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Jueves, 18 de abril del 2019

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Cómo saber si tu casa es eficiente energéticamente

La calificación energética de un edificio se mueve en una escala de la A (en verde) a la G (en rojo), siendo la primera la más eficiente y la G, la menos

Una casa eficiente energéticamente a largo plazo supone un ahorro en las facturas.

Una casa eficiente energéticamente a largo plazo supone un ahorro en las facturas. // Pixabay

Sostenibles

AHORRO DE ENERGÍA

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Nora Benito

Adquirir una casa sostenible y eficiente puede implicar un primer desembolso mayor, pero a largo plazo supone un ahorro en las facturas energéticas. Por ello, es importante conocer de antemano las características de la vivienda y tenerla en cuenta a la hora de comprar. Este es uno de los objetivos del Código Técnico de la Edificación (CTE), que se aprobó para reducir el consumo energético de los inmuebles.

En este aspecto, el año 2007 fue decisivo en cuanto a la normativa en lo que a exigencia energética se refiere, ya que en toda Europa se extendió la obligación de contar con una certificación energética de los edificios que contase con toda la información sobre su eficiencia (acristalamientos, calefacción, aire acondicionado, sistemas de agua caliente y aislamiento).

Etiquetado energético en inmuebles y aparatos

La Certificación de Eficiencia Energética de Edificios establece la clasificación energética según las instalaciones de energía y las características del inmueble, según publica el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en su Guía Práctica de la Energía.

Esta certificación energética -obligatoria en viviendas de nueva construcción- se mueve en una escala de la A (en verde) a la G (en rojo), siendo la primera la más eficiente y la G, la menos. Esta etiqueta tiene que ir incluida y ser publicitada en el momento de vender o alquilar un edificio o vivienda.

Además de clasificar los inmuebles, el etiquetado energético también se aplica a los aparatos que consumen energía. Esta escala va de la A (más eficiente, en verde) a la G (menos eficiente, en rojo). Los electrodomésticos que tienen establecido este etiquetado son frigoríficos, lámparas, lavadoras, secadoras, lavavajillas, aire acondicionado y horno.

No obstante, a partir de 2017 se prescinde de los indicadores +, ++, o +++ que identificaban el grado de eficiencia de la A. Según datos de IDAE, el consumo de energía se puede llegar a triplicar en electrodomésticos etiquetados con la G que con la A.

Consejos para ahorrar energía

Tal y como indica IDAE, el mayor consumo energético doméstico se lo llevan los electrodomésticos (61,8 por ciento), la iluminación (11,7 por ciento), la cocina (9,3 por ciento) y el agua caliente (7,5 por ciento).

Para conseguir la máxima eficiencia en el hogar, este Instituto ofrece una serie de consejos para ahorrar energía, entre ellos, proteger ventanas y puertas, bajar las persianas por la noche, realizar pequeñas mejoras en el aislamiento (ventanas, chimeneas, conductos, etc.), aprovechar la luz natural, purgar los radiadores al menos una vez al año, tapar las posibles corrientes de aire, sustituir las bombillas por las de bajo consumo o poner toldos y persianas de cara a mantener una temperatura adecuada en verano.

Cómo tasar inmuebles eficientes energéticamente

Lo que diferencia a un edificio sostenible de otro es su mayor calidad, según indica Sto, entidad especializada en la elaboración de elementos constructivos para edificación sostenible. En este sentido, esta empresa ofrece cinco directrices para tasar inmuebles sostenibles y eficientes energéticamente, como son las siguientes:

  1. Los elementos diferenciales que distinguen al inmueble -instalaciones de bajo consumo o de energía renovable, materiales ecológicos, calidad ambiental interior, entre otras-.
  2. Estos edificios suponen menores gastos de mantenimiento, por lo que la demanda es mayor -mientras que la oferta aún es poca-. De ahí que haya muchas empresas que estén apostando por este tipo de inmuebles.
  3. No obstante, hay que tener en cuenta que puede haber un sobrecoste por el hecho de ser sostenible -por sus materiales, su diseño, etcétera-.
  4. A la hora de realizar una buena valoración, es necesario contar con la documentación técnica que avale los beneficios del inmueble, como por ejemplo certificaciones como EnerPHit, Passivhaus o BREAM.
  5. La eficiencia energética tiene un impacto ambiental y también un valor monetario, sobre todo de ahorro energético y de emisiones.

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