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Martes, 18 de junio del 2019

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La ley del mercado: ¿hay que invertir cuando cae la bolsa?

Muchos inversores y analistas coinciden en que hay que aprovechar las caídas para entrar en el mercado, pero hay que estar atentos porque no siempre sirve esta afirmación

Bolsa de Nueva York

Bolsa de Nueva York // Unsplash

Mercados

INVERSIÓN EN BOLSA

Marta Gracia

Marta Gracia

El Ibex 35 cerró 2018 con una caída del 15%, su peor ejercicio en ocho años. En lo que llevamos de 2019, el selectivo español se recupera. Estos 20 primeros días del año, el Ibex sube un 6,2%. Parece que los inversores han aprovechado las caídas de 2018, sobre todo de la última parte del año, para entrar en el mercado. ¿Hay que invertir cuando cae la bolsa?

Hay inversores experimentados que defienden que, precisamente, en los momentos de caídas es cuando hay que entrar en el mercado. “Eso no quiere decir que debamos comprar cualquier cosa, ya que habrá acciones en las que esté justificado el castigo y otras en la que tal vez no tanto”, señala Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank.

Torre explica que si hay malas noticias en un sector suelen afectar negativamente a todas las compañías que cotizan en bolsa a pesar de que todas no están en la misma situación. “Así, comprar en caídas nos asegura que estamos entrando a buen precio, aunque hay que hacer una análisis de cada situación”, puntualiza la analista de Self Bank. “Hay que ver las circunstancias de las caídas , no solo si está barata sino la razón por la que está y, sobre todo, si hay posibilidad de que recupere el valor”.

¿Aprovechar el tirón de estos primeros días?

Natalia Aguirre, analista de Renta 4, explica que estos primeros días del año se ha visto un rebote desde los mínimos de finales del año pasado que ha sido del orden del 7% en Europa y 13% en EEUU. Apunta que este rebote ha venido propiciado por unas valoraciones atractivas y la mejora en varios factores que preocupaban a los inversores como las expectativas de acuerdo a la guerra comercial entre EEUU y China, “lo que se ha traducido en menor presión sobre las estimación de crecimiento global”.

Además, según apunta la analista, los bancos centrales se muestran más sensibles a los signos de desaceleración económica (especialmente en el caso de la FED). En el caso de España, asegura que se han reducido algunos riesgos políticos (fundamentalmente Italia, tras la aprobación de los PGE 2019). Y por último explica que el anuncio de nuevos estímulos monetarios y fiscales por parte de China para contrarrestar su desaceleración económica, ha favorecido los avances en la bolsa.

Victoria Torre apunta que hay otro dicho que es “la tendencia es tu amiga”. Esto quiere decir que cuando un mercado está en tendencia, es fácil dejarse llevar por ella, y es complicado intentar gana dinero oponiéndonos a la misma. “Pero esto no quiere decir que hayamos entrado en una tendencia alcista. El año ha empezado con buen pie pero pensamos que en esta primera parte del año la volatilidad podría seguir siendo una de las protagonistas. Con la guerra comercial, el Brexit y los problemas de Italia encima de la mesa, pensamos que los inversores serán muy sensibles a las noticias que vayan llegando, por lo que seríamos cautelosos”, explica la analista de Self Bank.

Aun así, muchas acciones siguen estando muy lejos de recuperar las pérdidas de 2018, por lo que sigue existiendo potencial alcista (aunque es complicado saber cuándo habrá recuperación total). En este entorno, “apostaríamos por entrar por compañías que veamos que tienen visibilidad en los resultados y que es cuestión de tiempo que terminen recuperando parte del valor que han perdido”, recomienda Torre.

Por otro lado, hay una estrategia conocida en bolsa que consiste en comprar los conocidos como “perros de la bolsa”. Los llamados perros del Dow (Dogs of the Dow), es una estrategia de inversión popularizada por Michael B. O’Higgins en su libro Beating the Dow (Batiendo al Dow), y que consiste en buscar compañías que han sido especialmente castigadas por el mercado, por lo que han quedado baratas y su rentabilidad por dividendo resulta especialmente atractiva, habiendo subido al descender el precio de la acción.

Victoria Torre señala que tiene sentido seleccionar este tipo de compañías, aunque matiza que es importante analizar otros aspectos: si el dividendo es sostenible y cuál es el verdadero motivo que ha propiciado que el valor cotice con descuento. “Si creemos, por el contrario, que la acción no será capaz de recuperarse, no optaríamos por ella, por muy atractivo que fuese su dividendo”.

La analista de Self Bank explica que apostar por los “perro de la bolsa” funciona, ya que 1957 a 2003, los perros del Dow obtuvieron una rentabilidad promedio del 14% anual, frente al 11% del índice. Si miramos sólo entre 1973 y 1996, la diferencia es todavía mayor, un 20% para los perros, frente a poco menos de un 16% para el propio Dow Jones.

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