elPeriódico economía

Lunes, 23 de septiembre del 2019

Economyz

¿Qué es la curva de tipos invertida y por qué la vigila todo el mundo?

La economía es una ciencia cíclica, por lo que está llena de picos de bonanza y de valles de recesión. Lo importante es estar preparados para esas caídas y conocer las señales que las pueden anticipar

Lo normal es que los tipos de interés a largo plazo sean superiores porque transcurre más tiempo

Lo normal es que los tipos de interés a largo plazo sean superiores porque transcurre más tiempo // Sabine Peters (Unsplash)

Macro

ECONOMÍA MUNDIAL

Marta Gracia

EEUU es la mayor economía mundial. El dicho de “cuando EEUU estornuda Europa se resfría” pone de relieve como lo que pasa en el país americano afecta a todo el mundo. Por ello, cualquier movimiento tanto político como económico o social en EEUU es mirado con lupa por todos los países. Uno de esos movimientos es la curva de tipos de EEUU, que últimamente está en el foco de inversores porque se ha invertido por primera vez desde 2007, antes de la Gran Recesión. 

La inversión de la curva de tipos ha antecedido a una recesión las tres últimas veces que EEUU ha entrado en contracción económica. Sin embargo, no hay que alarmarse, ya que no siempre que la curva se invierte se produce una recesión. Pero, ¿qué es la curva de tipos invertida? Juan F. Robles, profesor de Banca y Finanzas del CEF-UDIMA, explica que la inversión de la curva sucede cuando los tipos de interés a largo plazo son inferiores a corto plazo. “Lo normal es que los tipos de interés a largo plazo sean superiores porque transcurre más tiempo hasta la recuperación de los fondos y ello además conlleva más incertidumbre sobre el riesgo de la inversión”, señala. 

“Se confía en que a mayor plazo mayor rentabilidad, porque hay más riesgo”, puntualiza José Ramón Sánchez Galán, profesor EAE Business School. Y añade que la inversión de la curva es una anomalía que sucede cuando los inversores no se fían de la evolución de la economía: “Más vale recuperar el dinero a tres meses que a 10 años”. Robles asegura que en esta ocasión se ha invertido porque los inversores se están refugiando en los bonos del Tesoro a largo plazo y huyen de inversiones de mayor riesgo, al aumentar la demanda de bonos a largo plazo, los tipos de interés ceden.

Ambos profesores coinciden en que esa incertidumbre llega por cómo está la economía actualmente: las relaciones comerciales entre EEUU y China, los datos macro de la Eurozona… Además, el profesor de CEF UDIMA explica que a esto se combinan los desajustes en el corto plazo que puede conllevar la política monetaria de la FED, la curva puede invertirse en determinados momentos.

¿Viene una recesión?

Robles explica que estadísticamente, cuando la curva americana se ha invertido posteriormente se ha producido una desaceleración o una recesión económica. Sin embargo, entre la inversión de la curva y la desaceleración o recesión pueden haber pasado varios años. “El significado es que el mercado busca refugio en el largo plazo como señal de aversión al riesgo, lo que supone que se pueden retirar fondos de otras inversiones y así afectar a la actividad económica de forma negativa”, apunta el profesor de CEF-Udima.

Aunque Sánchez Galán asegura que recesión es “una palabra muy dura”, ya que supone que el PIB esté negativo dos trimestres consecutivos. De esta manera, apunta que la inversión de la curva es “un síntoma de pesimismo económico”. El profesor de EAE Business School añade que los inversores piensan que es una fase avanzada del ciclo económico y que es hora de una pequeña desaceleración de la economía, no una recesión. 

José Ramón Sánchez explica que los datos macroeconómicos no auguran una recesión: “los datos son buenos en cuanto al mercado laboral, el consumo sigue tirando y las empresas tienen un balance bastante consolidado y una época de tipos tan bajos pero con gran liquidez de los bancos centrales, el panorama ha cambiado”. E insiste en que se puede augurar una cierta desazón, pero no atisbar una recesión, “es una expectativa demasiado dura”.

Prevenir antes de la crisis

Cuando hay un predicción de desaceleración económica es un proceso lento, se tarda entre 2 o 5 años desde que tiene lugar cuando la curva de tipos esté invertida, en los últimos 3 meses la rentabilidad a 10 años ha estado por debajo de la de tres meses y no ha pasado nada. No obstante, “al tratarse de una anomalía del mercado financiero es obvio que el mercado y los inversores se ponen en guardia y puede inducir un determinado sentimiento que se traslade a la realidad”, señala Robles. Se trata de un signo más que independientemente considerado a mi juicio “no significa que indefectiblemente vaya a producirse una recesión”, añade.

El profesor de CEF-Udima explica que las recesiones son difíciles, “por no decir imposibles, de prevenir ya que no responden a una sola causa ni se pueden corregir de una sola forma”. De hecho, una recesión tiene su origen en varios factores y desencadena diversas consecuencias. Por ejemplo, achacar la última recesión exclusivamente al fenómeno de las hipotecas subprime es “simplista”, porque hubo muchos factores que incidieron: “bajos tipos de interés, sobrecalentamiento del crédito general, mala gestión bancaria, recalentamiento de la demanda interna, sobrevaloración de activos inmobiliarios, pérdida de la conciencia del riesgo en las inversiones, desequilibrios de la balanza de pagos, etc”, enumera.

Los bonos estadounidenses a diez años han llegado a marcar una rentabilidad del 1,493%, su mínimo desde julio del año 2016, los de vencimiento a dos años han marcado un 1,533%. Además, los bonos a 30 años han marcado mínimos históricos de rentabilidad en el 1,975%.

En este articulo: Macroeconomía

Iniciar sesión 0 Comentarios
cargando