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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Zumo de naranja, minerales... Cómo y por qué invertir en las materias primas más extrañas

Cuando hablamos de invertir casi siempre nos viene a la mente comprar acciones en la bolsa. Incluso, contratar un plan de pensiones o fondo de inversión. Rara vez pensamos en alternativas que quizá, con la debida formación, pueden ser rentables

Zumo de naranja, minerales... Cómo y por qué invertir en las materias primas más extrañas

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Mercados

INVERTIR DESDE CERO

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Una de estas opciones en las que se embarcan los más atrevidos son las materias primas extrañas, las menos convencionales. Estas se encuentran dentro de un mercado en el que se compra y vende productos como maíz, cuero, tripas de cerdo, zumo de naranja o minerales raros (rare earths en inglés, básicas para la fabricación de productos tecnológicos)

Según exponen los expertos de BBVA, cada producto tiene su propio mercado formado por “compradores y vendedores”. Varios productos pueden agruparse en una bolsa, como por ejemplo en el Comex, el Nymex o, en nuestro país, “tenemos una bolsa del aceite de oliva”, ejemplifican desde la entidad financiera.

En este sentido, la siguiente duda es si nos interesa desde el punto de vista de la inversión, además de saber cómo es el funcionamiento de este mercado. Así, desde el punto de vista de Rafael Ojeda, analista independiente, sí resulta positivo invertir en materias primas alternativas y otros productos fuera del radar, “sobre todo como un efecto diversificador”.

Y es que en un momento en el que nos encontramos de final de ciclo con una enorme volatilidad es importante tener una diversificación de la cartera para intentar “buscar otras vías de rentabilidad donde no las podamos encontrar en los mercados tradicionales”, añade el experto. 

Igualmente, si bien es cierto que son mercados en ocasiones estrechos y con poco seguimiento por parte de analistas, lo cual hace que haya un poco de problemas a la hora de fijar precios y no sepamos situarnos, es un mercado que “nos ofrece ser más tácticos”, con las inversiones que decidamos acometer.

Con todo, hay que tener en cuenta los riesgos, concreta Antonio Castelo, responsable de renta variable de iBroker, porque estos productos “arrastran mucha volatilidad”. Luego, en ocasiones, valores como el cacao o el café están expuestos “a problemas meteorológicos que nadie puede prever”, apostilla Ojeda. Ese riesgo existe y es por lo que en una cartera no deberíamos “tener más allá de un 5%”.

El abanico de productos

Efectivamente, hay un espectro de productos atípicos en los que podemos meter nuestro dinero. Una opción es hacerlo en minerales raros como el europio, el gadolinio, el tulio o el holmio. Componentes que no nos son tan familiares, pero que “pueden representar potencial en determinantes momentos”, afirma Castelo. 

Una opción es apostar por el Rare Earth Estrategic Metals (REMX), un fondo cotizado que trata de reflejar el comportamiento general de las empresas mineras que se especializan en la producción de estas materias primas tan peculiares. En él se encuentran empresas como Iluka Resources, Eramet o Kenmare Resources.

Otras alternativas cuanto menos curiosas son las tripas de cerdo o el zumo de naranja. La primera es una de las estrellas del mercado de futuros londinense y muchos inversores especularon con su precio durante la última gripe porcina. 

En cuanto al zumo de naranja, la historia muestra gran variación en su precio dependiendo de cosechas y factores como la producción o la meteorología. Por ejemplo, en enero de 1981, su evolución en los mercados tuvo una gran revalorización que rompió la tendencia bajista de los últimos tres años por el incremento de la demanda.

Cómo entrar en estos mercados

Tal y como expone Castelo, en las bolsas de commodities se negocian los productos mediante “contratos de futuros”. Uno tiene una equivalencia a una cantidad prefijada de una materia prima en concreto, su tamaño es diferente dependiendo del producto en cuestión y constituyen “estándares de negociación internacional”, analiza. 

La negociación propiamente dicha es muy parecida a la compraventa de valores en la bolsa. Al igual que sucede con las acciones, existen brokers de futuros. Una vez un contrato es adquirido, puede ser revendido (o recomprado según la estrategia) o se puede esperar su vencimiento para “adquirir la materia prima que representa”, relata Castelo. 

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