Esta startup quiere combatir la pobreza con la recogida de plásticos

Plastic Bank tiene tiendas en países en vías de desarrollo y ofrecen créditos como recompensa a aquellos recolectores que les entreguen residuos en sus locales.

Esta startup quiere combatir la pobreza con la recogida de plásticos

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IDEAS ECO

Alberto Payo

Alberto Payo

En algunos países cuando entregas una cantidad generosa de residuos de materiales como papel, vidrio o plástico te dan una pequeña recompensa económica. Plastic Bank es una empresa que ha tomado esa idea y la ha convertido en una forma de ayudar a comunidades con pocos recursos, creando una suerte de ‘bancos’ que ofrecen una cuantía a quien deposite allí una cantidad ingente de restos plásticos.

Aunque la preocupación sobre la contaminación de los océanos por el uso de plásticos fue particularmente mediática y tuvo su cénit el 2019, esta organización lleva intentando hacerle frente desde hace siete años, cuando pocos hablaban aún sobre el tema y la comunidad internacional no se lo tomaba tan en serio.

La idea de crear Plastic Bank partió de su fundador y CEO, David Katz. En un viaje al Caribe, el emprendedor se percató de la cantidad de botellas de plástico que aparecían tiradas en las playas y a los lados de las carreteras y se le vino a la cabeza cómo funcionan los depósitos en Canadá, país originario de la compañía. Allí te devuelven 5 centavos de dólar canadiense cuando entregas ‘los cascos’ de una botella. Katz pensó que ese dinero podría ir dirigido a aquellos que más lo necesitan y se puso manos a la obra.

Al entregar los residuos se proporciona a los voluntarios unos créditos que funcionan a través de su aplicación blockchain y que conservan de forma interna. “Funcionan como una forma de ahorrar dinero en efectivo y hacer que nuestras ubicaciones sean mucho más seguras e incentivan aún más la recolección. Cuando los recolectores aceptan el pago en nuestros tokens, reciben una mejor tarifa que en efectivo”, explica para BYZness Nathan Brookers, Associate en Plastic Bank.

El equipo de la startup aclara que la cuantía de la recompensa varía según el tipo de plástico que se entrega en sus tiendas, la demanda en ese momento y baremos particulares de sus programas.

No abrirán tiendas en países del ‘primer mundo’

Desde 2013 esta iniciativa norteamericana ha ayudado a rescatar y reciclar 8 millones de kilos de plásticos y mejorado la vida de 4.200 familias que viven en situación de pobreza, según indican en su página web.

Aunque pueda parecerlo, Plastic Bank no es una organización sin ánimo de lucro. Su estructura es la de una empresa social y, como tal, reinvierte la mayoría de sus beneficios en “alcanzar la sostenibilidad, aumentar nuestro alcance y garantizar el cumplimiento de nuestra misión”.

La startup se financia principalmente mediante la adquisición de plástico social (Social Plastic). Esto consiste básicamente en donaciones que cualquier internauta puede hacer, eligiendo la contribución mensual que desea realizar cada mes. También se pueden hacer donaciones únicas sin mayor compromiso. A ello se suman los ingresos que consiguen a través de su programa Plastic Neutrality. A través de éste abren la puerta a empresas y corporaciones para que colaboren con su noble causa y ofrezcan distintos productos o servicios.

Nuestras prioridades son las naciones con mayor ‘huella plástica’ y, que yo sepa, eso no incluye a muchos países europeos"

Plastic Bank cuenta con tiendas en Haití, Filipinas, Bali (Indonesia), Brasil y próximamente las tendrán también en Egipto, Vietnam y otros países. Sin embargo, la organización se niega categóricamente a abrir locales en países desarrollados. “No lanzaremos tiendas en la mayoría de las naciones del primer mundo o al menos no de la misma forma en la que llevamos bastante tiempo operando. Nuestras prioridades son las naciones con mayor ‘huella plástica’ y, que yo sepa, eso no incluye a muchos países europeos”, explica Brookes.

No obstante, el portavoz de la startup matiza que colaboran con territorios de todo el mundo con un programa interreligioso y con otros proyectos.

La compañía reconoce que el aumento de la preocupación sobre el medio ambiente en general y el estado de los océanos en particular que se ha dado en los últimos dos o tres años le ha venido muy bien para impulsar su proyecto. “Con la creciente conciencia del público sobre el problema de los plásticos, se ha vuelto mucho más fácil convencer al mundo de nuestra misión. La gente está claramente más entusiasmada con nosotros ahora que el tema de la contaminación plástica se ha convertido en historias destacadas, portadas y similares”, afirman.

En este articulo: Economía social

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