Principios básicos: cómo puedo saber si mi cartera de inversión funciona bien

En un momento como el actual en el que la bolsa se ha desplomado como nunca se había visto en tan poco tiempo, ¿cómo se puede conocer si las estrategias que hemos decidido han sido las correctas?

Principios básicos: cómo puedo saber si mi cartera de inversión funciona bien

EFE

Inversores

los mercados ante el coronavirus

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Cuando empezamos a invertir en los mercados resulta inevitable comenzar a pensar si nuestra cartera está funcionando correctamente, si las decisiones de inversión que hemos tomado han sido las adecuadas o nos hemos equivocado. Más aún en un momento como el actual en el que la bolsa se ha desplomado como nunca se había visto en tan poco tiempo, ¿cómo se puede conocer si las estrategias que hemos decidido han sido las correctas? No hay que desesperarse, hay variables en las que fijarse que lo pueden indicar.

Rentabilidad a largo plazo

En primer lugar, el criterio más extendido para fijar si nuestras inversiones lo están haciendo bien o no es “fijarse en la rentabilidad, pero especialmente la de largo plazo”, sostiene José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia Eafi. Y es que en horizontes temporales inmediatos podemos tener rendimientos negativos como consecuencia de una situación actual adversa, como sucede en estos momentos con la crisis del coronavirus. De ahí a que la clave sea “mínimo a tres años”, para ver si lo que hacemos funciona o no.

¿Cabe la posibilidad de revisar nuestra cartera de manera periódica para ver si se cumplen esos retornos anuales? Sí, pero sin obsesionarseJosé Luis Herrera, analista independiente, afirma que hay que hacerlo, aunque “depende de cada caso habrá que ser más o menos proactivos”. Hay que atender de manera particular “a la composición y riesgos” que hemos asumido al construir nuestra cartera.

Es por eso que es posible que, generalmente, cuanto más fuerte juguemos, lo que implica mayores opciones de tener grandes rentabilidades, pero también de tomar riesgos adicionales, más “atención debemos prestar a las inversiones que hemos acometido”, analiza Cárpatos.

Disciplina de seguimiento

¿A qué se debe esa mayor atención? Por una razón muy simple: “La volatilidad de tu cartera será más baja y, por consiguiente, también la necesidad de que realices un rebalanceo”, argumenta Herrera.

En este sentido, resulta aconsejable que, una vez contratado o suscrito el producto, nos autoimpongamos la disciplina de hacer “un seguimiento del mismo”. Dependiendo efectivamente de los, así como de los objetivos y de la perspectiva temporal que tengamos en consideración, “es conveniente revisar nuestra cartera, como poco, tres veces al año”, recomienda Cárpatos.

Esto ha de hacerse como método para evaluar la evolución de nuestro patrimonio, puesto resulta fundamental para cerciorarnos de que estamos realizando unas estrategias “que realmente se ajustan a nuestras necesidades, expectativas y metas”. Desde ese mismo prisma puede ser de utilidad una guía para elegir “los mejores productos de inversión en función de los riesgos que estemos dispuestos a asumir”.

El factor inflación y batir al mercado

Además, cuando invertimos a largo plazo en algún activo real, el objetivo que se suele plantear no es sólo es la preservación del capital y de su capacidad adquisitiva, sino también el crecimiento del mismo, y para ello “necesitamos obtener rentabilidades anuales acumuladas bastante por encima de la tasa de inflación”.

El segundo concepto que se debe tener en cuenta para saber si nuestra cartera lo está haciendo correctamente, es “comparar su evolución con los índices de referencia”, apunta Cárpatos. Por ejemplo, en España sería el Ibex 35, mientras que el que engloba a todo el mundo es el MSCI World. Esto se hace para estudiar “la rentabilidad comparada”.

Por tanto, si nuestra cartera lo hace mejor que este índice que se tome como referencia, podremos decir que “lo estamos haciendo mejor que el mercado”, y al revés, repasa Herrera.

Así, si nuestra cartera no supera de forma recurrente el rendimiento de su índice de referencia, esta no será “eficiente” dado que estaríamos obteniendo “mejor rentabilidad comprando participaciones de lo que se conoce como un fondo indexado”, o dicho de otra manera, “que obtiene rentabilidades replicando ese propio índice”.

En conclusión, la clave se encuentra en seleccionar “índice de referencia correcto”, resalta Cárpatos. Si, por ejemplo, nuestra cartera es una cartera global, ha de ser MSCI World, pero si solo invertimos en España, debería ser el Ibex 35; o si lo hacemos solo en Estados Unidos, tendrá que ser el S&P 500. Tomar estas “referencias” y superarlas determina si “estamos apostando adecuadamente.

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