Comprar, vender, esperar... ¿Qué puedo hacer si caen mis inversiones?

Cuando comienzas a invertir, es bastante común no saber cómo actuar en determinadas situaciones, como cuando se sufren pérdidas. ¿Qué debemos hacer? ¿Verder, apostar más fuerte para compensar a la larga esa rentabilidad negativa, o esperar?

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Foto de archivo. // Bernd Kammerer (AP)

Mercados

INVERTIR EN BOLSA

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Si no fuera porque a veces nos comportamos irracionalmente con el dinero que invertimos, no se producirían ciertas anomalías y oportunidades en el mercado, que otras personas aprovechan para ganar dinero a nuestra costa. Realizar un control de los impulsos que genera el miedo a que nuestro capital se vea reducido cuando ves caer tus inversiones resulta una de las tareas más difíciles a las que un inversor se puede enfrentar. 

Una de las frases más habituales, destaca Antonio Castelo, responsable de renta variable de iBroker, es pensar que “es imposible que perdamos todo nuestro dinero, que nos quedemos a cero, cuando tenemos pérdidas con nuestras inversiones”; o bien optar por salirse del mercado (vender nuestros productos de inversión) “cuando la situación nos es negativa para volver cuando todo se ha vuelto más barato”. La naturaleza humana nos hacer ser “más conservadores con lo que tenemos”, añade.

¿Pero qué es lo más recomendable? Consultar en exceso la valoración de tus inversiones, puede hacer que “tomes decisiones impulsivas”, destaca José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia Eafi. También, a tomar “decisiones rápidas, sin reflexionar”. De ahí a que sea positivo “espaciar mucho la frecuencia en la que haces balance de cómo está evolucionando tu dinero invertido”, opina. 

Qué hacer si tus inversiones bajan

Entonces, ¿qué podemos hacer si nuestras inversiones descienden? Si pasado un plazo de tres a seis meses, evalúas el estado de tu dinero invertido y estás en perdidas, Cárpatos considera que no tienes “por qué encender el estado de alarma”, a menos que hayas apostado por “productos de mucho riesgo”.

En este sentido, Castelo asegura que cuando invertimos “tenemos que buscar oportunidades de largo plazo”, por lo que tener la cartera en negativo “entra dentro de la normalidad”. Pese a que pueda resultar sorprendente, , casi la mitad de los días los mercados caen y en el 90% de las veces, “la bolsa está en pérdidas relativas”, cotizando por debajo de su último máximo, destaca el experto. 

Sin embargo, en el largo plazo, más si cabe si aprovechas a invertir en las grandes caídas, “el resultado es positivo”, comenta Cárpatos. Dependiendo del mercado, históricamente puedes esperar unas rentabilidades medias anuales de entre el 6 y el 9%, por lo que es con diferencia el área más atractiva en términos de rendimientos donde “meter parte de nuestro patrimonio”, expone. 

Por tanto, el principal consejo es “no entrar en pánico y no vender”, según estos analistas. De este modo, tener la mente fría y “seleccionar bien dónde invertir”, en función de la volatilidad que estás dispuesto a soportar. Siempre hay que pensar en “diversificar” y cuando hay descensos “esperar a que pase la tormenta para volver a encontrar oportunidades”, recomienda Castelo. 

Los ciclos se repiten

Una de las máximas en los mercados y por lo que no debemos preocuparnos cuando hay fuertes caídas es que los ciclos tienden a repetirse. Así lo describe Samuel T. Benner, que fue un granjero de Ohio que se arruinó en como consecuencia de la Guerra Civil de 1873 y una epidemia de colera porcino, al reflexionar acerca de las posibles causas de las fluctuaciones económicas en su libro Business Prophecies of the Future Ups and Downs in Prices. Una publicación en la que analiza y acierta las tendencias en el mercado de las materias primas.

Años más tarde, A. J. Frost, autor del Elliott Wave Principle: Key to Stock Market Profits, presentó una variación del ciclo de Benner, que es la que se conoce a día de hoy, señalando que los máximos del Dow Jones se daban cada 8-9-10 años mientras que los mínimos seguían la secuencia 16-18-20 años. Por eso, invirtiendo a largo plazo, “es difícil perder”, relata Cárpatos.

En este sentido, las pérdidas son el peaje que “hay que pagar a corto plazo”, en torno a dos o tres años, para tener rentabilidades a largo plazo. Por ello, nunca “tienes que vender en los peores momentos”, asevera Castelo. Y es que las mayores subidas, “llegan siempre después de los descensos más abruptos”. Todo es cuestión tiempo. Los ciclos se repiten.

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