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Jueves, 18 de abril del 2019

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E-waste: buscando valor en la basura tecnológica

E-waste: buscando valor en la basura tecnológica

Carlos Irineu da Costa (Unsplash)

Sostenibles

Desarrollo sostenible

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Agustina Barbaresi

Según datos del último Monitor Global de E-Waste, publicado por la Universidad de Naciones Unidas, Alemania es el país europeo que más basura electrónica produce, con 1.884 toneladas. En 2016, España produjo 930 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, lo que equivale a 20 kilos de chatarra tecnológica por ciudadano.

Pero, ¿qué es el e-waste? Son los llamados RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), cuya gestión en España viene marcada por el Real Decreto 110/2015. Este tipo de desperdicios se pueden incluir en 9 categorías distintas, según la legislación: aparatos de intercambio de temperatura; monitores, pantallas y aparatos con pantallas de superficie superior a 100 cm²; lámparas; grandes aparatos (con dimensión exterior superior a 50 cm); pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm); equipos de informática y telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm); y paneles fotovoltaicos grandes (con una dimensión exterior superior a 50 cm).

Pero ésta no es una basura cualquiera: esconde un tesoro, que son son todos los componentes y materiales susceptibles de ser reutilizados. “Existe un gran valor económico en los residuos electrónicos, en particular de materiales tales como oro, plata, cobre, platino y paladio, entre otros”, apunta un reciente informe del Foro Económico Mundial, que asegura que hay 100 veces más oro en una tonelada de teléfonos inteligentes que en una tonelada de mineral de oro. “Los depósitos de materiales valiosos más ricos de la tierra se encuentran en vertederos u hogares de personas”, afirma el Foro Económico Mundial (FEM) en un reciente informe.

Para ayudar a hacernos una composición de lugar de la cantidad de componentes valiosos que se podrían recuperar de la basura, desde el Foro utilizan el ejemplo del mercado de teléfonos inteligentes. En 2017 se vendieron 1.460 millones de unidades en todo el mundo. Cada una de ellas contiene componentes electrónicos por valor de más de 100 dólares; así, estiman que, si los materiales son reciclados, se recuperarían alrededor de 11.500 millones de dólares. Las últimas previsiones que maneja el FEM apuntan que los residuos electrónicos tienen un coste total de 62.500 millones de dólares anuales, que es más que el PIB de la mayoría países.

¿Es posible alcanzar un uso más eficiente de los aparatos electrónicos y reducir los enormes desperdicios de la industria? Sí, es posible. La respuesta está en la economía circular.

Cinco propuestas de economía circular

Cuando hablamos de economía circular en los productos electrónicos, el FEM distingue 5 aspectos fundamentales que hay que considerar. El primero es el diseño: “los productos tienen que concebirse para ser reutilizables, duraderos y para ser reciclables de forma segura eventualmente”, apuntan desde el Foro.

Otra posible solución es que las marcas implementen sistemas de recompra o sustitución de aparatos antiguos (como, por ejemplo, Apple GiveBack). Algo que puede ser un incentivo para los consumidores, tanto por obtener un beneficio económico como porque se aseguran de que sus datos serán tratados de forma adecuada.

La tercera posible vía es establecer un mecanismo por el que, de forma sistemática, se utilicen componentes útiles de productos antiguos para producir los nuevos. Aunque el FEM reconoce que “la industria del reciclaje también necesitaría una actualización; en algunos casos, los materiales reciclados no tienen la suficiente calidad para ser utilizados en nuevos productos electrónicos”.

También hay que tener en cuenta que el reciclado de equipos puede no ser suficiente: “la sociedad debe ser capaz de beneficiarse de productos bien diseñados, de larga vida. La longevidad se puede aumentar aún más cuando el equipo es mantenido, reparado y reformado”, apunta el informe. Por lo tanto, en la recuperación y reutilización de materiales puede haber una gran oportunidad para la industria.

La cuarta vía puede ser lo que el Foro llama la “minería urbana”: recuperar los metales y minerales de los aparatos electrónicos para su reutilización en nuevos productos. Es decir, el el oro de los smartphones que mencionábamos no se pierda en la basura.

Por último, el FEM propone una cadena de suministros inversa: en ella, “a diferencia de una cadena de suministro avanzada, el movimiento y el procesamiento de materiales no es subsidiario del valor de un producto terminado. En su lugar deben confiar únicamente en el valor de las materias primas y, por lo tanto, demandar un modelo de cadena de suministro inverso altamente eficiente y económico, que sea además seguro y responsable”.

Dónde tirar los desechos tecnológicos

Los productores de tecnología están obligados por ley en España a financiar los costes de la recogida y gestión de los aparatos que comercializan. Sin embargo, está en cada consumidor depositar los artículos donde corresponde.

Si un aparato no está en condiciones de ser reutilizado o reacondicionado, hay opciones diferentes para desecharlo: los puntos limpios de cada ciudad/municipio, los puntos de recogida de los puntos de venta (en las marcas que prestan este servicio) o las tiendas acogidas al programa GreenShops de la fundación Ecolec.

Precisamente, Ecolec ha creado en su web un buscador de puntos de reciclado de RAEE que engloba todas estas categorías.

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