¿Amenaza el coche eléctrico al sector automovilístico europeo?

La industria se enfrenta al reto de acometer una importante reconversión mientras las ventas se resienten y los expertos ya señalan la transición hacia el vehículo eléctrico como uno de los principales baches del sector.

Cadena de montaje del coche Seat Ibiza en la fábrica de Martorell.

Cadena de montaje del coche Seat Ibiza en la fábrica de Martorell. // Joan Cortadellas

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normativa energética

María Refojos

María Refojos

El sector de la automoción encara un momento crítico: 2020 será el año de transición hacia un escenario definido por más vehículos eléctricos y servicios de movilidad. El 1 de enero entró en vigor la nueva normativa europea por la que se establecen normas de comportamiento en materia de emisiones de dióxido de carbono y la industria se enfrenta al reto de acometer una importante reconversión. 

Alemania, Italia o Reino Unido ya sufrieron importantes caídas en la producción en 2019, de las que España se ha librado por la mínima y análisis de Bank of America Research o S&P Ratings han puesto el foco en la transición hacia el vehículo eléctrico e híbrido como uno de los principales baches del sector. 

Tanto fabricantes como proveedores se ven forzados a cumplir los requerimientos de la Unión Europea en materia ambiental, que de acuerdo con la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) son los “más exigentes del mundo”. Al mismo tiempo, la demanda se resiente y la necesidad de reducir costes aumenta. En este contexto, ¿podemos pensar que el coche eléctrico es una amenaza para el sector automovilístico europeo?

Desde la patronal del sector reconocen que su futuro “está ahí” al tiempo que aseguran que se están preparando “todo lo que podemos y todo lo rápido que podemos”. “Las exigencias medioambientales por supuesto que nos afectan y nos transforman radicalmente, pero también las nuevas tecnologías, la conectividad, la conducción autónoma, el vehículo compartido, la intermodalidad…”, indican a BYZness.  

Objetivo cero emisiones

Los coches nuevos vendidos en la UE a partir del 1 de enero de 2020 no deben superar de media los 95 gramos de C02 por kilómetro por coche vendido. El incumplimiento de esta medida supondrá una multa directa de 95 euros por cada gramo por kilómetro de CO2, multiplicados por los coches vendidos el año anterior. 

La industria dispone de diez años para adaptar sus procesos a esta línea, hasta que llegue el nuevo punto de inflexión en 2030 con otra rebaja en las emisiones permitidas: tendrán que ser el 37,5% inferiores en vehículos a las que se registren en 2021, y el 31% en el caso de las furgonetas.

Estos mandatos conllevan la necesidad por parte de los fabricantes de realizar fuertes inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D), que Anfac cifra en más de 57.000 millones de euros. “Una buena parte se la lleva precisamente esta reducción de las emisiones de CO2 y contaminantes en los motores de propulsión y en las nuevas tecnologías de propulsión”, indica la patronal, que pone en valor el “compromiso absoluto” de la industria de la automoción con el objetivo de cero emisiones. “Será complejo, pero estamos trabajando muy duramente”, añaden.

“En 2018 los fabricantes invirtieron solo en España más de 3.000 millones de euros en la transformación de sus líneas de producción hacia los nuevos vehículos: de fabricar cinco vehículos electrificados vamos a pasar a fabricar casi 20 vehículos en nuestras factorías entre entre este año y el que viene”, explica la patronal de fabricantes.

Muchos problemas 

Un esfuerzo presupuestario que sumado a la mayor competitividad en el sector motivará una mayor presión sobre sus márgenes. Estos factores harán de 2020 "un año cada vez más desafiante para los fabricantes y proveedores mundiales de automóviles", según S&P Ratings. 

También Bank of America Research pone el foco en los objetivos globales de CO2, en los servicios de movilidad y en las reestructuraciones, además de alertar sobre el debilitamiento del mercado y la ausencia de señales que indiquen un repunte en el corto plazo. La firma considera que el hecho de que el mercado global ya no crezca con fuerza se ha convertido en ”la nueva normalidad”. 

“No esperamos prácticamente ningún crecimiento en las ventas mundiales de vehículos ligeros en los próximos dos años”, apuntan los expertos de BofA Research, un periodo en el que prevén que el debate sobre el clima “continuará presionando” al sector.

Desde Coches.com ponen el acento en otros tres problemas aparejados a la transición hacia el vehículo eléctrico y vinculados con el hecho de que sean las Administraciones, y no el mercado, las que están forzando esta adaptación.

- Adaptación: “Europa no está preparada para fabricar estos vehículos a la velocidad a la que las Administraciones están obligando”, explica Nuño López, director de Marketing y Producto de Coches.com. La consecuencia es que se está deslocalizando la fabricación hacia otros países, especialmente de Asia. 

“¿Qué significa? Que se van a perder puestos de trabajo y competitividad, lo que nos deja en una clara desventaja porque son otros países los que están mejorando su tech y sus procesos de fabricación”, añade el directivo. 

- Enfoque: “Confundimos contaminar con simplemente aislar el concepto de CO2, mientras que la fabricación de baterías y motores de algunos vehículos híbridos y eléctricos es un proceso altamente contaminante”, recuerda el directivo.

- Demanda: no responde al mismo ritmo porque aunque existe una concienciación cada vez mayor, “la gente no puede comprarse esos coches porque son más caros, entre 10.000 y 12.000 euros más”, indica el director de Marketing y Producto de Coches.com.

Impacto en el empleo

Sin embargo, los fabricantes están obligados a venderlos: “¿Qué pasa si oferta y demanda no están conectadas pero la Administración obliga? Pues que al final los fabricantes van a tener que hacer sus números”, subraya Nuño López.

En Alemania, por ejemplo, ya se han empezado a notar las consecuencias de estos números. En noviembre, Mercedes-Benz Cars anunció un plan para reducir costes en más de 1.000 millones de euros en personal que conllevará una reducción de empleos “tanto en la gestión como en las áreas indirectas”. 

Unos días después, Audi informó de la puesta en marcha de una iniciativa para optimizar las capacidades de producción en las dos plantas alemanas, con el que se eliminarán 9.500 puestos de trabajo hasta 2025. Los proveedores tampoco están exentos del impacto: Continental dio el aviso en septiembre de que recortará hasta 20.000 empleos en todo el mundo y Bosch planea alrededor de 3.500 despidos. 

¿Y en España? ¿Debemos estar preparados para una situación similar? Desde Anfac recuerdan que toda revolución industrial implica un impacto a corto plazo en toda la cadena de valor, aunque optan por la prudencia prudencia antes de augurar cifras, ya que consideran “muy difícil de prever” cómo será esta incidencia a medio plazo. 

También desde Coches.com creen que vamos a “sufrir las consecuencias”, aunque estiman que quizá en menor medida que otros países europeos, ya que las fábricas españolas son más competitivas, “porque tenemos unos costes de producción ligeramente inferiores”, afirma Nuño López. 

Del otro lado, la patronal de fabricantes destaca que puede darse una consecuencia positiva, a partir del reciclaje de perfiles y de la generación de nuevos perfiles. “Si bien es verdad que los vehículos eléctricos pueden requerir menos manos de obra en montajes o mantenimientos, sí requieren más perfiles tecnológicos, con otros skills”, apuntan, por lo que “podría incluso tener un impacto positivo, porque se generarán nuevos puestos de trabajo”.

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