¿Por qué los bancos centrales ya han sacado todo su armamento contra el coronavirus?

Los bancos centrales ya han sacado toda su artillería para poder paliar la crisis económica generada por el coronavirus.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo // El Periódico

Macro

CRISIS DEL COVID 19

Marta Gracia

Marta Gracia

La crisis sanitaria del coronavirus Covid 19 ya se ha convertido en una crisis económica. Los gobiernos de los distintos países afectados lo saben y ya han anunciado medidas extraordinarias. También lo saben los diferentes bancos centrales que han sacado ya su artillería pesada y han anunciado que harán todo lo posible para que los efectos de la crisis no sean tan devastadores. El Banco Central Europeo anunció un plan de emergencia de 750.000 millones de euros. El programa de compra de emergencia pandémica (PEPP) estará en vigor hasta finales de 2020, pero ha querido dejar claro que se pueden ampliar. El Eurosistema ha comenzado a realizar compras bajo PEPP el 26 de marzo de 2020.

Por su parte, la Reserva Federal de EEUU, la Fed, anunció compras ilimitadas de activos hasta que se estabilicen los mercados. En un primer momento, el programa de compra de activos era de 700.000 millones, pero tuvieron que salir a anunciar ese “cheque en blanco”. El Banco de Inglaterra también anunció compras por 700.000 millones de euros y bajó los tipos de interés. El Banco de Japón acordó mantener en el mismo nivel el tipo de interés de referencia, pero decidió ampliar la compra de bonos y de otros instrumentos, así como crear una nueva línea de financiación a las empresas, todo ello para hacer frente al impacto del COVID-19.

Todas las medidas anunciadas por los diferentes organismos monetarios tienen un objetivo común: la liquidez y la estabilización de los mercados. El desplome de los mercados y las crecientes necesidades de financiación adicional por parte de los Estados y las empresas, que tendrán que endeudarse más, han hecho necesario que los bancos centrales aumenten su oferta de dinero con objeto de crear contrapartidas en el mercado secundario que permita la colocación de la nueva deuda a tipos más que razonables, bajando las primas de riesgo y garantizando la colocación de los bonos, no de forma directa, pero sí mediante su recompra en el mercado.

Enric Serradell, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, explica que la misión de los bancos centrales es asegurar la estabilidad de las economías. Deben asegurar que la economía no tiene problemas de liquidez. “Parámetros como el crecimiento o el control de la inflación han dejado paso a decisiones encaminadas a asegurar la supervivencia de todos los agentes económicos, principalmente trabajadores y empresas”, explica Serradell. 

Que no cunda el pánico

Juan Fernando Robles, profesor del CEF, explica que los bancos centrales han querido transmitir al mercado que darán toda la liquidez precisa para superar esta crisis: “Los inversores pueden estar tranquilos”, porque va a haber una demanda sostenida de deuda en el mercado secundario “para evitar los colapsos que puede crear el creciente endeudamiento y aliviar los tipos de interés de los emisores”.

Javier Niederleytner, profesor del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB, se muestra de acuerdo con Robles y asegura que el objetivo de que tanto la Fed como el BCE lanzaran dos mensajes cada uno fue para que no cundiera el pánico. “El primer mensaje no llegó claro, porque la bolsa siguió cayendo con fuerza”, señala Niederleytner. 

Para Ricardo Zion, profesor de EAE Business School, la Fed y el BCE quisieron demostrar que “hay un cheque en blanco, que los bancos centrales harán todo lo posible para incentivar la economía”. Por eso, el primer discurso de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, no sentó bien a los mercados, porque echaban de menos la frase de su antecesor Mario Draghi en 2012: “Whatever it takes”, es decir, haremos “lo que sea necesario”. Y eso es lo que dijjo en su segunda intervención. 

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU // Afp

Serradell insiste en estas palabras “mágicas” y asegura que el primer mensaje del BCE no fue bien recibido debido a que no se pronunciaron las palabras mágicas “lo que sea necesario” para solucionar de forma drástica esta crisis y “pusiera en duda el compromiso del BCE con las primas de riesgo de los países”. Zion señala que Lagarde fue “decepcionante” en su primer mensaje, pero luego amplió el  programa de compra, y ya no solo el mensaje, sino también la calidad de activos. 

El mercado es quien le ha dicho al BCE que sus estímulos no eran suficientes y ha reaccionado con rapidez para evitar un deslizamiento de las primas de riesgo que nos hiciera volver a las situaciones de 2011 y 2012, que aún, a pesar de todo, podrían volver a producirse en el peor de los escenarios. “Este alivio de las primas de riesgo es muy importante para evitar que el gasto público se vea a su vez incrementado por el pago de intereses de la ingente deuda de la mayoría de los países de la UE”, explica Robles. Según explica el profesor del CEF, “el gasto público va a estar muy presionado para afrontar esta nueva crisis” y asegura que junto con el aumento del endeudamiento que supone afrontar esta crisis, “puede llevar a situaciones muy difíciles de nuevo a los países periféricos”.

¿Son medidas suficientes?

“La creación de eurobonos para financiar esta crisis podría ser una primera medida”, explica Enric Serradell, quien señala que avanzar en la creación de un fond fondo de garantía de depósitos a nivel europeo que pudiera dar solución a problemas puntuales de algunas entidades financieras sería otra medida bien recibida. Por otro lado, y a nivel de la Comisión Europea se tendría que planear un fondo asegurador de desempleo comunitario. Una vez se ha asegurado la liquidez con la compra de bonos “debe existir una línea específica de ayuda a pymes y autónomos, los mayores perjudicados por la crisis en este momento”.

Una medida con la que está de acuerdo Javier Niederleytner, quien explica que el problema ahora no es que falte liquidez, es que hace falta que esa liquidez vaya a las empresas y familias y para ello se necesitan avales: “Con la situación que tengo, si le pido dinero al banco no me lo va a dar, por eso se necesitan esos avales”. Niederleytner señala que es momento de medidas fiscales y ayudas directas a la gente.

Ricardo Zion considera que los bancos centrales “han echado el resto”, porque son prácticamente cheques en blanco. Zion también insiste en que lo siguiente sería la ayudas directas a empresas y familias para poder sobrevivir en vez de que vaya por el canal bancario.

Por su parte, Juan Fernando Robles explica que los bancos centrales tendrán que ir ajustando sus medidas a los acontecimientos. “Instituciones como el BCE, que tienen en la práctica agotados los instrumentos de política monetaria convencionales, tendrán que aplicar incrementos en los programas de compra de activos, como la FED, aunque esta última tiene todavía algún margen con los tipos de interés”, comenta.

Iniciar sesión 0 Comentarios
cargando