Sara Busquets (Investing.com España)

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Amazon: cuando el coronavirus te da fuerza, pero no la inmunidad

Supongo que, a estas alturas, a nadie le sorprenderá que Amazon sea una de las compañías que más está “rentabilizando” el confinamiento al que nos ha llevado la propagación del coronavirus en todo el mundo. Entrecomillo la palabra no porque sea figurado, sino porque no me convence del todo su uso en el contexto de crisis actual. Porque las cifras hablan por sí solas: en estos últimos días el gigante minorista online ha anunciado la contratación de 75.000 nuevos empleados en Estados Unidos, que se unirían a las 100.000 vacantes que ya anunció en marzo por el continuo aumento de la demanda derivada de la pandemia. En España fueron 1.500. Anunció también un incrementa de la retribución en 2 euros la hora. 

En total, una inversión que ronda los 500 millones de dólares, a los que se sumarían los 100 millones donados para el banco de alimentos. Miseria si lo comparamos con lo que lleva acumulado su fundador, Jeff Bezos, durante todo el confinamiento: solo en las últimas sesiones en bolsa, la revalorización de las acciones de Amazon le ha hecho ganar 24.000 millones de dólares, elevando su fortuna hasta los 138.500 millones y encabezando la famosa lista de ricos de Forbes. Y es que Amazon ha sido, de hecho, una de las pocas empresas que ha podido beneficiarse del temporal que ha azotado a los mercados. Lejos de las pérdidas que acumulan otros, Amazon ha logrado subir un 23% en lo que llevamos de abril, marcando el pasado jueves su último máximo histórico por encima de los 2.400 dólares por acción.

En un momento muy complicado para el sector minorista, que será el responsable de buena parte del desempleo que la pandemia provoque a ambos lados del Atlántico, la fórmula de Bezos para triunfar no es la de la Coca-Cola: hacer llegar a los hogares aquellos productos a los que no se puede acceder por la vía tradicional y unir a ello el entretenimiento, disponible para sus clientes de Prime y muy necesario en estos tiempos. Es verdad que algunos pedidos se demoran y que ya no todos se entregan en mano (en su lugar te van llegando notificaciones), y es verdad también que han limitado las entregas de alimentos solo para los casos más necesarios. Pero aún y así, seguimos recibiendo infinidad de productos y disfrutando de su oferta de ocio. No hay problema con días u horarios de entrega: lo más seguro es que nos encuentren en casa. 

Para hacer frente a las críticas que han surgido entorno a la salud de sus empleados, la compañía ha asegurado estar trabajando en fortalecer sus protocolos de seguridad en instalaciones y entregas. Sin embargo, aún y así no ha podido evitar la muerte de uno de sus trabajadores por el coronavirus, disparando las acusaciones de otros tantos por unas medidas poco efectivas para frenar los contagios. Una semilla de duda que ha llevado a Francia a limitar su actividad al reparto de alimentos, productos médicos y de higiene.

Otro efecto colateral ha sido la interrupción de su servicio de proveedor logístico, un objetivo a nivel global que, de momento, deberá esperar. El 23 de abril presentará resultados y será momento de comprobar si la evolución ha sido, efectivamente, tan alcista como se muestra o, si, por el contrario, hay números que han ido a peor por la enfermedad. Porque puede que el coronavirus le haya hecho más fuerte, sí, pero desde luego, no le ha otorgado la inmunidad.

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