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Jueves, 18 de abril del 2019

Economyz

El lujo ya no se tiene, se alquila

El alquiler es un fenómeno aupado por los millennials, una batalla cultural que poco a poco va calando en la sociedad y que viene ayudado en gran medida por la economía colaborativa. Disfrutar en vez de tener. Alquilar en vez de comprar. Incluso en el lujo

Alquilar como otra forma de consumir.

Alquilar como otra forma de consumir. // Foto cedida por Dresseos

Sostenibles

NUEVAS FORMAS DE CONSUMO

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Nora Benito

La tendencia de alquilar artículos (ya sean de lujo o no) en vez de comprar puede encontrar su razón de ser en algunos cimientos de la economía colaborativa. Alquilar en vez de comprar. Disfrutar en vez de poseer. Vivir experiencias en vez de tener.

Este fenómeno viene aupado en gran medida por la forma de pensar de los millennials, quienes buscan -aparte del beneficio económico- la satisfacción emocional que les supongan los productos, además de buscar mayores compromisos ecológicos y de sostenibilidad. “Esto va a contribuir a un uso mucho más responsable del lujo”, tal y como afirma el profesor de marketing de EAE Business School, Eduardo Irastorza.

“Los millennials, que valoran más la experiencia que la posesión, prefieren tener un pasaporte con 10 sellos de 10 países distintos a un vehículo de lujo aparcado en su casa, creen que la vida es vivir más que tener”, indica este profesor. “El alquiler de lujo va a crecer, aunque no en todos los sectores de la misma manera, y es en una etapa intermedia en la que se van a producir acuerdos a largo plazo entre marcas y consumidores”, añade.

Según este experto, la práctica de alquilar antes que comprar es “una tendencia temporal”, que surge de la necesidad de estar al tanto de lo último y de “asumir una inversión que no suponga un gasto desproporcionado para el escaso tiempo que disfrutamos de ese bien”. Pero esto, según sus palabras, no afecta a todos los componentes del lujo, “pues hay productos que se escapan a esa tendencia circunstancial y temporal. No obstante, se puede aplicar a aquellos que tienen fecha de caducidad como un bolso, un traje o unos zapatos”.

ALQUILAR LUJO COMO OTRA FORMA DE CONSUMIR

Una de las empresas que tienen este modelo de negocio es Dresseos, que incentiva el alquiler de prendas y complementos de uso puntual y ocasiones especiales. Según explica a BYZness Olaia Pose, propietaria de la firma, su público es aquel que “apuesta por la sostenibilidad, ya que a través del alquiler pueden lucir un vestido de diseño por una mínima fracción de su valor en venta y evitan comprar algo que van a usar en una ocasión muy concreta”. A lo que añade: “La media de puestas de una prenda son seis ocasiones, por lo que no tiene sentido acumular prendas en nuestro armario a las que vamos a dar tan poco uso”.

Según Olaia Pose, “hoy por hoy, y debido al ritmo de consumo actual y la reducción de espacio útil en las viviendas, la gente acabará optando por disponer solamente de prendas de fondo de armario de buena calidad y el alquiler será una opción recurrente, ya no solo para acudir a un evento, sino a efectos prácticos en su día a día”.

Otra compañía dedicada al alquiler, en este caso de joyas, es Alquilux. Según su CEO, Germán López Pérez, “la gente ya no busca meramente poseer algo, sino que busca disfrutarlo con las menores complicaciones posibles”.

“El alquiler es en todos los casos mucho más económico y mucho más flexible”, así lo declara Olga del Ama, fundadora de Nautic Senses, empresa especializada en alquiler de catamaranes y veleros. “Cada vez más gente se está dando cuenta de que alquilar una embarcación es mejor que comprar, puesto que desde el momento que compras hasta el momento que vendes genera importantes gastos, la uses o no la uses”, indica. “Tener una embarcación en propiedad suele generar alrededor del 15% de su precio de gasto anual, y en muchos casos se termina sintiendo que se está tirando el dinero. En invierno, aunque no lo uses genera gastos, en verano, si la usas, genera más”, apunta en este sentido.

Pero no solo las formas de consumir cambian. También lo hacen los propios conceptos como, por ejemplo, el del “lujo”. Tal y como afirma Eduardo Irastorza, “lujo no es solamente aquello que es extraordinariamente caro, sino aquello que es exclusivo. Por ejemplo, una prenda étnica de edición limitada procedente de Perú -que no tiene por qué ser cara, pero debes conocer los canales para adquirirla-”. La autenticidad, la naturalidad o la sostenibilidad también se suman a este concepto. Aspectos que, por otra parte, los millennials tienen muy presentes.

En el lujo aún no se ha visto la revolución que sí se ha dado en otros sectores. Cada vez menos gente compra un barco o tiene una segunda residencia, prefiere alquilar y usarlo cuando le conviene, con la flexibilidad que eso les proporciona”, apunta Germán López Pérez. En este sentido, tal y como señalan desde Nautic Senses, cuentan con clientes que en su día tuvieron embarcaciones propias, pero terminaron vendiéndolas. “Alquilando pueden ir variando y probando localizaciones y embarcaciones distintas de año en año, y desentenderte de cualquier tema relacionado con su puesta a punto,” afirma Olga del Ama.

Entonces, ¿comprar o alquilar? Por su parte, el profesor Irastorza lo tiene claro: “La cultura del alquiler es imparable. La velocidad con que se van a suceder las innovaciones va a determinar que el alquiler se acabe imponiendo”.

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