Así permite la 'neurotecnología' combatir nuestros sesgos cognitivos

La inversión en proyectos tecnológicos que interactúan con el cerebro es cada vez mayor. Muchas de estas iniciativas ofrecen unas oportunidades increíbles, pero también existen otras que plantean retos inaplazables

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Imagen de archivo. // Pixabay

Innovadores

un mejor conocimiento del cerebro

Fran Leal

Fran Leal

Los avances científicos y tecnológicos, así como los esfuerzos por ahondar en las claves sobre el comportamiento humano desde distintos ámbitos como la psicología, la neurociencia, la ergonomía o la educación, están motivando un avance muy importante en el campo de la neurotecnología.

En este contexto, quizá resulte interesante entender qué es la neurotecnología, en qué campos se está aplicando, así como la magnitud de los cambios que puede generar en la sociedad. Y para ello, el último evento organizado en The Place, el espacio de innovación de The Valley, supuso una gran oportunidad. En esta ocasión, y bajo el título de ‘Neurotecnología y Sociedad’, la exposición corrió a cargo de María López Valdés, licenciada en Matemáticas y doctora en Ingeniería Computacional, y CEO de Bitbrain, compañía de neurotecnología aplicada a la investigación científica, la salud o el neuromarketing.

¿Qué es la neurotecnología?

A la hora de definir el término, López fue clara: “No hay una definición exclusiva”. Por tanto, depende de quién haga los honores. En su caso, lo describió como “cualquier medio artificial para interactuar con el cerebro”, lo que confirma que no es algo que acabe de aparecer. En verdad, según se explicó en la conferencia, llegó en los años 80 con los primeros electroencefalogramas y la resonancia magnética, si bien ha sido en los últimos años cuando han ido apareciendo investigadores centrados en la búsqueda de nuevos contextos de aplicación, más allá del ámbito clínico. Esto explicaría la expansión y crecimiento que está experimentando este campo que, según los analistas económicos, será exponencial en los próximos años.

En cuanto a los campos de aplicación, según relató López, esta tecnología cuenta con un gran potencial en tres aspectos, fundamentalmente. Por un lado, a la hora de entender mejor a las personas, a través de la monitorización. Por otro, tiene un gran potencial para mejorar las capacidades humanas. Y por último, también puede contribuir a simplificar la interacción con las máquinas, interviniendo en esa comunicación cerebro-máquina.

Entendernos mejor

Una de las áreas donde más se emplea la neurotecnología es el neuromarketing, que persigue conocer al detalle los deseos del consumidor. Así, en lugar de preguntarles, se extrae esa información directa del cerebro, sin sesgos, ya que “cuando explicamos las cosas, no somos 100% fiables”, apuntó López. Además, esto permite cuantificar y, en definitiva, ayuda a las marcas a entender mejor a los consumidores y mejorar los productos y servicios que les ofrecen.

Quizás menos conocida, pero muy necesaria, es la utilidad que tiene esta tecnología a la hora de combatir nuestros sesgos cognitivos, porque sí, como aseguró López, “no somos tan racionales como pensamos”. Entre estos sesgos, la experta destacó tres que tienen una presencia muy importante:

  • Sesgo de confirmación, al que todos estamos expuestos y que se traduce en que damos más credibilidad a aquello que refuerza lo que nosotros pensamos. Algo en lo que sin duda se basa la generación y difusión de las perniciosas fake news.
  • Sesgo de retrospectiva. “Cuando miramos hacia atrás, pensamos que todo era predecible, pero no es verdad”, resumió López. Y es que, tendemos a valorar la toma de decisiones de un momento pasado respecto al contexto y la información del presente. Una imprecisión de manual, vaya.
  • Sesgo de estereotipos. Según ilustró la experta, los seres humanos manejamos mucha información y, para ganar agilidad, podríamos decir que la almacenamos en compartimentos estancos. Ahora bien, si esos compartimentos son demasiado rígidos, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que se asienten los estereotipos.

Mejora de capacidades e interacción con las máquinas

Según apuntó López, la mejora de las capacidades humanas es el segmento en el que más se está invirtiendo. De hecho, desde Bitbrain, junto a Clece y Sanitas Mayores, cuentan con un proyecto para la mejora cognitiva, cuyos resultados han sido muy positivos, con mejoras del entorno del 30%, con casos que ascienden incluso al 50%. Del mismo modo, aunque aún en fase de investigación, la compañía de López forma parte de proyectos enfocados a las personas con problemas de movilidad.

Ya a nivel internacional, López destacó iniciativas como la de Neuropace, que busca neutralizar los ataques epilépticos, con una inversión hasta el momento de 141 millones de dólares. O la de Cala Health, que cuenta con una inversión de 71,3 millones y consiste en una pulsera que llega a reducir hasta un 75% los temblores.

Por último, la neurotecnología también nos ayuda a simplificar la interacción que tenemos con las máquinas. De hecho, un proyecto de Bitbrain junto a Nissan ha demostrado la posibilidad de conectar el cerebro con el coche, de manera que en el momento que aparece la intención de frenar, el coche frena antes de que levantemos el pie para pisar el pedal. Otros proyectos destacados serían el de Facebook y CRTL Labs para escribir con la mente, o el de NextMind, que permite apretar botones con la mente, es decir, controlar mentalmente los dispositivos.

Retos por delante

Las ventajas que puede reportar la neurotecnología es evidente. Sin embargo, los proyectos que implementan esta tecnología no siempre siguen la senda de la ética, como se ha visto, por ejemplo, en la creación de determinados algoritmos de las redes sociales que persiguen mantenernos ‘enganchados’ el máximo tiempo posible. Y este es solo un ejemplo de ello.

Así, en opinión de López, tenemos una serie de retos por delante. En primer lugar, el que versa sobre el derecho a la privacidad mental, ya que “debemos tener el derecho de aislar todos los datos contenidos en nuestro cerebro o, en su caso, decidir si queremos compartirlos públicamente”. Además, también habrá que abordar el derecho a un acceso equitativo al aumento de capacidad, porque es algo que no será ni barato ni accesible a todos, por lo que se propone que sea “un derecho humano el acceso equitativo y justo”. Y por último, no podemos olvidar la defensa del derecho a la identidad personal, ante los proyectos invasivos.

Como vemos, el futuro se plantea, como poco, apasionante e impredecible. Al fin y al cabo, como concluyó López, nunca antes habían coincidido tantas Deep Techs a la vez, entendidas como los avances fundamentales en ciencia e ingeniería con el potencial de impactar profundamente en las industrias y en la vida de las personas.

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