¿Es posible recaudar más impuestos sin afectar al crecimiento?

Con el objetivo de que las economías con bajos ingresos tengan la capacidad de afrontar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Banco Mundial plantea cuatro enfoques para impulsar la recaudación sin que la economía salga perjudicada

¿Es posible recaudar más impuestos sin afectar al crecimiento?

Gerd Altmann (Pixabay)

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FISCAL

Diana Fresneda

Diana Fresneda

Con la vista puesta en 2030, y de cara al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las economías mundiales deberán llevar a cabo grandes inversiones durante los próximos años.

Según datos del Banco Mundial, los países en desarrollo deberán afrontar gastos en infraestructuras y servicios equivalentes al 8,2% de su Producto Interior Bruto (PIB) nacional, “una tarea difícil incluso para los países más ricos”, señala Marcello Estevão, director global de Microeconomía, Comercio e Inversión del organismo.

Para que este aumento de las inversiones no implique una merma en el crecimiento de las economías debe ir acompañado de un aumento de la recaudación, pues la mayoría de países están expuestos a un alto riesgo de sobreendeudamiento o ya están sobreendeudados. Sin embargo, debe alejarse de subidas de impuestos pues este método “sería contraproducente”, señala Estevão, “ya que podría agravar la pobreza y desacelerar el crecimiento”. 

La solución para el organismo precisa de “un enfoque más inteligente” y tiene como objetivo “impulsar la recaudación de impuestos de forma sostenible”. He aquí cuatro maneras de conseguirlo:

1. Transparencia

La transparencia de las acciones públicas es fundamental para generar confianza en las instituciones. Cuando los ciudadanos conocen el destino del dinero que el Estado recauda a través de sus impuestos, y que estos se emplean de una manera apropiada, la esperanza de las personas en sus gobernantes aumentará notablemente.

“Se reducirá así la evasión tributaria y se aumentarán aún más los ingresos fiscales, lo que mantendría el nivel de los servicios gubernamentales, promoviéndose un círculo virtuoso entre la confianza de los ciudadanos y la prestación de los servicios públicos”, explica Estevão.

2. Sencillez

Otra de las formas de reducir la evasión tributaria, y aumentar así la recaudación, es simplificar los procesos en el pago de impuestos. Según el informe ‘¿Puede la simplificación fiscal ayudar a reducir la corrupción fiscal?’ realizado por el Banco Mundial, la corrupción en materia tributaria disminuyó un 9,64% al rebajar en un 10% el número de pagos como en el tiempo para cumplir con los requisitos tributarios.

Según el organismo, “un código más simple puede incentivar a más empresas pequeñas y también crea un entorno más previsible para los inversionistas internacionales, atrayendo inversiones e ingresos tributarios”.

3. Digitalización

En la misma línea, una buena forma de simplificar los procesos y ganar en recaudación tributaria es fomentando la digitalización de las Administraciones Públicas. Por ejemplo, a través del pago electrónico de impuestos, la identificación digital o el seguimiento en línea de facturas y ventas, los ciudadanos podrán llevar a cabo sus obligaciones de una forma más accesible. El objetivo es alcanzar a todo el mundo, sin dejar a nadie atrás. 

Asimismo, dotar de mayor efectividad la relación de los ciudadanos con la Administración Pública es una forma de mejorar el ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

4. Nuevas fuentes de ingresos

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en octubre del pasado año se posicionó a favor de que las empresas multinacionales -incluidas las empresas digitales- paguen impuestos en cualquier lugar en el que tengan consumidores y sus actividades generen ganancias.

Siguiendo al organismo internacional, desde el Banco Mundial apuestan por “replantear” la fórmula en que este tipo de empresas tributan ya que podría tener un “gran impacto” en los países en desarrollo. “La propuesta de la OCDE representa un punto de inflexión para las normas tributarias internacionales y, si se aplican bien, se podrían reasignar más fondos a los Gobiernos de los países en desarrollo”, concluye Estevão.

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