Brenda Chávez: "Consumimos y producimos por encima de la capacidad del planeta para renovarse"

La periodista Brenda Chávez, autora del libro 'Al borde de un ataque de compras', decidió dar un giro a su vida y cambiar su forma de consumir para hacerlo de manera responsable. BYZness ha charlado con ella sobre consumo consciente

Brenda Chávez, periodista y autora del libro Al borde de un ataque de compras.

Brenda Chávez, periodista y autora del libro Al borde de un ataque de compras. // Foto cedida por Brenda Chávez

Sostenibles

ENTREVISTA CON BRENDA CHÁVEZ

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Nora Benito

Su propia experiencia personal y profesional llevaron a Brenda Chávez a cambiar su forma de consumir para hacerlo de una manera responsable. Fue redactora jefa de Vogue y subdirectora de Cosmopolitan, algo que influyó para que conociera de primera mano situaciones que hicieron que modificara de forma paulatina su consumo. “Acumulé mucha información sobre abusos corporativos, lo que me hizo cambiar como consumidora al no querer apoyar con mi dinero cadenas productivas que sabía que estaban generando mucho dolor social y medioambiental”, asegura Chávez.

Charlamos con esta periodista sobre consumo consciente con su último libro ‘Al borde de un ataque de compras’ como telón de fondo, un estado que incluso ella misma ha vivido en sus propias carnes, tal y como recalca a BYZness

¿Por qué un libro sobre consumo consciente? ¿De dónde surge la idea?

Al borde de un ataque de compras’ es mi segundo libro sobre consumo sostenible, después de publicar ‘Tu consumo puede cambiar el mundo’, que me llevó tres años y en el que entrevisté a 250 personas, y me dio muchas alegrías. Este último libro constituye la devolución de esa experiencia práctica que intenta que se realice el consumo sostenible. Hay una serie de dudas que nos surgen cuando lo aplicamos, por lo que he querido resolverlas para que todo el mundo pueda consumir sosteniblemente y no volverse loco en el intento. 

¿Qué es hacer un consumo consciente? ¿Cómo definirías a un consumidor responsable?

El consumo responsable es aquel que además de moverse por las variables de calidad y precio, tienen en cuenta otros criterios sociales y medioambientales. Por lo tanto, un consumidor responsable o consciente es aquel que tiene en cuenta esas variables, además de la calidad y precio de sus productos, a la hora de tomar sus decisiones de compra e intenta optar por aquellos que son más responsables para el planeta, para su salud y su bienestar. 

¿Consumimos por encima de nuestras posibilidades?

Sí, lamentablemente. Estamos consumiendo 1,7 veces los recursos de la Tierra al año, es decir, consumimos por encima de la capacidad del planeta para renovarse, y dicen los expertos que en 2030 serán dos veces los recursos y en 2050, tres veces. Además, este acelerón ha ocurrido en las últimas 40 décadas, en las que la economía que ha imperado ha sido el neoliberalismo. Hemos cuadruplicado en consumo la producción, es decir, estamos consumiendo y produciendo cuatro veces más que la generación anterior, lo que nos está llevando a que existan graves externalidades como el cambio climático, la acidificación de los océanos, millones de residuos nunca vistos y también una brecha social mayor entre ricos y pobres y una precarización del mercado laboral que tiene mucho que ver con cómo se están produciendo nuestros bienes y servicios. 

¿Y qué es lo que nos hace consumir de más?

La primera parte del libro habla de los detonantes absurdos por los que consumimos e invita a reflexionar y desmontar esas lógicas de mercado. Muchas veces lo hacemos por estatus, porque hemos tenido un mal día, por ocio, para compensar cualquier tipo de malestar, porque cuando compramos algo pensamos que vamos a participar de un grupo selecto… Hay muchos factores que nos introduce el marketing, la publicidad y las industrias. En el mundo anualmente se gastan 400.000 millones de euros en marketing, esto es más que el presupuesto de la ONU y más que el presupuesto de cualquier país -salvo Estados Unidos- para educación, justicia o sanidad. Todo este dinero está disperso por nuestro entorno generando esa necesidad de comprar, poseer o tener y a hacerlo por encima de nuestras necesidades reales

En el libro nos das 73 claves para un consumo consciente, ¿cuáles serían para ti las principales?

Una de las máximas es consumir menos y mejor (menos cosas y de mayor calidad) y, en segundo lugar, aquello que necesitemos. Pensar qué necesidades son reales y cuáles son inducidas por el mercado. En tercer lugar, preguntarnos cómo están hechos los bienes y servicios, ver qué hay detrás y si queremos apoyar con nuestro dinero y nuestro consumo las conductas con impacto negativo. 

Danos algunos consejos sostenibles que darías a cualquier persona que quiera comenzar a hacer una vida más sostenible.

Lo primero sería hacer pocos cambios pero consistentes, sobre todo los que te motiven más y que pienses que puedes llevar a cabo de una forma más fácil y alegre. Por ejemplo, desde llevar bolsas de tela a la compra, utilizar botellas reutilizables, reducir plásticos, explorar opciones y alternativas más sostenibles en moda, belleza o alimentación… 

Tendemos a pensar que es difícil, pero si hacemos un cambio al mes, en un año habremos hecho 12 cambios, en dos años, 24, así sucesivamente... y habremos dado una vuelta a nuestra forma de consumir.   

¿Lo que llevamos en nuestra cesta de la compra es más importante para el planeta de lo que pensamos?

Sí, porque consumimos y producimos por encima de la capacidad del planeta para renovarse. Lo que metemos en nuestro carro de la compra tiene mucha importancia, el consumo vertebra nuestra economía, vivimos en una sociedad de consumo… Con cada compra hacemos un voto de confianza en una empresa o producto que puede que lo merezca o no, quizá esa empresa está cometiendo abusos sociales, medioambientales, culturales, políticos e incluso económicos. Consumir es un acto económico de primer orden, pero también político: con cada compra estamos votando qué tipo de realidad productiva queremos y por tanto qué tipo de mundo queremos.

¿Llevar a cabo un consumo consciente es más caro?

Es uno de los prejuicios que suele haber y hay un par de claves: si haces una sustitución literal de tu consumo convencional por el ecológico sí que te va a salir más caro, pero no consiste en consumir así, sino en cambiar hábitos. Comprar comercio justo, adquirir menos productos cosméticos -podemos vivir con un par de cremas- y de hogar -con un jabón podemos limpiar prácticamente el 80% de la casa-. Por experiencia, te gastas lo mismo o incluso menos, pero lo distribuyes de otra forma. Si los productos que tienen impacto negativo estuvieran fiscalmente gravados o fueran penalizados, los ecológicos serían los más baratos del mercado. 

También hablas de círculos virtuosos, ¿en qué consisten?

En el consumo responsable, como en la vida, es esencial rodearse de gente que te ayude a desarrollarte y crecer. En el consumo responsable es lo mismo. Cuando empiezas a cambiar de hábitos de consumo es interesante tener gente que también esté en este proceso.

Replantearse las recompensas rápidas, comprar solo lo necesario, leer las etiquetas… ¿En qué medida practicas lo que expones en el libro? No parece tarea sencilla…

Las practico todas. Fui redactora jefa de Vogue y subdirectora de Cosmopolitan, he estado al borde de un ataque de compras y el periodismo que he hecho ha puesto a la gente al borde de un ataque de compras muy a mi pesar. Ahora hago justo lo contrario. Somos humanos y el mundo está lleno de contradicciones e incoherencias; he practicado todas estas claves porque también he realizado un consumo inconsciente. 

¿Y qué es lo que te hizo 'clic'? 

Ha sido un proceso paulatino que se ha ido fraguando al cabo de los años. Una de las cosas que me hizo darme cuenta de qué había detrás de muchos bienes y servicios fue mi práctica periodística. Traté con muchas multinacionales que eran nuestros anunciantes y a veces encontraba abusos que al principio me parecían anecdóticos, pero luego veía que se repetían. Al final, más que anecdóticos parecían sistemáticos y sistémicos. Acumulé mucha información sobre abusos corporativos, lo que me hizo cambiar como consumidora y conocer muchas alternativas. 

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