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Jueves, 21 de marzo del 2019

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5 claves para convivir con la robótica del presente y del futuro

Para alcanzar una futura sociedad robótica, será vital que adquiramos conocimientos relacionados con la tecnología que subyace. Así podremos avanzar de la mano del progreso sin miedos

La convivencia con los robots está cada vez más cerca

La convivencia con los robots está cada vez más cerca // Franck V. / Unsplash

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Fran Leal

Fran Leal

La robótica es el presente, sin duda. Cierto es que el camino que existe por delante es inmenso y aún falta para que compartamos nuestro espacio con robots humanoides, pero la actividad en este campo es ya de una enorme intensidad y con la vista puesta en los siguientes pasos a dar.

Ahora bien, como ocurre con toda innovación que aterriza en la sociedad, y con vistas a una próxima convivencia, surgen dudas y recelo entre la ciudadanía, muchas veces todo ello infundado. ¿A qué se debe? Podríamos culpar a la literatura o el cine de ciencia ficción que, con gran maestría, han logrado evocar un futuro en el que los robots dominan al género humano y le derrocan de su trono hegemónico. Pero quizá el principal motivo sea el desconocimiento o la falta de interés por aquello que nos provoca rechazo.

Alrededor de esta idea, pivotó en su charla sobre 'La Sociedad Robótica' Concha Monje, investigadora experta en Robótica (dentro del grupo RoboticsLab) y profesora titular de la Universidad Carlos III de Madrid, en The Place, el espacio de innovación de The Valley. Allí, además de mostrar los prototipos en los que están trabajando, profundizó en el impacto que tendrán los robots en la sociedad del futuro. Estas son cinco de las claves que nos pueden ayudar a entender qué hay detrás de la robótica:

1-Comprender su tecnología

Más allá de los enormes avances que se están cosechando en el campo robótico, de cara al futuro más cercano, existe un gran reto al que nos enfrentamos todos: “Hay que lograr una sociedad formada en la tecnología”, afirmó Monje en su conferencia, porque una de las premisas de las que se debe partir de cara a afrontar los próximos años es que “si no desarrollamos ese perfil para convertirnos en una sociedad robótica, se nos impondrán las soluciones desde fuera”.

Y es que la tecnología ya ha modificado nuestra forma de entender el mundo y de desenvolvernos en él. No obstante, el principal objetivo que debemos perseguir como sociedad es la unión del mundo de la tecnología y el humanismo (con especial atención a la ética), que permita convertirnos en parte activa del avance tecnológico, a través de su asimilación, y “abandonar el papel de meros usuarios”, aseguró.

2-Desechar un enfoque catastrofista

Ese conocimiento de la tecnología que hace que todo funcione como funciona en la robótica, nos ayudará a enfocar el futuro de un modo mucho más halagüeño. Esto no quiere decir que no surjan problemas o escollos en el camino, pero estaremos en disposición de enfrentarnos a ellos de la manera más rápida y eficaz posible.

La visión más catastrofista en relación a los robots, además de no ser veraz ni plausible, está “basada en falsedades y frena el avance tecnológico” y, por ende, social. Y es que, en opinión de la investigadora de RoboticsLab, a los robots “les damos un poder que no tienen”. No hay que olvidar que las habilidades con que cuentan los androides dependen, en un principio, de nosotros, pues “un robot puede aprender y mejorar sobre aquello que se le enseña; sobre lo que no se le enseña, no”, afirmó Monje.

De hecho, esa posibilidad de un mundo dominado por robots, con la humanidad doblegada a su antojo, se presenta como una distopía con gran valor artístico, pero poca credibilidad.

3-La importancia de la inteligencia emocional

“Parte de la Inteligencia Artificial se basa en las emociones, pues son determinantes en la toma de decisiones. Por ello, si queremos que los robots tomen decisiones necesitamos que, en la medida de lo posible, las tengan”, así de claro lo expuso Monje en su intervención, sin renunciar a una puntualización clarificadora: “El robot no necesita tener emociones, lo necesitamos nosotros, porque nos comunicamos con ellos”.

De hecho, los androides no cuentan con emoción propiamente dicha, “sino emulación de emoción, que además se reduce a niveles básicos”. En cualquier caso, lo que parece evidente es que será complicado que lleguen a los niveles de empatía con que contamos los humanos, por más que se empeñen desde la industria en hacernos creer lo contrario.

4-El género como agente comunicativo

El reciente pero intenso debate que ha suscitado nuestra lengua, a raíz de la igualdad entre hombres y mujeres, nos da algunas pistas en relación al empleo del género en la robótica. Si bien se está llevando a cabo el desarrollo de plataformas “sin importar el género” (con habilidades que no están asignadas a roles), “que nuestra lengua no sea precisamente neutra es lo que motiva que tengamos que diferenciar entre géneros en los robots”, matiza Monje, pues se debe a motivos lingüísticos, que influyen, por la propia lengua, en la comunicación que se tiene con ellos.

Quizá en otros lugares, como Japón, sí existe una diferenciación mayor, con robots masculinos que “son presentados llevando a cabo acciones como conducir, mientras que los femeninos son vestidos con falda”, asevera la investigadora, pero no se puede decir que la tendencia sea esta. Una vez más, y en esto nos llevan ventaja pues no cuentan con la influencia que juega el entorno social, hay que tener siempre presente que aprenden y ponen en práctica las habilidades que le son asignadas.

5-El sesgo de los datos

Por otra parte, si hay un aspecto que no suscita ninguna duda ya hoy día es la importancia capital que ostentan los datos. Pero la utilización de estos debe ir orientada a “no dejar fuera a nadie”; además, hay que tener muy en cuenta la procedencia y fiabilidad de los mismos. Según Concha Monje, el sesgo existe y “reduce el abanico de opciones con que contamos”, por ejemplo a nivel informativo. En realidad, en la red, sin ir más lejos, pensamos que tenemos más información que nunca, aunque quizá sea al contrario, debido a que se nos acota y direcciona según los datos que ofrecemos, que al fin y al cabo reduce ‘nuestro universo’. Por ello, está en nuestras manos llevar a cabo una búsqueda de “información global y enriquecedora”, sugiere Monje.

En definitiva, se podría decir que son múltiples las aristas que se perfilan en el horizonte en lo que a la robótica se refiere, pero el conocimiento, que está en nuestras manos, favorece una mejor adaptación a los cambios. Un primer paso, casi ineludible, es hacer un acercamiento al lenguaje computacional, porque, y Monje no fue ambigua al respecto, “es clave para entender tanto el presente como el futuro”.

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