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Martes, 15 de octubre del 2019

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Por qué no hay que descuidar nuestras inversiones en verano

Nos encontramos ante esos meses en los que nos apetece desconectar absolutamente de todo. Sin embargo, ¿debe ser así también en cuanto a nuestras inversiones? Los expertos coinciden en que debemos estar vigilantes

Por qué no hay que descuidar nuestras inversiones en verano

Bernd Kammerer (AP)

Mercados

Recomendaciones para inversores

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Seguramente que tu primer impulso, si no eres un inversor experimentado, sea el de vender todos los activos, o dejar correr nuestras principales apuestas –sean las que sean– en las que estás invertido, para irte de vacaciones con la mayor tranquilidad posible. Pero el mundo de los mercados no es tan fácil como parece. 

Las bolsas siempre gozan de actividad, y si bien es cierto que durante el mes de agosto el sector de la banca de inversión está de vacaciones, la actualidad económica, política y los mercados per se, siguen cotizando. Para Gisela Turazzini, CEO de BlackBird Broker, eso significa que “la volatilidad llega a ser más elevada si surge cualquier evento de noticias con afectación a la bolsas”, debido a que el volumen se reduce de manera considerable.

El hecho que nosotros estemos de vacaciones o nuestra carga de trabajo sea inferior no significa que en el entorno bursátil sea así. Es cierto que en el momento estival, efectivamente, las acciones tienden a tener menos volatilidad y los mercados suelen moverse menos. 

Con todo, según Rafael Ojeda, analista independiente, eso no es óbice de que “tengamos que vigilar nuestras inversiones” por la sencilla razón de que cualquier “incidencia global en unos mercados como los actuales” en los que ya está todo intercomunicado puede ser “absolutamente relevante”. 

Sin ir más lejos, cada vez que Donald Trump escribe un tuit mueve los mercados de divisas, materias primas y acciones. Por tanto, aunque la volatilidad sea menor, eso no significa, indican los expertos, que no tengamos que “vigilar nuestra cartera” porque sí puede tener movimientos importantes en algunas circunstancias.

¿Pendientes de nuestras inversiones en vacaciones?

El siguiente paso es concretar si lo que necesitamos es prestar mucha atención a toda nuestra cartera durante el verano. En opinión de Turazzini no es necesario vivir pegado a las cotizaciones, puesto que, si hemos realizado de manera correcta nuestra tesis de inversión, en un mes “no suelen suceder circunstancias que modifiquen la hoja de ruta de los activos en los que hemos invertido”. 

En este sentido, Ojeda añade que lo habitual es tomar posiciones en los mercados que creemos que “van a tener un buen desempeño” y esperar a que el mercado “ponga en valor esas acciones que hemos comprado”. 

Esto ha de ser así tanto si somos unos inversores value, que por descontado tenemos que tomar posiciones con un horizonte de dos a cinco años, como si somos inversores growth, si invertimos para obtener un crecimiento de nuestra inversión en función de que la empresa vaya creciendo. 

Por supuesto, tampoco hay que vender, concreta Turazzini, puesto que uno de los aspectos clave en todo proceso inversor es precisamente “dejar que las tendencias se sucedan y no cortarlas, por tratar de tener menos miedo”. Si hacemos un buen trabajo de análisis y gestión del riesgo a nivel profesional la volatilidad de un mes “no debería perturbarnos en absoluto”, analiza. 

Principales recomendaciones

¿Cuál han de ser los consejos que debemos aplicarnos para no tener un verano incómodo? Turazzini expone que hay que revisar nuestro modelo de inversión en todos los activos que componen nuestra cartera. Así, si nuestra estrategia de inversión sigue siendo la misma, entonces “no hay que temer”. 

Un inversor no debería de tomar decisiones por no poder controlar su cotización. Lo ejemplifica con las enseñanzas de Benjamin Graham; al mercado hay que ir a comprar, a ver los precios y si hay ofertas, “comprar”. Pero, a su juicio, “es absurdo mirar todos los días la cotización, para saber si hoy nuestra inversión vale un poco más o un poco menos que ayer”. 

Ojeda apunta que la principal recomendación es no invertir en una compañía en la que no “estés dispuesto a comprar el 100% si tuvieras la oportunidad”. Es decir, si compras una compañía con la idea o la sensación de que es un mercado que en el medio y largo plazo te va a ser rentable, vigílala, pero puedes estar tranquilo porque “en principio sabes que, salvo circunstancias excepcionales, como una revisión de sus estimaciones de ingresos, esa inversión te va a salir rentable”.

En conclusión, cuando tenemos acciones no tenemos dinero, tenemos una parte de una empresa y lo único que nos debería de preocupar es si la empresa sigue creando valor o sigue cotizando por debajo de su precio objetivo.

En este articulo: Inversión alternativa Bolsa

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