Startup: qué es un ticket medio y por qué debes tenerlo en cuenta cuando buscas financiación

No todos los business angels o firmas de capital riesgo son para todas las startups. Gracias a este valor podrás saber si tu empresa emergente está alineada con un venture capital.

Startup: qué es un ticket medio y por qué debes tenerlo en cuenta cuando buscas financiación

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cómo financiar un proyecto

Alberto Payo

Alberto Payo

Muchos emprendedores primerizos o que no tienen mucha experiencia en el ecosistema se lanzan a la búsqueda de financiación como pollos sin cabeza. Obsesionados como obtener fondos para arrancar, escriben y contactan con inversores de todo pelo y condición, sin mirar demasiado a qué se dedican, la fase en la que suelen invertir o las cantidades que suelen aportar a cada proyecto. Esto es, básicamente, como disparar a todas partes sin apuntar.

Uno de los detalles que los cofundadores deben mirar es el ticket medio que maneja cada business angel o cada venture capital. Este concepto es muy habitual en el mundo emprendedores y es común que los representantes del capital riesgo hablen de él o expongan claramente su horquilla. Pero, ¿qué es exactamente un ticket medio y para qué sirve? ¿Por qué deben reparar en dicha cantidad los emprendedores?

“Cuando hablamos de inversión, el término ‘ticket’ se refiere a la cantidad que se va a invertir. Un business angel o un fondo de capital riesgo tienen un ticket mínimo, uno medio, y uno máximo”, explica Miguel Ángel Díez Ferreira, director de ISDI Accelerator e Impact Accelerator. “El ticket mínimo es la cantidad por debajo de la cuál no invertirá, el máximo la cantidad máxima que podría invertir en una startup, y el ticket medio sería la cantidad ideal”, aclara.

Qué tener en cuenta

El emprendedor debe comprobar si el ticket mínimo del VC a cuya puerta pensaba llamar está muy por encima de las cantidades propias que se suelen manejar para una startup que acaba de comenzar. En ese caso, puede ahorrarse contactar con el inversor o VC, porque están muy alejados de su situación actual.

Por poner un ejemplo, nos podemos imaginar una startup que haya empezado recientemente y que aún no tenga su modelo de negocio validado, que quizás debería moverse en un rango de 50.000 a 100.000 euros, tratando de ganarse el favor de una firma de capital riesgo cuyo ticket medio ascienda a 5 millones de euros. Cualquier esfuerzo va a quedar en balde.

“En realidad, deberían conocer los tres tickets. Si un inversor tiene un ticket mínimo de 500.000 euros y tu startup necesita 200.000, el inversor no podrá invertir. Es así de simple. Por tanto, ir a verle supone perder tu tiempo y el suyo. Lo mismo pasa con el máximo, no se puede superar.  Ni por arriba ni por abajo”, comenta Díez Ferreira.

Cuando una startup cuenta con cierta madurez, conocer las cantidades de los tickets cobra otro significado. Los emprendedores no necesitan saber dichos valores para saber si ‘atacar’ o no a un inversor, sino que suponen información útil para preparar una estrategia en la que los cofundadores obtengan financiación, pero no pierdan mucho poder o al revés.

“A veces se quiere o necesita tener un amplio número de inversores con tickets bajos (reuniendo sobre todo a Business Angels, que además del dinero te aportan conocimientos, contactos, ...), y otras veces se quiere reducir el número de ellos (sobre todo en rondas posteriores, donde se intenta aglutinar o reducir el número de integrantes en el ‘board’)”, explica Alex Dantart, inversor en más de 40 compañías y fundador de Turbo Investments.

De cara a la galería, el ticket medio también puede ofrecer información sobre una compañía a otros interesados en apostar económicamente por ella. Para Dantart, es “una forma de evaluar la importancia que ha tenido una startup”.

¿Cómo establecen los inversores su ticket medio?

Quizás uno de los mayores misterios para los emprendedores primerizos que se empiezan a familiarizar con este concepto es cómo determinan los inversores su horquilla. El director de ISDI Accelerator aclara que “el rango de inversión de un inversor depende del dinero que tiene disponible, del riesgo que está dispuesto a asumir, y de la rentabilidad que quiere conseguir”. Además, añade la necesidad de diversificar. “Si tienes 1 millón para invertir, no puedes ponerlo entero en una empresa, porque el riesgo es máximo. Hay que diversificar, necesitas invertir en un mínimo de 10 startups, e idealmente en 20”, defiende.

A priori, el ticket máximo supone una línea roja, pero no es inamovible. En algunos casos los inversores se saltan sus valores, aunque por causas excepcionales. “No es una ciencia exacta ni hay que escribirlo en piedra. Normalmente un inversor profesional ronda tickets medios entre 50.000 euros y 200.000 euros, pero eso no quiere decir que no se pueda mover de ahí, en base a excepciones puntuales que le llamen la atención”, comenta el impulsor de Turbo Investments.

Díez Ferreira entiende que puedan darse estas situaciones por apuestas personales, pero matiza que es raro que ocurra porque “significa saltarse su propia filosofía y la mayor parte de las veces ni siquiera pueden por sus estatutos. Cuanto más profesional es el inversor, más difícil será que se salte sus propias normas”, concluye.

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