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Martes, 18 de junio del 2019

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El papel de las empresas en la transición ecológica

Los riesgos climáticos son "de los primeros para la estabilidad de la economía mundial", según la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera

La transición ecológica es un nuevo paradigma.

La transición ecológica es un nuevo paradigma. // EFE/J.J. Guillén (EFE)

Sostenibles

AGENDA 2030

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Nora Benito

La transición ecológica es un nuevo paradigma. Realizarla sin prisa pero sin pausa es imprescindible: no caben dudas ya sobre la necesidad de cumplir los objetivos marcados en la Agenda 2030. El problema viene cuando hablamos del 'cómo'. Existen muchas visiones sobre la lucha contra el cambio climático, pero cómo llevar a cabo la transición ecológica y cómo se gestionan todas las inversiones siguen siendo los nuevos interrogantes que siembran las mayores dudas.

Tal es la importancia del cumplimiento de los ODS y de la lucha contra el cambio climático que, según palabras de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, los riesgos climáticos y ambientales "son los de mayor magnitud para la estabilidad de la economía mundial". Y tanto el sector público como el privado tienen un papel fundamental en empujar para lograr este fin.

“El objetivo es que el 100% de las decisiones de inversión y gasto sea 'clima compatible', del mismo modo que buscamos que el 100% de las decisiones de inversión y gasto sean respetuosas con los derechos humanos”, indica Teresa Ribera.

Estas declaraciones han tenido lugar en el marco de las mesas redondas sobre “Transición Ecológica. Mesas de Cambio climático y la transición ecológica justa”, celebradas ayer en la Universidad Complutense de Madrid.

Por su parte, la alta comisionada para la Agenda 2030, Cristina Gallach, señala que este movimiento está creciendo: “Hemos visto que el sector privado cada vez está más interesado en este discurso que tiene gran impacto en la economía. Tenemos la ambición de crear una alianza en este sector; se trata de una transformación grande donde todo tipo de empresa tiene que participar. Tenemos que penetrar en los grupos financieros, en centros de estudios económicos, en nuevos grupos de buscan proyectos de financiación de acciones transformadoras”. Al mismo tiempo que apunta: “Estamos en un momento para pensar cómo cualificamos el empleo para el crecimiento”.

“El sector privado busca el beneficio, el problema es que no siempre lo rentable es deseable desde el punto de vista social y ahí entra el papel de los gobiernos. Lo importante es que Europa y España poseen una industria automovilística fuerte, pero en los próximos 20 años se va a producir un cambio: los coches van a ser eléctricos y la buena noticia es que en Europa las empresas están avanzando más rápido que los gobiernos”, afirma el director ejecutivo de la Red de soluciones para un Desarrollo Sostenible, Jeffrey Sachs. No obstante, el problema es que para el sector empresarial “falta claridad”, critica este reconocido experto.

¿Estamos preparados para que las pequeñas empresas no sufran?

Según la CEO de European Climate Foundation, Laurence Tubiana, se han producido distintas reacciones en el sector económico: “Hay compañías que hacen renovables y tienen una visión clara. Es necesario tener un mapa de los intereses y además la demanda social es clave”. Por otra parte, incide en que se trata de una transformación tecnológica profunda que implica muchos retos, así como una mayor transparencia de las políticas de las empresas.

En esto coincide con el líder de la Práctica Clima y Energía de WWF International, Manuel Pulgar-Vidal, quien hace hincapié en los efectos que la digitalización tendrá en los trabajos manuales. Otra de las claves reside en “cómo generar los incentivos para cambiar conductas, por ejemplo, como eliminación de subsidios”.

Para  Gallach, la complejidad de la Agenda requiere cambios constantes, “para un empresario la continuidad del negocio es fundamental”. Y mira con especial atención a las generaciones más jóvenes: “Su presión es clave, vemos tendencias de consumo completamente distintas a años anteriores”.

Pero ¿cómo movilizar las inversiones necesarias para lograr la transición ecológica? Para la ex-primera ministra de Nueva Zelanda y ex-administradora del PNUD, Helen Clark, los flujos de financiación internacional son fundamentales para los países pobres.

“Tenemos que volver a examinar los presupuestos, los combustibles fósiles deben desaparecer, debemos aprender de Francia. Los gobiernos tienen que decir algo en cuanto a las inversiones en carbón, queremos invertir en energías renovables. En lo que respecta al sector privado, por ejemplo, Barclays y otros financiadores empiezan a decir que no van a participar en empresas que promuevan la reforestación”.

Para Teresa Ribera, el 100% de las decisiones de inversión y gasto tienen que ser “compatibles con los derechos humanos”. Según la ministra, “los actores públicos deben enviar señales sobre la corrección de las inversiones”, al mismo tiempo que advierte: “Las campañas de desinversión están bien pensadas cuando lo hace una ONG, pero uno no puede deshacerse de todos estos activos de la noche a la mañana”.

La transición ecológica supone un desafío para la sociedad. “Tenemos que convertir los retos del cambio climático en oportunidades, también para nuestra economía”, concluye la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño.

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