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Lunes, 14 de octubre del 2019

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Neoartesanía: volver a los orígenes, pero con el trampolín de la tecnología

La neoartesanía mezcla la artesanía tradicional con las nuevas tecnologías y la digitalización. Artesanía e industria, trabajos manuales y hechos por máquinas, todo tiene cabida en el resurgir artesanal

La neoartesanía mezcla técnicas manuales con diseño industrial.

La neoartesanía mezcla técnicas manuales con diseño industrial. // Pixabay

Sostenibles

EMPLEOS TRADICIONALES

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Nora Benito

Tecnología y tradición se funden en una simbiosis sin precedentes. Volver a lo artesano, a lo hecho con las manos, a lo producido en casa. Movimientos como “Do it yourself” (DIY) o “Arts&Crafs” propician la fabricación y la reinvención de objetos hechos por uno mismo. Pero en este camino, la tecnología también tiene mucho que decir. De ahí que se haya dado un paso más hasta llegar a lo que conocemos como “neoartesanía”: artesanía e industria, tradición y tecnología. 

Laura Miguel es la responsable de Fundesarte en la Escuela de Organización Industrial, organización para la promoción y el desarrollo de las empresas artesanas españolas. Entre las prioridades de esta entidad se encuentran poner en valor y comunicar la calidad del producto artesano y la sostenibilidad de sus procesos de elaboración a través de iniciativas de promoción como premios y exposiciones, entre otras. Para ella, la neoartesanía es “una corriente que fusiona las técnicas tradicionales de la producción manual con la metodología del diseño industrial uniéndola a las nuevas tecnologías y herramientas digitales como la impresión 3D, el corte láser, el diseño asistido, etcétera”. 

ARTESANÍA Y TECNOLOGÍA 

La tecnología no solo ayuda, sino que apoya en muchas ocasiones la labor artesanal. Según explica la responsable de Fundesarte, esta puede facilitar algunos procesos que si se hicieran de forma manual podrían ser más costosos, e incluso influir negativamente en la salud por las malas posturas o el esfuerzo requerido. “Además, el diseño asistido puede ayudar al artesano a proyectar una pieza antes de producirla”, añade.

Pero ¿se puede combinar artesanía con modernidad? “Es absolutamente necesario tener en cuenta lo que nos rodea y aprovechar el conocimiento que tenemos. Sin perder el saber hacer ni las técnicas tradicionales, al mismo tiempo hay que adaptar los productos y objetos al mercado y a la demanda actual”, apunta Laura Miguel. “Así sucede que algunos productos tradicionales pueden tener un nuevo uso en la actualidad, como también que otros lleguen a ser más eficientes si se producen con nuevos materiales o materiales inteligentes. Las posibilidades son infinitas”, agrega.

El mundo de la moda es uno de los sectores en los que la neoartesanía está pisando con fuerza. Uno de los ejemplos más palpables es el de Laura Herrero, diseñadora de moda interesada en la innovación, la experimentación y la tecnología a la que BYZness pudo entrevistar con motivo de de la Semana de la Moda de Madrid. Sus diseños mezclan la fabricación digital como la impresión 3D con los materiales inteligentes. Tradición y modernidad se vuelven a unir.

LA VUELTA DE LOS OFICIOS TRADICIONALES 

El mercado y los consumidores están cambiando. Reflejo de ello es la vuelta al consumo de los productos más tradicionales, “más cuidados” y personalizados. 

Y es que, tal y como explica Laura Miguel, “la artesanía es parte de nuestra cultura, del saber hacer. Todo objeto ha sido creado una primera vez de manera artesanal”. De ahí la importancia de que los trabajos artesanos no se pierdan. “Incluso hoy en día, los prototipos de la mayoría de los objetos industriales se crean primero de forma manual. Tenemos que saber cómo se hacen las cosas para poder producirlas industrialmente. Por otro lado, lo industrial nunca llegará a sustituir una pieza única elaborada artesanalmente”, aclara.

En su libro "Maestros artesanos: viejos oficios en la nueva economía urbana", el profesor de sociología de la City University de Nueva York, Richard Ocejo, pone de manifiesto el regreso de los oficios más tradicionales a las ciudades, ocupaciones que implican crear con las manos frente al auge de la tecnología, tales como barberos o carniceros.

Los hábitos de consumo se modifican y con estos emergen nuevos modelos de producir. ¿La economía de la reparación será la puerta de entrada para que resurjan los oficios de antes? 

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