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Lunes, 21 de octubre del 2019

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Jesús Muñoz

Jesús Muñoz

Innovación sostenible, el reto de la ciudad del siglo XXI

Hoy, día 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que nos recuerda la importancia de proteger nuestro planeta. En la carrera por impulsar el desarrollo sostenible, en la que todos estamos inmersos, las ciudades juegan un papel fundamental. Según Naciones Unidas, el 55% de los más de 7.600 millones de habitantes del mundo vive en ciudades. Más de 4.000 millones de personas. Y sin duda su impacto tendrá cada vez mayor protagonismo.

En 2030, cuando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por la ONU para hacer de nuestro planeta un lugar más sostenible y más justo lleguen a su punto de destino, más de 5.000 millones de habitantes viviremos en zonas urbanas. En 2050 será el 70% de la población mundial, y el 90% de ese crecimiento se producirá en Asia y África.

Para afrontar los desafíos del desarrollo sostenible y frenar el cambio climático, las ciudades tienen que tomar serias medidas para limitar su impacto ambiental, ya que son las mayores generadoras de contaminación y desechos a nivel mundial.

En octubre de 2016 se aprobó la Nueva Agenda Urbana, conocida como Hábitat III, en la que se destaca el momento decisivo en el que se encuentra la humanidad y el papel que las ciudades deben desempeñar, siendo fuente de soluciones a los problemas más acuciantes del planeta. Y una de las claves imprescindibles para lograrlo es avanzar hacia la innovación sostenible como única vía posible para dar respuesta a los retos de la agenda global.

No existe una definición de innovación sostenible como tal, pero se podría considerar como aquella que persigue un impacto positivo en el medio ambiente y en la sociedad, empleando la tecnología para su implantación.

Toda innovación se genera para mejorar una realidad o para afrontar un desafío. El del cambio climático nos afecta a todos, y la tecnología es su principal aliado a la hora de contribuir a minimizar el impacto ambiental y contribuir a la descarbonización de la economía. El informe SMARTer2030, publicado por la Global e-Sustainability Initiative (GeSI) y Accenture, afirma que las Tecnologías de la Información podrían ayudar a reducir en un 20% las emisiones globales de CO2 en 2030.

Por otra parte, el Informe “Cambio climático y ciudades: la acción de las empresas” de Forética identifica cinco palancas de actuación para frenar la acción climática en las zonas urbanas: la movilidad sostenible; estilos de vida sostenibles y saludables; energías renovables y eficiencia energética; innovación y financiación; y conexiones e infraestructuras.

La realidad es que nos estamos quedando sin tiempo para frenar el cambio climático, y la tecnología y la innovación son dos grandes aliados para ayudarnos en este gran reto. Por eso, desde Watch&Act apostamos por la integración de las tecnologías más innovadoras para mejorar la gestión ambiental de las ciudades.

Dentro de nuestra área de Innovación hemos participado en el desarrollo de dos proyectos que, a través de sistemas de Inteligencia Artificial (IA) e Internet de las Cosas (IoT), han contribuido a que la gestión de los servicios públicos municipales sea más eficiente en sus procesos, lo que se traduce en una mejora de la calidad medioambiental de las ciudades.

Estas tecnologías, que se aplican hoy día con éxito en gran cantidad de áreas de la economía y en los entornos empresariales, tienen mucho que ofrecer también en el ámbito de la innovación sostenible. Gracias a sus potencialidades analíticas y predictivas es posible optimizar prácticamente cualquier proceso, apuntando con precisión a los resultados más óptimos que es posible alcanzar con cada uno de ellos.

Por ejemplo, en la recogida y tratamiento de residuos es posible, de este modo, optimizar el funcionamiento de los servicios municipales de manera que se minimice el consumo de combustible y la gestión sea más ecoeficiente, consiguiendo una reducción del 30% en las emisiones de CO2 derivadas de los sistemas de transporte y recogida, así como un incremento del 50% en la eficiencia de los procesos.

Otro ejemplo pueden ser las luminarias. En este caso, a través de algoritmos de predicción y técnicas de análisis basadas en big data es posible determinar cuáles son los tipos y las cantidades de luces más apropiadas para situar en cada zona de la ciudad, con lo que no sólo se reduce la contaminación lumínica, sino que también se optimiza el consumo energético, ofreciendo un impacto positivo para el medio ambiente y para las arcas municipales.

En definitiva, la innovación tiene mucho que aportar para que nuestras ciudades estén a la altura del reto que se nos presenta, y sin duda será el pasaporte que nos lleve a un futuro realmente sostenible.

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