8 verdades y mentiras sostenibles que no imaginabas

¿Qué contamina más: un coche eléctrico o uno diésel? ¿Y una botella de plástico o un tetrabrik? ¿La sostenibilidad es solo una cuestión medioambiental? A continuación te desvelamos verdades y mentiras sostenibles

¿La sostenibilidad es solo una cuestión medioambiental?

¿La sostenibilidad es solo una cuestión medioambiental? // Pixabay

Sostenibles

VERDADES Y MENTIRAS SOSTENIBLES

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Nora Benito

A menudo muchas creencias extendidas como verdaderas no lo son. Y lo contrario. Opiniones, creencias populares, intereses empresariales... También se dan las archiconocidas fake news en el ámbito de la sostenibilidad. A continuación te desvelamos cuatro verdades y cuatro mentiras sostenibles. 

CUATRO VERDADES SOSTENIBLES 

1. Parece que el medio ambiente lo es todo cuando hablamos en términos de sostenibilidad, pero no es así. Esta palabra no solo habla de proteger el medio ambiente, sino que hace referencia a tres dimensiones imprescindibles: la económica, social y ambiental. 

2. Cada vez reciclamos más en España. Es una realidad. En concreto, según datos de Ecoembes, en 1998 se reciclaba el 4,8% de los envases domésticos en nuestro país. En 2018 alcanzamos la cifra del 78,8%. Un progreso evidente que se ha convertido en un auténtico logro a favor del medio ambiente. 

3. Los ricos contaminan más que los pobres, y está demostrado. Según un estudio de CEPAL, un ciudadano de un país rico contamina una media de 38 veces más que un habitante de un estado pobre. Y si viven en las ciudades, todavía más.  Existen distintos motivos para llevar a cabo esta afirmación: en los países ricos se consumen más alimentos y más ropa y también hay más coches por habitante. Además, la mayor parte de la energía producida se consume en las ciudades.

Por el contrario, tal y como se desprende del informe ‘Injusticia climática’ de Oxfam Intermón, los 47 países más pobres del mundo solo emiten el 0,8% de las emisiones totales. 

4. El papel reciclado es más sostenible. Esto es así porque, entre otros factores, su fabricación consume un 62% menos de energía y un 86% menos de agua que el papel nuevo, según cifras de Ecoembes.

CUATRO MENTIRAS SOSTENIBLES 

1. ¿Es verdad que un coche eléctrico contamina menos que uno diésel? Sí, pero con matices. Para poder hacer esta afirmación hay que tener en cuenta no solo la vida útil del vehículo, sino todo el proceso de fabricación, empezando por los recursos utilizados -incluyendo las baterías- y su producción hasta su reutilización como residuo. En este sentido, el estudio 'Electric vehicles from life cycle and circular economy perspectives', publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, analiza el impacto de los coches eléctricos, y de él se desprende que las emisiones de los vehículos eléctricos relacionadas con su fabricación y materiales son más altas de la de los coches convencionales, aunque sí resulten ser más bajas si se computa todo su ciclo de vida.

2. El plástico es el material que más años tarda en desintegrarse. En realidad, el vidrio tarda más en descomponerse que una lata y que una botella de plástico. Por ejemplo, una lata de refresco puede tardar de 200 a 500 años, mientras que una botella de vidrio puede durar desde 4.000 a 5.000 años, aunque lo positivo del vidrio es que se puede reciclar y reciclar sin perder calidad. 

3. Una botella de agua de plástico es más difícil de reciclar que un recipiente de tetrabrik. En los últimos años han proliferado empresas y marcas que promueven botellas alternativas a las de plástico en pro del tetrabrik haciendo gala de un mensaje “más sostenible”, pero es falso. El tetrabrik, por los materiales que lo componen, conlleva un proceso de reciclaje complejo. Por lo general, estos están formados por un 20% de polietileno, un 75% de cartón y un 5% de aluminio, por lo que para reciclarlos habría que separar todos estos componentes. 

4. En los últimos años se ha extendido la creencia de que la industria ganadera produce más gases de efecto invernadero que la propia conducción. Aunque en realidad esta afirmación hay que matizarla. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura lanzó en 2006 el informe ‘La larga sombra del ganado: problemas ambientales y opciones’, del que se desprendía que esta industria emitía el 18% de los gases de efecto invernadero en el mundo, suponiendo en tal caso que la ganadería contamina más que todo el transporte en su conjunto.

No obstante, el autor de dicho estudio reconoció que los datos estaban distorsionados: en realidad, para el ganado midieron todo su ciclo de vida (fertilizantes, piensos, deposiciones de los animales, etcétera), mientras que en el caso del transporte, no, por lo que no tuvieron en cuenta las emisiones de su fabricación, infraestructuras o mantenimiento, entre otras cuestiones.

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