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Sábado, 21 de septiembre del 2019

Economyz

¿Puede la psicología ayudarnos a invertir nuestro dinero?

La psicología orientada a la inversión nos muestra que en el impredecible vaivén financiero, sólo tendrán éxito las personas que sepan controlar sus emociones

El mejor inversor será aquel que cuente con mayor inteligencia emocional, con espíritu de superación y de aprendizaje continuo.

El mejor inversor será aquel que cuente con mayor inteligencia emocional, con espíritu de superación y de aprendizaje continuo. // Juan Manuel Prats

Mercados

ANALIZAMOS EL COMPORTAMIENTO DE LOS INVERSORES

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Nieves Ruiz

El trading mueve a diario billones de euros en inversiones, al ritmo de la volatilidad de los mercados. En este vaivén financiero, aquellos que guíen sus inversiones siendo conscientes de sus emociones tendrán más probabilidad de éxito.

A lo largo de la historia se han vivido casos de inversores multimillonarios que han perdido todo por una mala decisión. El más extremo es el de Adolf Merckle, considerado el hombre más rico de Alemania. Negociaba con los bancos el pago de una deuda millonaria, pero terminó arrojándose a las vías de un tren tras perder 400 millones de marcos alemanes tras apostar a la baja por Volkswagen. “Amigos y familia del industrial creyeron que su fallecimiento se debió a una combinación compleja de orgullo, sentimiento de culpa y, lo más importante, su pérdida de control”, nos comenta Rosa Estañ Homs, coach profesional experta en neuro finanzas e inteligencia inversora.

“Las situaciones de estrés en los negocios, crisis debidas a las diferentes etapas de la vida, problemas familiares, o pérdida de personas queridas, nos hacen sentir ansiosos, frágiles, tensos y preocupados. En esos momentos debemos de abstenernos de tomar riesgos económicos, porque no podemos tener presencia, concentración ni claridad mental para tomar buenas decisiones de inversión.”, añade Rosa Estañ.

El ‘ruido interno’ de nuestras emociones, nos puede impedir tomar buenas decisiones

Si a través de una resonancia magnética analizásemos las reacciones del cuerpo humano mientras el inversor está sometido a la presión de los mercados, encontraríamos este proceso: “el flujo sanguíneo que recorre las diferentes zonas del cerebro, cambia. Se altera el ritmo cardíaco, la presión de la sangre es más intensa, los latidos del corazón se notan en el pecho, las manos se ponen húmedas y cambian de color, y aparece la sequedad en la boca”, comenta Rosa Estañ. Señales claras de ansiedad que en grados extremos pueden nublar nuestra mente a la hora de tomar decisiones. “Cuerpo, mente y emociones son una unidad. Habrá un montón de ‘ruido interno’ que nos impide tener la mente clara y el pensamiento objetivo para tomar una decisión de inversión adecuada”, nos cuenta.

Las emociones en el ciclo de mercado, cuentan con la ventaja de que se pueden predecir y por tanto controlar. “El proceso es simple: en un primer momento siento optimismo si he decidido invertir en bolsa. A medida que el precio del índice o de la acción sube, me sentiré mas y mas contento. Un sentimiento de confianza y seguridad en mí mismo me llena, porque el mercado ‘me da la razón’. Incluso, tengo pensamientos de incrementar mi posición. Me siento eufórico. Este es el momento de máximo riesgo para el inversor. Si la cotización se da la vuelta, como puede suceder, ya que todo lo que sube baja, y no he protegido mi operación con un buen stop de pérdida (stop loss, orden de venta automática cuando el precio de una acción cae por debajo del límite que establezcamos), mi sentimiento empezará a ser de dudadesconciertomiedonegaciónpánico y abatimiento. Es como si mi estado de ánimo fuera al mismo ritmo que la evolución de la curva de ascenso y descenso. El punto más bajo de cotización es sin embargo de máxima oportunidad inversora, empezando de nuevo el proceso”, nos cuenta.

El mejor inversor, el más inteligente emocionalmente y el más sensato

Las pérdidas de los inversores no son algo que se reconozca abiertamente, es más frecuente que se hable solo de los aciertos y éxitos en Bolsa. Sin embargo, hasta los mejores inversores llegaron a perder en sus comienzos una, dos o más cuentas.

Una buena formación en análisis técnico y de gestión monetaria, y conocer el comportamiento de los mercados nos va a reducir la incertidumbre. “Se necesita un buen plan de inversión o de trading, que se vaya ajustando con el tiempo. Las sucesivas experiencias de éxito y el aprendizaje ante los errores cometidos irán desarrollando nuestra experiencia como inversores”, nos comenta Rosa.

El mejor inversor será aquel que cuente con mayor inteligencia emocional, con espíritu de superación y de aprendizaje continuo. “Mi experiencia con traders e inversores de éxito está más cercana a personas que tienen un buen equilibrio personal, responsables, sensatas e inteligentes. Esa inteligencia les lleva a tomarse las inversiones como una actividad profesional, que requiere conocimientos, dedicación y disciplina; nada de excesos, al contrario: vidas magníficas con tiempos libres y de calidad para sí mismos, la familia y los amigos, sin tener que alardear de riqueza, aunque la tengan”, añade.

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