Miércoles, 25 de noviembre del 2020

Economyz

Jordi Arrufí (MWCapital)

Jordi Arrufí

El sector digital resiste el impacto del coronavirus

No podemos analizar el impacto de la pandemia en el empleo digital sin antes hacer una reflexión retrospectiva. Si un virus como el Covid-19 hubiera aparecido en nuestras vidas hace diez años en las mismas condiciones que lo ha hecho ahora, hubiera tenido un impacto mucho más negativo en la economía. Un ejemplo de ello son las telecomunicaciones, que nos han permitido mantener la actividad durante los días de confinamiento. Por entonces teníamos ADSL y 3G, así que las redes no hubieran resistido los periodos continuados de alta demanda de tráfico  de datos, que según los principales operadores, creció en más de un 40% en las primeras semanas de la crisis sanitaria. Tampoco teníamos la misma capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos. Además, el uso de la nube, lo que se conoce de manera técnica como el cloud as a service, era residual. 

Contar con esta infraestructura tecnológica de base ha permitido también acelerar los procesos de digitalización de muchas organizaciones. Teletrabajo, comercio electrónico, teleasistencia o  formación on-line son solo algunos ejemplos de proyectos que han permitido a las empresas adaptarse a la nueva realidad. Y detrás de todas estas iniciativas, ha habido profesionales  tecnológicos que las han hecho posible: desarrolladores de software, técnicos de soporte,  gestores de infraestructuras, analistas de datos, especialistas en cloud o ciberseguridad,  diseñadores de experiencia de usuario y un largo etcétera.  

Detrás del teletrabajo, comercio electrónico, teleasistencia o formación on-line ha habido profesionales tecnológicos que las han hecho posible

Es por ello que hay que destacar el papel que han desarrollado los perfiles digitales a la hora de minimizar los efectos del coronavirus. En el Reino Unido, por ejemplo, han nombrado Miembros  de la Orden del Imperio Británico a los ingenieros Andrew Miller y Peter Harding por su trabajo  a la hora de asegurar la conexión de hospitales o centros de salud. 

El sector digital ha resistido con fuerza al Covid-19. La demanda de profesionales digitales ha  seguido creciendo, a pesar de sufrir una lógica desaceleración. Entre los primeros meses de  pandemia (de marzo a mayo) se publicaron más de 6.700 ofertas de trabajo digitales en  Catalunya, más que en cualquier otro sector, según recoge el Digital Talent Overview 2020. La  Encuesta de Población Activa (EPA) también señala la buena salud del sector TIC, que creció un  12% (13.400 trabajadores) durante los tres primeros trimestres de 2020. Otro dato que ilustra  la robustez del sector es el que publica el Cercle Tecnològic de Catalunya (CTecno) y que señala que el 40% de las empresas TIC catalanas proyecta un escenario de facturación para el ejercicio  de 2020 superior al de 2019. 

El sector digital ha resistido con fuerza al Covid-19. La demanda de profesionales digitales ha  seguido creciendo, a pesar de sufrir una lógica desaceleración

Una de las grandes consecuencias de esta economía digital privada de presencialidad ha sido la  implantación generalizada del trabajo en remoto. En el caso de los profesionales digitales, no ha supuesto ningún tipo de problema, ya que en muchas empresas del sector hace tiempo que ya lo habían integrado por la capacidad y flexibilidad que otorga la nube. A día de hoy, sin embargo, todavía existen ciertas dudas de si la productividad ha aumentado trabajando a distancia porque estos  perfiles funcionan a partir de una coordinación muy detallada con equipos multidisciplinares. En un entorno virtual aún no está del todo claro que se pueda replicar este modelo.  

Esto nos lleva a pensar que la siguiente derivada en la transformación de la relación empresa profesional será el auge de los freelances. El Online Labour Index, el indicador económico sobre gig economy de la Universidad de Oxford, registra un incremento de los freelancers dedicados a la tecnología de la información durante los últimos meses, concretamente entre aquellos  centrados en el desarrollo de software y tecnología. En Catalunya, concretamente, se ha pasado  de 12.000 a 18.000 freelancers en el sector TIC durante el 2020, según el Institut d’Estadística  de Catalunya (Idescat). Este fenómeno sirve para seguir consolidando la tendencia del staff on  demand, que se basa en el trabajo por proyectos.  

Lógicamente, parte de este pico de demanda se explica por la urgencia de las empresas a la hora  de digitalizarse en tiempos de pandemia. Al no encontrar suficientes profesionales en el  mercado o bien no disponer del tiempo para acometer largos procesos de selección, la contratación bajo demanda se impone como la más competitiva.  

Pero esta tendencia también refleja la realidad del sector digital y como las empresas se adaptan  a ella. Ninguna otra industria está sometida a tantos cambios y de tanto impacto en el negocio como la tecnológica. La aparición de nuevos lenguajes de programación, nuevas infraestructuras de desarrollo o nuevas soluciones digitales son una constante. Y tener agilidad a la hora de absorberlas es condición indispensable para mantenerse relevante.  

Cubrir este gap permanente de competencias pasará por combinar el reciclaje de la plantilla con  la contratación de profesionales por proyecto. Este tipo de relaciones laborales crecerá y se  extenderá en los próximos años, a pesar de estar estrechamente ligada a aspectos culturales. El  teletrabajo nos ha abierto los ojos. A todos. Y muchas barreras, la mayoría de ellas  autoimpuestas como la presencialidad, han desaparecido para siempre.

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