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Sábado, 23 de febrero del 2019

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"Entender el coste de la brecha de género ayudará a la economía"

Marieta Jiménez, directora ejecutiva de Merck y presidenta de ClosinGap, señala que, desde esta plataforma, quieren ejecutar acciones concretas que contribuyan a una sociedad más equitativa.

Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap

Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap // Merck

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MARIETA JIMÉNEZ, PRESIDENTA DE CLOSINGAP

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Marta Gracia

La desigualdad entre mujeres y hombres es real en varios ámbitos del día a día. Para demostrar esta afirmación con datos nace ClosinGap, pero también para actuar en consecuencia. Ocho empresas de diferentes sectores se han unido para cerrar estas brechas en el trabajo, en el salario, en la salud o en la movilidad. Merck, Mapfre, Vodafone, Repsol, Meliá Hotels International, L'Oreal España, Mahou San Miguel - Solán de Cabras y BMW Group, empresas que suman 500.000 empleos, trabajan para conseguir la igualdad.

Marieta Jiménez, directora ejecutiva de Merck en España, es la presidenta del ClosinGap. Asegura que quiere abrir camino a las mujeres y a las jóvenes que se incorporan al mundo laboral y se muestra optimista en que la igualdad en todos los ámbitos se va a conseguir.

¿Por qué nació Closingap?

ClosinGap nace de una iniciativa de Merck del año 2014 que es Healthy Women Healthy Economies, que pretendía en países de Asia-Pacífico y Sudamérica que las mujeres pudieran incorporarse al mundo laboral y contribuir de una manera positiva a la economía.

España es un país que está bastante bien en cuanto a temas de igualdad. Según el Foro Económico Global, España está en el puesto número 24 de igualdad, por encima de EEUU y Australia. Aún así nos queda un 25% de brecha de género y no solo las brechas más conocidas como la salarial o las pensiones, sino que hay un montón de brechas como la de la salud, la digital, la de movilidad o de consumo.

Así que se crea con la intención de poner datos en brechas no tan conocidas y ver cuál es el coste de oportunidad que se está perdiendo por no ser capaces de cerrar esas brechas y de aprovechar todo el talento femenino y por lo que ocho empresas (grandes) decidimos juntarnos y constituir este cluster y esta plataforma para trabajar.

Si somos capaces de identificar concretamente cuál es el coste económico de esas brechas seremos capaces de contribuir al crecimiento económico de España, que es de lo que se trata.

Desde el cluster quieren demostrar a través de datos que las brechas existen, ¿se podrá trabajar a partir de esos informes? ¿seremos más conscientes de la desigualdad?

El objetivo es poner números a toda esta brecha que existe. El segundo punto es que con las ocho grandes empresas que nos hemos unido sumamos medio millón de empleados, por lo que tenemos una masa suficiente de empleados para que entre todos decidir las acciones e implementarlas en nuestras propias empresas para poder dar ejemplo. El tercer punto es que luego queremos influir a otras empresas y a la administración pública para conseguir cambiar las cosas.

Nacemos con un objetivo transformador, no solamente queremos visibilizar, sino que queremos implementar y ejecutar acciones concretas que transformen la sociedad.

¿Fue fácil convencer a estas ocho empresas?

Fue apasionante. Encontré mucha receptividad cuando empecé las conversaciones con los consejeros delegados de estas empresas. Todas que formamos parte de ClosinGap teníamos iniciativas propias, ya estábamos trabajando en temas de igualdad. Con programas muy potentes. Nos pareció muy interesante porque al estar juntos es una forma de compartir lo que ya hacíamos de manera individual. Están completamente comprometidas.

¿Habrá hueco para otras empresas?

Empezamos nosotros ocho porque teníamos la intención de que esto no fuera un cluster más, queríamos ser pocos, lo suficientemente representativos y generar un impacto. Cuando tienes el compromiso de los ceos, muchos de ellos hombres, lo que denota que es un programa inclusivo, te da confianza de que vamos a conseguirlo. Nuestro futuro pasa por abrirlo y que se unan más empresas

La sociedad ha cambiado mucho en los últimos años y se ha concienciado con el tema de la igualdad ¿Cree que los jóvenes están más concienciados en este aspecto?

Lo que está pasando en el último año es un movimiento maravilloso y positivo. Se siente que no es un movimiento excluyente, es inclusivo. Trasciende generaciones y género, une a jóvenes y a mayores. Es muy positivo.

Estamos ante una generación que está creciendo con el concepto de feminismo muy bien arraigado. Mis hijas, por ejemplo, que tienen 17 y 19 años, se sorprenden muchas veces de las discusiones que hay en torno al feminismo, porque lo tienen totalmente integrado. Pero están empezando a entender, porque están entrando en el mundo laboral, que a lo mejor las cosas no son como ellas las perciben. Estamos en un momento fantástico para consolidar todo esto y que nuestros hijos e hijas tengan el camino mucho más fácil de lo que lo tuvimos nosotros.

Las empresas también se han transformado radicalmente y cada vez se ven más mujeres en los altos cargos ¿queda mucho por hacer para ver la igualdad real?

Casi todas las empresas estamos en términos de paridad, cuando se evalúa la masa total de empleados. En el caso de Merck estamos ya en un 54% de mujeres, y es bastante común. El reto que tenemos es en realmente asegurarnos que los empleados tienen las mismas oportunidades laborales, poner especial foco y establecer programas de mentoring, de concienciación en el tema de las mujeres. Es verdad que si accedes a la dirección hay pocas mujeres. Eso no debería suceder. Las empresas deberíamos ser capaces de que realmente tengamos los mecanismos y las acciones necesarias para alcanzar la igualdad en todas las posiciones, no solo en el total de empleados.

¿Es posible ver el coste de oportunidad que se pierde si no se cierra la brecha salarial?

Es lo que pretendemos hacer. Hemos publicado la brecha que existe en la salud. Se ven algunos datos relacionado con el tema de la natalidad y se demuestra que estamos perdiendo mucho como sociedad por no haber sido capaces hace unos años de establecer programas que ayudaran a impulsar la tasa de natalidad, que está por debajo de la media europea. Toda esa población que no ha nacido, si hubiera nacido, porque hubiéramos sido capaces de gestionar la parte de la maternidad, hubiera significado 1,2 millones más de habitantes, que hoy en día estarían trabajando y contribuyendo a la seguridad social.

Otro de los datos es que las mujeres vivimos más, pero en peor estado de salud, una de las razones es por las horas que dedicamos al cuidado de la salud de los hijos o ancianos. Si esas horas estuvieran contribuyendo a la economía repercutirán positivamente. También hay sesgos importantes en la medicina, porque hay enfermedades que tienen diagnóstico diferente entre hombres y mujeres. Todos estos datos nos van a poner en conocimiento para poder luchar y cerrar las brechas.

La Comisión Europea ha señalado que en 2020 se tiene que llegar a que el 30% de los consejeros de una empresa tienen que ser mujer, en España hay empresas que están muy lejos de ese porcentaje ¿se podrá lograr?

Soy muy positiva, porque creo y lo veo. Ahora estamos más cerca de conseguirlo, no sé si en el 2020 o en el 2021, yo creo que pronto estaremos en esas cifras.

Con este tipo de recomendaciones y/o obligaciones se ha puesto en entredicho si es positivo o no una cuota ¿qué opina?

Yo creo en el talento y creo que debería estar estadísticamente bien repartido. Yo dejaría de hablar tanto de méritos de las mujeres, porque nadie habla de méritos de los hombres. El 58% de los licenciados son mujeres, así que asumamos, de base que las mujeres están bien preparadas. Lo que tenemos que hacer es generar esos mecanismos para que ese talento no se pierda por el camino y esa es una responsabilidad que tenemos las empresas, la administración y la sociedad. A mi me gusta poco hablar de méritos de las mujeres porque llevamos años asumiendo el de los hombres.

Hay que poner foco donde hay que ponerlo y no en las anécdotas y vamos a luchar por cambiar las cosas. Los datos están ahí, existe brecha de género y eso es incuestionable.

¿Cree que pueden ser útiles para fomentar la igualdad de oportunidades herramientas como el ‘CV ciego’ (sin foto ni nombre, sólo con la experiencia profesional)?

Son alternativas interesantes. Lo que más cuesta cambiar es la cultura de una sociedad, al final estamos cayendo en sesgos inconscientes. Así que todo lo que podamos hacer para quitar esos sesgos es positivo.

¿Es la maternidad el único freno de las mujeres para ascender en su trabajo o hay algo más?

La maternidad ha sido un factor claramente determinante, con implicaciones no solo en el mundo laboral por la baja, sino por todo lo que conlleva el cuidado y los temas conciliación. Tengo la experiencia, muy positiva, que me cambió la forma de ver algunas cosas, que fue cuando viví dos años en Suecia, una sociedad muy igualitaria donde no discuten por temas de conciliación porque es una tema de corresponsabilidad. Cuando esto está bien establecido en la sociedad, no hay problemas. Cuando yo en Suecia tenía que promocionar no pensaba si era un hombre o una mujer, porque las barreras eran las mismas, los hombres se iban seis meses y las mujeres otros seis, no era cuestión de que la mujer se iba, sino de cómo gestionabas el talento. En España tenemos un camino por recorrer muy interesante, no solo desde el punto de vista de las empresas o legislativo, sino también educativo o de la propia sociedad. Yo espero que llegue un momento que el permiso por paternidad sea igual entre hombres y mujeres.

¿Ha sido difícil ser la directora general de una gran farmacéutica?

A mi me encanta ser mujer y creo que serlo no es una carga. Yo he sentido siempre que he tenido que trabajar para conseguir las cosas, lo he querido atribuirlo a algo personal. Es cierto que cuando volví de Suecia tomé consciencia de barreras que no había visto antes. Al final te acostumbras al ámbito al que te mueves. Tuve que dedicar muchas horas, pero lo identificas como parte de lo que te ha tocado hacer, pero cuando vuelves de fuera y has visto otra sociedad te das cuenta de que a lo mejor podemos hacer cosas para mejorar. Mi vocación y lo que me apetece hacer en mi carrera es ayudar a otras mujeres y a gente joven que empieza ahora para que entiendan que pueden ser lo que quieran ser y no significa que tengan que renunciar a nada. Todo este peso de renuncia que arrastramos las mujeres ha sido un sesgo totalmente negativo para nosotras, y yo creo que esto desanima a las jóvenes que dicen: “no estoy dispuesta a tanta renuncia para ser directora general”. Hay que quitar un poco de peso, yo he disfrutado mucho.

¿Llegará un momento en que releamos esta entrevista y nos parezca antigua porque ya habremos conseguido la igualdad?

Yo espero releerla dentro de unos años y decir: ‘Lo hicimos’. Hubo hombres y mujeres que lo conseguimos y fuimos parte del cambio.

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