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Sábado, 23 de febrero del 2019

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La 'X Solidaria': cómo funciona la subvención del 0,7% del IRPF destinada a fines sociales

Los contribuyentes, cuando realizan la declaración anual de la renta, pueden decidir aportar un 0,7 por ciento a colaborar con fines de interés social

Estas ayudas se destinan a organizaciones del tercer sector para realizar actividades que tengan interés general y social.

Estas ayudas se destinan a organizaciones del tercer sector para realizar actividades que tengan interés general y social. // Pixabay

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SUBVENCIONES A ORGANIZACIONES SOCIALES

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Nora Benito

A la hora de realizar la declaración anual de la renta, los contribuyentes pueden decidir aportar un 0,7 por ciento de su cuota a colaborar con la Iglesia católica o con otros fines de interés social. Esta última es la casilla de ''actividades de interés social' o también conocida como la 'X Solidaria'. De esta forma, los ciudadanos son capaces de elegir dónde quieren que vayan una parte de sus impuestos.

Esta medida se ampara bajo una normativa que regula las subvenciones a entidades sociales con cargo al 0,7 por ciento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Para destinar este 0,7 por ciento, los contribuyentes deberán marcar la casilla correspondiente en el momento de realizar la declaración. A la hora de hacerlo, pueden optar por señalar la casilla de la Iglesia católica, de otros fines de interés social o ambas.

Hasta el año 2016, estas ayudas con vocación social se convocaban por la Administración del Estado. “Desde hace dos años, se transfirió a las comunidades autónomas”,  informa el presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo (CONGD), Andrés Rodríguez Amayuelas. Tras una sentencia del Tribunal Constitucional, las Comunidades Autónomas gestionan el 80 por ciento de los fondos y el Estado, el otro 20 por ciento, cuya condición es que "este no haga proyectos cuya competencia sea de las Comunidades Autónomas", explica a BYZness Elena Rodríguez, directora de la Plataforma del Tercer Sector -que está compuesta por 20 organizaciones y representa a cerca de 30.000 entidades del tercer sector-. 

Este porcentaje, el 0,7 por ciento -que anteriormente se situaba en el 0,5 por ciento-, fue establecido por primera vez en la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2007. “Aunque ha habido cambios, se trata de un sistema de subvenciones que tiene 30 años”, confirma Elena Rodríguez.

Pero ¿a quién están destinadas las ayudas? En concreto, a organizaciones del tercer sector y entidades de naturaleza similar que cumplan una serie de requisitos como, por ejemplo, no tener fines de lucro o ser agrupaciones de organizaciones sin personalidad jurídica. Sin embargo, quedan excluidas de estas subvenciones otras entidades como universidades, partidos políticos, sindicatos, colegios profesionales, cámaras oficiales de comercio o sociedades civiles, entre otras.

“Su adjudicación se hace a través de una convocatoria abierta y pública, por lo que se pueden presentar todo tipo de organizaciones (locales, grandes o pequeñas), como asociaciones de mujeres que han sufrido maltrato y destinan fondos para trabajar con psicólogos u organizaciones de apoyo a personas con discapacidad, entre otras”, señala Rodríguez Amayuelas.

En este sentido, la directora de la Plataforma del Tercer Sector indica: “Hemos demostrado que esto tenía una finalidad, es un sistema importante y eficaz de acompañamiento y ayuda a las personas más vulnerables, a las que más lo necesitan. Hay más de 7 millones de personas que se benefician de esta subvención, aunque hay que recalcar que las necesidades de las personas no están parceladas”.

¿A QUÉ SE DESTINAN LAS SUBVENCIONES?

Las ayudas se destinan a organizaciones del tercer sector para realizar actividades que tengan interés general y social. En concreto, a “programas de acción social (el 80 por ciento), cooperación al desarrollo (el 17 por ciento) y al cuidado del medio ambiente (el 3 por ciento)”, indica Rodríguez Amayuelas. La acción social puede estar enmarcada en el ámbito de la infancia, la familia, apoyo a personas con discapacidad o a personas en riesgo de pobreza o exclusión social, entre otras.

“Uno de los problemas que estamos viendo es el de la ‘microfinanciación’: el mismo dinero está más repartido entre más entidades, por lo que los proyectos van a ser más pequeños. Si se subvencionan proyectos que no llegan a 200 euros no se pueden tener tan buenos resultados”, recalca Elena Rodríguez.

Además de este tipo de subvenciones, el Gobierno está trabajando con un mecanismo equivalente, pero sobre el Impuesto de Sociedades. “Son las empresas las que van a poder destinar un 0,7 por ciento a fines sociales”, recalca el máximo responsable de la CONGD. “Es una ‘X Solidaria’, pero para las empresas”, concluye Rodríguez Amayuelas.  

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