Miércoles, 25 de noviembre del 2020

Economyz

¿El coronavirus cambiará nuestra forma de comer?

Tras el prolongado confinamiento por la crisis de la COVID-19, la preocupación de los consumidores en China por su salud ha aumentado, algo que afecta también de lleno a los hábitos alimenticios. ¿Seguirá España esta tendencia?

Puesto de verdura en un mercado municipal.

Puesto de verdura en un mercado municipal. // Miguel Lorenzo

Sostenibles

CONSUMO Y COVID-19

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Nora Benito

Si buscamos respuestas a los nuevos patrones de consumo tras el confinamiento, China puede ser un espejo por la delantera que nos llevan. Una de estas tendencias en el gigante asiático es la mayor preocupación de la población por su salud. ¿Seguirá España esta senda?

Según datos de Nielsen, uno de los aprendizajes de este caso es que el consumidor chino pide impulsar el canal online y el home delivery (entrega en casa) en un 60%, mientras que el 53% busca expandir el concepto de salud en los lineales y cuatro de cada diez, potenciar los frescos y mejorar la trazabilidad en la alimentación. ¿El confinamiento cambiará entonces nuestra forma de comer?

Lo cierto es que, al igual que la seguridad, la trazabilidad o el ahorro, parece que nuestra salud también nos preocupará más en la era post COVID-19 como consumidores. Al menos así lo referencia el instagramer Carlos Ríos, precursor del movimiento Realfooding en España, que durante una charla con periodistas organizada por YouTube aseguraba que la alimentación es como “un acto político, ya que con cada compra que haces estás dando un voto a esa empresa”.

“La situación actual está elevando la conciencia de muchas personas, percibimos que somos más vulnerables con el tema de la salud, lo que nos hace recapacitar y poner más atención en la salud”, recalcaba Carlos Ríos. “Antes íbamos en piloto automático en esa vorágine de vida anterior al coronavirus y nos ha parado en seco, lo que nos hace pensar qué es lo importante”, añadía.

En este sentido, Susana León, coach nutricional, confirma que el confinamiento por el coronavirus está haciendo que pensemos más en nuestra salud en dos sentidos: por un lado, por la propia exposición al virus y, por otro, porque “ha habido una consecuencia secundaria que es el aumento de peso, de entre 2 y 5 kilos”, explica a BYZness. “Una vez que hemos visto que el sedentarismo nos hace aumentar de peso, somos más conscientes de que la salud no es solamente protegernos del virus, sino que hay que cuidarla de forma más integral y aquí es donde la alimentación supone un pilar básico”, argumenta.

En un escenario futuro, esta coach nutricional considera que el coronavirus puede cambiar nuestra forma de comer, ya que, según expone, hay varios factores que nos ayudan a presuponerlo: el teletrabajo, que nos ofrece la posibilidad de comer en casa y nos obliga a cocinar y a pensar de forma más sana. “En China ha habido un incremento en el interés, sobre todo de las jóvenes, por cocinar y por hacerlo de forma más saludable, y creo que vamos a seguir esa estela”, considera Susana León.

Además, que sigamos comprando online implica que tenemos que "hacer listas de la compra y consumir menos por impulso", ya que cuando pasamos por los pasillos del supermercado es muy fácil que caigamos en esto. Esta cuestión, según su punto de vista, nos va a ayudar a tender a una alimentación más saludable. A esto hay que sumarle que “intentamos estar el menor tiempo posible en la calle y vamos a tender a comprar productos locales, como verduras, frutas, hortalizas”, añade León.

Por su parte, Carlos Ríos hace referencia también al hecho de reducir el ocio fuera de casa y, por lo tanto y como consecuencia, del consumo de ultraprocesados de cadenas de comida rápida o el "componente social del alcohol", algo que “tocará la sensibilidad y la conciencia de mucha gente como primer paso para un cambio en la vida”. 

AYUDAS A LA COMIDA SALUDABLE

Para dar un empujón a este primer paso, Ríos propone que se establezcan ayudas a la comida saludable y una tasación a los productos ultraprocesados. “Un incremento de estos impuestos reducirían su consumo”, ejemplifica.

Según subraya el creador de Realfooding, “si reduces los ultraprocesados también ahorras porque con ellos se producen más momentos de consumo”.

EL FUTURO, ¿CON HÁBITOS SALUDABLES?

¿Nos tomaremos al pie de la letra los hábitos saludables? Todo apunta a que las personas tenemos memoria cortoplacista. A largo plazo, según vaticina Susana León, seguramente los consumidores volverán al supermercado y retomarán los hábitos que han mantenido durante años.

En estos momentos, eso sí, en los que parece que la salud se ha convertido en el leitmotiv de nuestro día a día, cabe plantearse un calendario con lo que consumimos.

En este sentido, Susana León advierte: “Hay un pequeño riesgo a la hora de planificar las compras, y es que por temor a que los alimentos frescos se pongan malos, tendemos a comprar otros productos no perecederos, como arroz o harinas, y sobre todo productos congelados y ultraprocesados. Poco a poco, con la vuelta a la normalidad, la disponibilidad de fruta y verdura es plena -y siempre podemos utilizarlas envasadas o congeladas-, por lo que deberíamos poner ahí el foco de nuestra alimentación”.

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