Presupuestos creíbles para una crisis: ¿qué deben tener las nuevas cuentas del Estado?

España necesita presupuestos para poder afrontar la crisis económica de la mejor forma

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros // EUROPA PRESS

Macro

CRISIS DE LA COVID-19

Marta Gracia

Marta Gracia

La situación de crisis actual requiere unos presupuestos acordes con la economía, es decir, las cuentas del Estado tienen que prever más gastos e intentar que los ingresos no caigan estrepitosamente. Y ¿cómo se puede hacer en un país donde los organismos anticipan una caída del 13% del PIB? Además, hay que añadir que los gastos de algunas partidas como la del paro van a aumentar de forma exponencial. Actualmente, el Gobierno de España continúa con los presupuestos de 2018 hechos por el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. 

Antes de que estallara la pandemia del coronavirus, Pedro Sánchez, presidente de España, confiaba en que tendría unos nuevos Presupuestos Generales del Estado antes de que finalizara el verano. Sin embargo, la COVID-19 ha modificado todos los planes del actual Ejecutivo, por lo que se hace más complicado poder aprobar unas cuentas del estado

Juan Fernando Robles, profesor del CEF-UDIMA, señala que los presupuestos de Montoro “no valen para nada, han servido hasta ahora para que el Estado pudiera funcionar, de una manera más o menos rara”. Esas cuentas no tienen nada que ver con la situación actual, “no se adaptan y son completamente irreales”. Juan Abellán, profesor de EAE Business School, señala que ahora hay un gasto “desbocado”, porque es lo que toca, aunque asegura que había que hacerlo “con más orden”.

El problema viene en el siguiente paso que es “cómo encauzas ese gasto”. Abellán explica que es una “tarea de bisturí, de ir quitando de un lado y otro”. Sin embargo, para el profesor de EAE Business School lo importante es que el Gobierno se conciencie de que hay que gestionarlo de otra manera. “Lo que se debe hacer es otro tipo de gestión, saber lo que es eficiente y ponerlo en marcha”, apunta.

Por su parte, Robles explica que para diseñar unos presupuestos lo primero que necesitas es un techo de gasto y un cuadro macro “y puedes empezar a habar todo lo que tu quieras, pero con la incertidumbre actual, sin datos reales no puedes hacer unos presupuestos reales”. Para el profesor del CEF-UDIMA es complicado porque no se sabe cómo van a evolucionar los ingresos públicos y señala que el plan que mandó el Gobierno a Bruselas está sin cerrar, porque todavía no se sabe el impacto total.

“Yo no estoy muy convencido de que las cuentas vayan a ser creíbles, el problema no está en España ni en aprobar unos presupuestos, es en la credibilidad de esas cuentas”, asegura Robles. Y ese es uno de los problemas que tuvo Grecia cuando tuvieron que lanzarle un plan de rescate en 2009, “que más allá de las cifras, engañó a toda Europa respecto a ellas y su capacidad de recuperación era prácticamente nula”. 

Asimismo, Juan Fernando Robles explica que además de a Bruselas, el presupuesto de un país tiene que convencer a los inversores: “Aproximadamente una cuarta parte de la deuda pública española está en manos de inversores privados exteriores”. Por eso, alerta que si estos se ponen a limpiar su cartera de deuda pública española porque creen que se va a desplomar el bono automáticamente, la prima de riesgo se va a caer, no solo es lo que exiga Bruselas o que puedas aprobar unos presupuestos, “el problema es de credibilidad de las cuentas públicas de cara al mercado”. 

¿Qué tienen que tener esas cuentas?

No se pueden hacer unos presupuestos de cualquier manera “ni se puede defraudar al mercado con unos presupuestos que no sean creíbles”, apunta Robles. Explica que si el mercado considera que la deuda no es sostenible porque los ingresos del estado no pueden embridarse en un tiempo lógico “no nos van a comprar el bono o lo van a hacer a un precio que no nos interesa”. 

Tiene que contener unos ajustes muy grandes porque va a haber una caída de ingresos muy grande

Para el profesor del CEF-UDIMA, un presupuesto creíble sería un presupuesto que contuviera recortes e incrementos fiscales. “Tiene que contener unos ajustes muy grandes porque va a haber una caída de ingresos muy grande, en torno a 40.000-50.000 millones de euros y eso sitúa a las cuentas públicas con un agujero muy gordo que no se puede llenar solo con deuda”, explica Robles.

“Los presupuestos tienen que estar adaptados a la coyuntura económica y al cuadro macro, prever unos ingresos, que sean creíbles y adaptados a la nueva realidad fiscal”, insiste. Abellán asegura que se van a tocar los impuestos con una subida en casi todos, “todo lo que pueda ser un céntimo más se va a hacer”. No obstante, Robles matiza que algunos tributos dependen mucho de cómo se comporte la demanda, por ejemplo el IVA, porque si hay caída de consumo, aunque se suba este impuesto, lo ingresos podrían ser los mismo y no habría un aumento. 

Ambos profesores se muestran de acuerdo en que la línea roja de este Gobierno, y de cualquier otro en esta situación, es la Sanidad. “Si tocas la sanidad te comen, no creo que haya que tocar los presupuestos de las principales cuentas”, asegura Abellán. Robles, por su parte, apunta que hay muchas partidas presupuestarias para cortar antes que en Sanidad, donde va a haber mayor gasto “nadie se atrevería a meter ahí la tijera”, puntualiza.

Juan Fernando Robles explica que tampoco se va a poder tocar el gasto destinado para el desempleo. “Hay que meter el diente en todo lo que sea recortable, por mucho que se intente subir la recaudación fiscal en un momento en el que la economía está en retroceso no es efectivo”, explica. El profesor del CEF señala que se puede recortar es en congelar pensiones o recortar sueldos públicos o en subvenciones. Robles se muestra tajante: “Tienen que ser unos presupuestos restrictivos no pueden ser expansivos”.

“Solo puedes hacer eficiencia en la gestión”, explica Abellán. De hecho, se atreve a señalar la digitalización de la administración. También va más allá como reforma en educación y “no me meto en asignaturas”, pero sí en reducción de campus universitarios. Robles señala que hay que ser realista y aunque el Gobierno pueda empezar a trabajar en unos presupuestos no tienen por qué ser reales. “Lo que necesita España es un plan de estabilización, mucha cabeza fría, y un cuadro macro creíble”, concluye.

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