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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Ahorrar agua: ¿qué puedo hacer yo?

El agua es indispensable para la vida y la sostenibilidad. Así podríamos definir a este recurso que, en numerosas ocasiones, no le damos el valor que tiene. En nuestras manos está hacer un uso más eficiente y limitar el derroche

Las pequeñas acciones individuales, sumadas todas, suponen un ahorro enorme

Las pequeñas acciones individuales, sumadas todas, suponen un ahorro enorme // Pan Xiaozhen / Unsplash

Sostenibles

DÍA INTERNACIONAL DEL AGUA

Fran Leal

Fran Leal

Por mucho que lo oigamos, no siempre lo escuchamos. Abrir el grifo en nuestra casa, en el trabajo o en una fuente pública y que corra el agua, por desgracia, no es algo que todos podamos disfrutar. Son demasiadas las personas que no tienen este privilegio. Según la ONU, aún hoy 2,1 millones de personas no cuentan con agua potable en sus casas. De hecho, el sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas busca "garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos", con 2030 como fecha tope.

Con motivo del Día Internacional del Agua, tenemos la oportunidad de hacer un ejercicio de concienciación sobre el derroche que hacemos cada día en pequeños gestos (y otros no tan pequeños). Por ello, hemos recopilado una batería de consejos de toda índole para que el uso de este preciado y necesario recurso sea lo más eficiente posible.

En nuestra casa podemos hacer mucho

En el hogar tenemos un poder inmenso de cara a ahorrar agua. Además, para los menos convencidos, también conlleva un ahorro en la factura. Así que, parece lo más razonable ponernos a ello.

  • En el cuarto de baño, podemos tomar muchas medidas. Para empezar, cambiar el baño por la ducha hará que ahorremos una barbaridad, siempre que esa ducha no se eternice. Además, tener el grifo abierto mientras nos enjabonamos tampoco ayuda. En cuanto a la alcachofa, existen modelos que combinan agua y aire (sin que repercuta en la presión), por lo que estaremos consumiendo cerca de la mitad del agua que con una alcachofa normal. En el uso del lavabo también podemos aportar nuestro granito de arena, al lavarnos las manos, al cepillarnos los dientes… Y en lo que respecta al inodoro, sobra decir que no es una papelera, pero además podemos evitar el derroche colocando varios pulsadores, de diferentes descargas. Por último, aunque a veces no caigamos en la cuenta, tanto en la cisterna como en todos los grifos de la casa, las fugas o el goteo despilfarran agua. Para evitarlo, tendremos que darnos prisa en la reparación y poner más empeño en cerrar bien los grifos.
  • En la cocina, siguiendo la tónica que venimos comentando, no necesitamos tener el grifo abierto constantemente mientras fregamos los platos o lavamos alimentos. Para ello, utilizar un recipiente es lo más recomendado. Si utilizamos el lavavajillas, ponerlo a media carga no es una buena práctica. Como ocurre con la lavadora, lo más eficiente es esperar a que estén llenos.
  • Por otra parte, en relación a todos los electrodomésticos, cuando tenemos que sustituirlos, plantearnos la compra de modelos energéticamente eficientes es una buena idea, porque no solo estaremos ahorrando dinero, sino también energía, y esto siempre, directa e indirectamente, favorece el ahorro de agua.
  • Otro espacio en el que podemos hacer mucho es en el jardín, si tenemos. Los aspersores, sin ir más lejos, utilizan gran cantidad de agua, así que es muy importante el uso medido de ellos. También podemos tener en cuenta incluso las plantas que escogemos, porque dependiendo del clima muchas solo necesitan el agua de la lluvia.

Como consumidores también tenemos tarea

Nuestros pequeños gestos, aunque se pueda pensar que no sirven de mucho, unidos a los de millones de personas podrían reportar un ahorro de agua enorme. Pero no solo en casa, sino que son muchas las acciones de nuestro día a día que podemos repensar. Desde Greenpeace, en su página web sugieren varios cambios de hábitos que podrían favorecer un uso más racional del agua. Aquí están algunos de ellos:

  • Alimentación: cuando compramos carne, y sobre todo de ternera, no somos conscientes de la cantidad de agua que hay detrás. Concretamente, un filete de ternera supone 7.000 litros de agua. ¿Lo más sostenible? Consumir productos locales y de temporada.
  • Consumismo: todo lo que compramos, en su fabricación y lo que rodea al proceso de compra, supone consumo de agua. Además, buena parte de los plásticos que utilizamos acaba en los océanos y ríos. Un consumo más responsable, a fin de cuentas, también ahorra y ayuda a mantener en buen estado el medio. Greenpeace lo reduce en tres consignas: reduce, reutiliza y recicla.
  • Agua embotellada: el agua del grifo es potable en prácticamente la totalidad de nuestro país. Si a eso le sumamos que para fabricar una botella de agua embotellada de un litro se necesitan cinco litros de agua… El agua del grifo siempre (o casi siempre) es la mejor elección.
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