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Viernes, 13 de diciembre del 2019

Economyz

Así contaminan tus compras del Black Friday

Este año el 84% de los españoles comprará algún producto durante el Black Friday. Producción, logística y transporte... Durante el siguiente lunes se repartirán 3,5 millones de paquetes; un máximo exponente del consumo que tiene sus consecuencias

Cartel publicitario del Black Friday. 

Cartel publicitario del Black Friday.  // María José López (Europa Press)

Sostenibles

CONSUMO RESPONSABLE

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Nora Benito

Redoblan los tambores del consumo ante la llegada del Black Friday. El próximo viernes se celebra la gran fiesta de las compras, una jornada ya establecida totalmente en España que eleva el consumo a su máxima potencia.  

El avance de este fenómeno en nuestro país es imparable: este año, el 84% de los españoles sucumbirá a la tentación del ‘Viernes negro’, frente al 64% de los europeos, según una encuesta de la consultora Oliver Wyman realizada a 13.000 personas en ocho países de Europa. 

En España, el gasto medio por internet durante esta jornada fue de 149,24 euros durante la edición del pasado año, un 45% más que en 2017. Este año se prevé que la cifra alcance los 258 euros de media y se estima que la facturación de las empresas se incremente en un 10,11%, hasta los 1.700 millones de euros, según el II Informe de resultados y previsiones para Black Friday 2019 realizado por CupoNation. Y todos los datos apuntan a que seguirá esta tendencia al alza en los años próximos. 

3,5 MILLONES DE PAQUETES EN EL SIGUIENTE LUNES

Con este telón de fondo, las compras que cada persona realizará se traducirán en la emisión de 80 kg de CO2 a la atmósfera en un día. Producción, embalaje y empaquetado, logística y transportes... Todo suma.

Tal es así, que UNO Organización Empresarial de Logística y Transporte, la patronal del sector, predice que se moverán unos 2,5 millones de paquetes de media al día durante las jornadas posteriores, aunque solamente el lunes siguiente se repartirán 3,5 millones de paquetes. Cada acción, cada compra, tiene efectos. Toda ‘ganga’ tiene sus consecuencias, también sobre el medio ambiente.   

En palabras de Eduard Josep Álvarez Palau, profesor del máster de Ciudad y Urbanismo de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), “toda campaña que promueva el consumo desmedido y, especialmente, de productos que no son de primera necesidad sino complementos, tiene un fuerte impacto sobre el medio ambiente”. 

“Más que el hecho de lo que consumimos es cómo gestionamos la compra de lo que consumimos”, asegura la profesora de Estudios de Economía y Empresa de la UOC, Neus Soler Labajos, al tiempo que ejemplifica: “Si realizamos una compra por internet y adquirimos pequeñas cantidades, hacemos que nos las tengan que traer hasta casa. Si además no estamos cuando viene el transportista y tiene que hacer más de un viaje, se mueve toda una operativa logística y de gestión que realmente no juega en favor del medio ambiente”. 

Pero ¿qué es más beneficioso para el medio ambiente, comprar por internet o acudir en persona hasta la tienda? “Globalmente, se estima que es mejor no desplazarse a hacer la compra física y comprar por internet. Porque si todos nos desplazamos hasta el centro comercial, seguramente lo haremos en transporte privado y ese desplazamiento individual es más perjudicial que el hecho de que compres por internet”, asegura esta experta en marketing. “Sin embargo, no poder agrupar los pedidos, el uso de envases de cartón y plástico y que no entreguen los paquetes en un único viaje pueden contrarrestar los beneficios de comprar por internet”, aclara. 

Soluciones para reducir el impacto ambiental 

Entre las recomendaciones que realiza Neus Soler para ayudar a reducir el impacto de esta jornada es tener un poco de paciencia a la hora de recibir los pedidos. “Con un margen más amplio las empresas podrían organizar mejor sus rutas”, alega. Aunque pensar qué necesitamos comprar realmente es otra de las soluciones que ofrece esta experta. 

Además de que la concienciación suela recaer en el tejado de los consumidores, también las empresas pueden poner de su parte. “Les corresponde la responsabilidad. Quizá tendría que haber alguna normativa mediante la cual no se pudieran hacer portes gratuitos con un mínimo de compra”, propone. 

Aunque Soler asegura que todavía no tenemos una conciencia ecológica tan arraigada como en otros países, hace referencia al fenómeno ‘no buy year’, ya implantado en países anglosajones y que viene a animar a los consumidores a no comprar ropa durante un año. “En realidad el mensaje no es para el consumidor, sino para las empresas”, asegura. Tomamos nota. 

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