Los cambios que trae la 'nueva movilidad': carril bici, transporte público eficiente, aceras amplias... ¿y menos coches?

El coronavirus está teniendo un impacto en cómo nos desplazamos, especialmente en las ciudades, hacia modos más sostenibles y centrados en los peatones.

Transeúntes caminan por una de las calles peatonalizadas en Madrid.

Transeúntes caminan por una de las calles peatonalizadas en Madrid. // EUROPA PRESS

Sostenibles

las ciudades se adaptan

María Refojos

María Refojos

La desescalada nos ha vuelto a sacar a la calle. Paseantes, corredores y niños se disputan las aceras, mientras que sobre el asfalto se ven cada vez más coches coexistiendo con bicicletas y autobuses. 

La necesidad de mantener la distancia social incluso en los espacios abiertos está poniendo de manifiesto que “el espacio es ahora mismo uno de los bienes más preciosos que tenemos”, afirma Marta Serrano, consultora de movilidad especializada en transporte y diseño urbano y fundadora de Mujeres en Movimiento.

Las imágenes de aglomeraciones que hemos podido ver en días pasados tienen parte de responsabilidad ciudadana, pero también un componente estructural vinculado con la distribución del espacio. “En la mayor parte de las calles, las aceras no superan el metro o metro y medio, por lo que es imposible cruzarse con alguien y mantener la distancia social”, subraya esta experta.

Rediseñar las ciudades

La solución, en su opinión, pasa por rediseñar las ciudades. Y es lo que están haciendo ya capitales europeas como Milán, París, Bruselas, Berlín o Manchester. De hecho, en el caso de las dos primeras, las autoridades han aprovechado la situación poner en marcha proyectos que ya tenían sobre la mesa. 

Milán ha lanzado su ‘Strade Aperte’ plan, uno de los más ambiciosos de toda Europa, con el objetivo de reasignar el espacio de las calles para favorecer a peatones y bicicletas en la vuelta a la actividad, en detrimento de los automóviles. Para ello, la ciudad italiana transformará durante el verano hasta 35 kilómetros de calles.

En París se ha incentivado el uso de carriles para bicicletas y autobuses y se ha restringido la circulación de coches. Las medidas formaban parte de la iniciativa de la capital francesa para cumplir los mandatos de la Agenda 2030 y reducir la contaminación, pero se han visto reforzadas y aceleradas. 

En España son muchos los ejemplos que podemos encontrar. El paquete anunciado por Barcelona supone agrandar las aceras y recuperar hasta 21 kilómetros para las bicicletas y patinetes eléctricos como alternativa al coche. También ValladolidValenciaGranada o A Coruña han tomado pasos en la misma dirección, con peatonalización de calles, restricciones al tráfico rodado, fomento del transporte público o más carriles bici.

La propia ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, recomendaba a los municipios el uso de la bicicleta como alternativa de transporte sostenible para la desescalada. 

La investigadora y experta en movilidad Tabitha Combs, de la universidad de Carolina del Norte, ha documentado unas 500 medidas en todo el mundo en respuesta a la demanda de espacio en las calles originada por el distanciamiento social y demás acciones destinadas a la prevención. 

La necesidad está forzando estos cambios. Algunos ya estaban prediseñados, mientras que otros se han ido improvisando sobre la marcha. Hay ciudades que los están implementando de forma temporal, como Madrid con el cierre de calles al tráfico o Berlín con los carriles ‘pop up’ para bici. Y hay casos como el de Milán, París, Barcelona, Valladolid o Sidney donde muchos de los cambios se van a aplicar de forma permanente. 

Coche y movilidad sostenible

En general, ¿cuál es el denominador común de estos planes de reacondicionamiento urbano? El automóvil privado. Las administraciones temen un repunte de la utilización del coche y, con él, de las emisiones de gases contaminantes. Según concluyen diversos estudios, el aumento de la polución del aire puede incidir en el contagio del coronavirus, además de guardar una relación directa la gravedad de las patologías previas que agravan la enfermedad. 

En este sentido, Paz López, directora de Madrid in Motion considera que "el uso del coche privado parece una medida lógica para evitar aglomeraciones, pero es evidente que la ciudadanía ha tomado conciencia de la importancia de adoptar hábitos saludables y sostenibles". 

A su vez, Marta Serrano añade no se trata simplemente de un problema de contaminación: “Le hemos dado mucho espacio en los últimos 70 años y realmente el coche es un modo muy ineficaz de moverse y que ocupa mucho, tanto en marcha como parado”.

Según el último ‘Informe Anual’ publicado por Anfac, correspondiente a 2018, la media de turismos por cada 1.000 habitantes en España se sitúa en 515 coches. “Esto significa que solo el 50% de los españoles tiene coche, pero tenemos reservado para el coche el 80% del espacio en la ciudad”, insiste la consultora.

Sin embargo, parece que es la opción que tiene más adeptos entre los ciudadanos, atendiendo a los datos que muestra la última encuesta realizada a nivel nacional por Clicars.com. De acuerdo con este estudio, el 93% de lo españoles se decanta por utilizar transporte privado frente a otras opciones como el transporte público o el carsharing. 

El miedo a contraer la COVID-19 tendrá un fuerte impacto en la forma en la que nos desplazamos en las ciudades: la principal motivación de uso del transporte privado es el sentimiento de seguridad y protección, destaca la encuesta. De hecho, familias que ya cuentan con un vehículo en el hogar valoran ahora la compra de un coche adicional. 

El transporte público

Así pues, de cara a la salida gradual del confinamiento y posterior ‘nueva normalidad’ se plantea también una ‘nueva movilidad’ enmarcada en la sostenibilidad pero también en el temor al contagio. Y enmarcada, también, en una previsible paralización económica, pérdida de empleos y auge del teletrabajo. “La movilidad se va a reducir bastante, como sucedió en la crisis de 2008: tanto el tráfico como la demanda de transporte público bajó mucho”, recuerda Marta Serrano.

De hecho, los datos del INE del mes de marzo -los últimos publicados- ya muestran una bajada interanual del 53% en la cifra de usuarios del transporte público en España, aunque según las ciudades este porcentaje varía y por ejemplo en la Comunidad de Madrid se han llegado a registrar caídas del 90%, de acuerdo con los datos del Consorcio Regional de Transportes. 

Los estrictos protocolos de higiene y seguridad impuestos incluyen el uso de mascarillas, la distancia física y la reducción de la capacidad, que en el caso de los autobuses metropolitanos se ha aumentado al 50% este mes desde el tercio establecido en marzo, al inicio del estado de alarma.

En este escenario, desde Ecologistas en Acción proponen un plan de impulso que permita al transporte público afrontar la desescalada y anime a los ciudadanos a utilizarlo. La ONG plantea entre otras medidas la conveniencia de ampliar el número y la dimensión de los carriles bus, la mejora de la información en tiempo real o la adaptación de la red actual, tanto en cobertura y como en frecuencias, en función de las “necesidades reales de movilidad de la población”. 

En este sentido, la experta Marta Serrano introduce también la idea de flexibilizar el sistema tarifario, para que los usuarios pudieran beneficiarse de descuentos que no estuviesen vinculados a períodos mensuales, por ejemplo. “Lo que necesitamos es hacer más competitivo el transporte público y repartir mejor el espacio en al ciudad, con una proporción más favorable a modos sostenibles, que además son los que mueven a más gente”, afirma.

En su propuesta, Ecologistas en Acción también incide en la importancia de contar con indicaciones claras e inequívocas tanto en las estaciones y paradas como en los propios vehículos, para garantizar que el aforo de pasajeros es el recomendado y que se respeta la distancia de seguridad.

Innovación y desarrollo

Ante este cambio de paradigma, iniciativas como la del hub de movilidad urbana Madrid in Motion tratan de encontrar soluciones tecnológicas e innovadoras para mejorar los desplazamientos. “Estamos trabajando para reimaginar y rediseñar las ciudades de futuro, poniendo al ciudadano en el centro”, explica Paz López, directora del proyecto.

A través de un modelo de colaboración entre instituciones públicas, empresas privadas y expertos, las startups seleccionadas en la ‘open call’ cocrearán pilotos durante los próximos tres meses. El siguiente paso será testarlos en un entorno real, que será facilitado por el Ayuntamiento de Madrid, que se ha comprometido a crear “un sandbox de pruebas de movilidad para que todas las soluciones que surjan”, indica López. 

Algunas de las propuestas que se desarrollarán hasta septiembre son un sistema de acceso a garajes públicos y privados y puntos de carga en farolas para democratizar el uso de cargas eléctricas (Naturgy con las startups Homyhub y Char-gy); un piloto sobre autobús autónomo (Ferrovial co EasyMile); o soluciones de identificación y pago mediante la voz para que el usuario pueda hacer pagos sin salir del vehículo. “Seguiremos apostando por un tipo de movilidad urbana más sostenible, ese objetivo debe prevalecer”, añade Paz López.

El hub de movilidad que promueve Barrabes.biz tiene su núcleo de actividad en Madrid pero tiene vocación global, según afirma su directora, quien detalla que “se busca poder tener el máximo impacto posible”. En este sentido, Madrid in Motion mantiene relación con ciudades interesadas como Île de France o Tel Aviv, además de contar con startups de más de 50 países.

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