es calidad democrática, pero apenas se cita, prefiere hablar de parlamentos, de estado de derecho, y parece que la palabra democracia quema. 

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