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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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¿Se avecina una nueva crisis? Atento a estos indicadores

No existe ninguna fórmula mágica que vaticine crisis futuras, esencialmente porque cada contexto económico es diferente, pero estas variables dieron señales de aviso durante la pasada recesión y podrían servir de gran ayuda para predecir la siguiente

El Banco de España analiza en un estudio las probabilidades de recesión de los países de la zona euro

El Banco de España analiza en un estudio las probabilidades de recesión de los países de la zona euro // AGUSTIN CATALÁN

Macro

MACROECONOMÍA

Diana Fresneda

Diana Fresneda

​El temor a una nueva recesión se ha implantado en las grandes economías europeas en un momento donde aún se debate si hemos salido o no de la crisis de 2008

La senda de desaceleración que vienen advirtiendo todos los organismos internacionales por el contexto político y social global, hostigado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el Brexit o el auge de los nacionalismos, se traduce en una ola de desconfianza que cada día crece con más fuerza.

El último en sumarse ha sido el Banco de España, quien ha constatado un "debilitamiento notable" de la actividad en "numerosas" economías del área del euro en 2019, así como aumentos de la probabilidad de recesión debido a la intensificación gradual de estas fuentes de incertidumbre.

Estos son alguna de las conclusiones del artículo analítico sobre el modelo de alerta temprana de crisis en los países de la zona euro realizado por el organismo, un estudio donde constata la probabilidad de recesión de estas economías a través de modelos que predicen el crecimiento del PIB en función de cinco indicadores.

Porque si atendemos a los antecedentes, prácticamente nadie fue capaz de predecir la crisis financiera de 2008 y aún hoy se antoja complicado anticipar cuándo llegará la siguiente. Sin embargo, sí es factible estudiar aquello que la desencadenó y analizar las variables económicas que sufrieron cambios notables durante los meses previos a su estallido.

  • El saldo por cuenta corriente

Este indicador mide la forma en la que un país interactúa con el exterior, es decir, resume las transacciones por concepto de exportaciones e importaciones de bienes y servicios que realiza (en proporción del PIB).

Una acumulación de superávits exteriores -mayores exportaciones que importaciones-, se traduce en una mayor fortaleza económica, pues dependerá menos de la deuda. Por contra, en el caso de asistir a saldos por cuenta corriente negativos, se producirá una elevación del endeudamiento del país, lo que aumenta a la vez su vulnerabilidad ante posibles cambios a la hora de invertir.

  • Los costes laborales unitarios relativos frente al resto del área

El coste laborales unitario (CLU) indica cuál es el coste salarial de un trabajador en una empresa en función de la productividad que ofrece.

En este caso, un aumento en los CLU de una economía en relación con los del resto de competidores de la zona euro incrementa la probabilidad de que se registre una caída del PIB debido a la reducción del grado de competitividad que comporta.

Este aspecto se ve agravado en el contexto de una economía como la nuestra, que comparte una moneda común, por la imposibilidad de utilizar el tipo de cambio como herramienta de ajuste. En este caso, según señala el Banco de España, sería necesario llevar a cabo una mejora de la productividad o bien una devaluación interna, esto es, sobre crecimientos de sus precios y salarios por debajo de los registrados en el conjunto de la unión. 

  • El endeudamiento de los hogares y de las empresas 

Los desequilibrios en la posición patrimonial del sector privado constituyen una fuente de vulnerabilidad en la medida en que, con frecuencia, los procesos de rápido endeudamiento de hogares y empresas no financieras suelen conducir a crisis bancarias.

En este sentido, la expansión del crédito a los agentes privados eleva las probabilidades de recesión, al reducir el margen de maniobra del que disponen para hacer frente a eventos desfavorables imprevistos. 

Por este motivo, el Banco de España aconseja prestar atención a la ratio de endeudamiento de los hogares (en porcentaje de su renta disponible) y la variación de la ratio de endeudamiento empresarial (en proporción del PIB).

  • La prima de riesgo soberana

La prima de riesgo indica la diferencia que existe entre los tipos de interés de nuestra deuda pública y la deuda pública alemana -la de menor riesgo-. Su objetivo es informar sobre los costes de financiación a los que se enfrentan los agentes privados y públicos y, además, puede ser un indicador del riesgo de impago de las Administraciones Públicas que perciben los mercados. 

Una ampliación del diferencial de la rentabilidad de la deuda pública del país con respecto a la referencia alemana podría aumentar las probabilidades de sufrir una recesión, además de conllevar unos mayores costes de financiación tanto para el sector público como para el privado, señala el organismo supervisor.

Conclusiones del estudio

Los resultados obtenidos por el Banco de España han demostrado un deterioro del saldo por cuenta corriente, un aumento del endeudamiento del sector privado y un deterioro de la competitividad justo antes del inicio de la crisis, cuyo aumento fue más acusado en los países de la periferia de Europa.

En varias de estas economías, la probabilidad de recesión se agudizó en 2011-2012, coincidiendo con los sucesivos episodios de crisis de deuda soberana. Sin embargo, las probabilidades de recesión “se han moderado sustancialmente” con posterioridad, explica el organismo, hasta situarse en valores reducidos en la mayoría de los países, aunque todavía superiores en algunos de ellos a los observados al inicio del siglo.

Entre las principales economías de la zona euro, los aumentos de la probabilidad de recesión en ese período fueron modestos en Alemania, Bélgica o Francia. Sin embargo, España, Grecia, Irlanda, Portugal y, en  menor medida, Italia registraron incrementos de esa probabilidad más significativos. En la primera década del siglo, el repunte de dicha probabilidad en estos países estuvo ligado sobre todo al deterioro del saldo exterior, al aumento del endeudamiento de las familias y, en algunos casos, a incrementos relativos de los CLU más marcados que en años previos.

Sin embargo, al inicio de la década actual fue la elevación de las primas de riesgo el factor que desempeñó un papel más relevante a la hora de explicar dicha tendencia creciente, especialmente acusada en Grecia y Portugal. En estos años, el Banco de España identifica probabilidades elevadas de caída del PIB en estos países a pesar de los ajustes del saldo exterior y de los CLU que registraron durante los primeros años de la crisis, debido a los elevados niveles que todavía presentaban sus primas de riesgo. 

Contexto actual

El estudio de Banco de España constata que, en 2018, las probabilidades de recesión se moderaron y se situaron en valores reducidos en la mayoría de los países. 

Por su parte, en 2019, numerosas economías del área del euro han registrado un "debilitamiento notable" de la actividad y se han observado aumentos de la probabilidad de recesión en algunos modelos de estudio. Según el organismo, este deterioro de las perspectivas de evolución ha venido determinado por “fuentes de incertidumbre que afectan a la economía global como las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China o las vicisitudes en torno al proceso del Brexit”.

Sin embargo, el estudio del Banco de España no mostraba, con la información disponible hasta 2018, un aumento de la probabilidad de recesión en 2019, lo que se explica porque esos factores de incertidumbre no tuvieron en ese año una incidencia apreciable en las variables que capturan el riesgo de caída del PIB en el modelo.

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