Carlos Abelló (Spring Professional)

Carlos Abello

El legado voluntario de la COVID-19

Un reconocido empresario y profesor de una de las escuelas de negocios más prestigiosas de Barcelona afirmaba que la crisis económica de 2008 no hizo una mella suficiente en las personas para que implicase un cambio de manera de ser, de pensar y de actuar. No cambiaría sus vidas sustancialmente para el futuro, ya que la crisis no había llegado a durar 10 años. Decía que estaba estudiado que, para que el ser humano cambie realmente su manera de vivir, tenían que pasar una situación traumática de mínimo 10 años. Y que volveríamos por tanto a actuar como antes, y se repetirían los mismos errores que antes de la crisis: volvería la burbuja inmobiliaria (ha vuelto a pasar estos últimos años), los bancos volverían a financiar el 100% (esto de momento no ha pasado) y que todo volvería a la normalidad anterior.

En línea con la situación actual y si solo va a durar unos meses (esperemos), ¿realmente va a implicar un cambio sustancial en nuestras vidas para que vivamos y hagamos las cosas de manera diferente como aseguran los medios? Más allá de las prohibiciones actuales, todo hace pensar que cuando esto termine, de manera gradual, a nivel social nos acabaremos comportando de la misma manera.

A nivel laboral, por tanto, tiene pinta de tener el mismo destino. Todo volverá a la normalidad anterior. Antes de la COVID, teletrabajaban menos del 8% de las personas y estos días casi un 90%. Ojalá me equivoque y las empresas estén pensando en cómo mantener muchas de las medidas adoptadas estos días y que después de este proceso no volvamos a los mismos parámetros.

 Ojalá me equivoque y las empresas estén pensando en cómo mantener muchas de las medidas adoptadas estos días y que después de este proceso no volvamos a los mismos parámetros

Lamentablemente está siendo una tragedia global y de una enorme magnitud, pero a su vez, está siendo también una especie de viaje al futuro. ¿Y si aprovechamos esta ventana al mundo paralelo en el que todos teletrabajamos para romper las reglas del juego y cambiar realmente las cosas para siempre?

Para poder actuar y decidir ante todos los retos surgidos estos días se ha vuelto más imprescindible que nunca uno de los básicos del Management: la confianza. La confianza es binaria, o confías o no confías, y para cambiar las reglas del juego lo más importante es tener personas responsables que van a responder ante sus tareas y resultados. En definitiva, responderán a sus responsabilidades.

Si el Management confía realmente en su gente y su propósito es que sean lo más felices posibles, y a su vez den lo mejor de sí mismos, hay muchos cambios traídos por la crisis de la COVID que podrían haber llegado para quedarse definitivamente.

La confianza es binaria, o confías o no confías, y para cambiar las reglas del juego lo más importante es tener personas responsables que van a responder ante sus tareas y resultados

Desde el punto de vista de cualquier trabajador, es el momento de tener la mayor flexibilidad posible en cuanto a horarios. Incluso para los más atrevidos prescindir de ellos con unos mínimos (o no), ya que lo importante ya no es si estás 8 horas o más en la oficina. Esto ya se ha roto, ha dejado de existir estos días. Ni siquiera es importante si estás 8 horas en el puesto de trabajo. Y seguro que las personas responsables han podido llegar a cumplir con sus objetivos y resultados de la misma manera que antes. Se podría empezar a hablar únicamente de KPIs, o tareas, o resultados, y que la gestión personal sea totalmente autónoma en su ejecución. 

La misma línea para el Management. Es un momento excelente para reducir el exceso de reuniones, de control, de dar realmente confianza a sus equipos. Y sobre la base de esa confianza, poder asegurar que no saben qué hace su equipo exactamente ni dónde está, pero que, al finalizar el día, semana o mes, estará realizado aquello que se espera de ellos. Obviamente, con un solo clic podemos tener una reunión o llamada y resolver cualquier cuestión. También hay que reconocer que no hay nada como la comunicación física. Es el gran lamento de la gestión y la convivencia en tiempos de Covid. 

Es el momento de las personas, más que nunca. De preocuparse por su felicidad

Las empresas también tienen una oportunidad tan retadora como apasionante. Es un gran momento para, no solo mantener los beneficios sociales en tiempo y forma, como las vacaciones, sino en pensar en ampliar algunos de ellos. Es el momento de las personas, más que nunca. De preocuparse por su felicidad. Es el momento de ayudar a las personas de las empresas que se han quedado muy debilitados ante los ERTEs, por ejemplo. Es el momento de buscar soluciones, temporales, como la situación para los padres que teletrabajan, ya que hay una diferencia abismal entre trabajar con hijos que sin ellos. Es el momento de plantear que la plantilla teletrabaje en un porcentaje muy superior, y pasar definitivamente a las oficinas de sillas calientes. Así las empresas se pueden reducir los costes de alquiler y de gastos generales, ya que se necesitan oficinas mucho más pequeñas. Todos ganan. Trabajadores más autónomos y felices, que a su vez tienen menor coste en desplazarse y el estrés del propio desplazamiento, y la compañía ahorrando costes fijos relevantes. ¿Qué empresa no se apuntaría a esto? ¿Cómo se cuantifica la felicidad para los trabajadores de ser realmente plenamente autónomos?

Sin olvidarnos de que las ciudades con menos contaminación serían lugares mucho mejores en los que vivir. Estos días se respira un aire más limpio en las ciudades, que parecía un asunto imposible de resolver.

El único gran “pero” a todas estas medidas es la pérdida de las relaciones personales físicas, que son fundamentales en la concepción de cualquier equipo de éxito

El único gran “pero” a todas estas medidas es la pérdida de las relaciones personales físicas, que son tremendamente importantes en la concepción de cualquier equipo que quiera tener éxito. Aquí es dónde está el gran reto. Es el momento de buscar soluciones de team building, de tener más allá de la reunión de equipo semanal necesaria, establecer cualquier tipo de acción (desde un vermut, comida obligatoria o similar) para que haya un espacio semanal de conocer realmente a las personas, de convivir, para conocerse bien los unos a los otros y trabajar en esa relación y en esa confianza que tanto se necesita para tener un equipo de máximo rendimiento, y para todo lo aquí planteado.

Y ante esta magnífica oportunidad… ¿qué legado queremos después de todo lo vivido en este periodo?

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