Miércoles, 25 de noviembre del 2020

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Aulas híbridas: tecnología y educación en un mundo pandémico

La vuelta a las aulas es inminente. A pesar de que llega cargada de incertidumbre, los centros están poniendo todo de su parte para que la vuelta sea lo mejor posible

Un niño se desinfecta las manos después de que le tomen la temperatura a la entrada del colegio 

Un niño se desinfecta las manos después de que le tomen la temperatura a la entrada del colegio  // EFE

Innovadores

VUELTA AL COLE

Marta Gracia

Marta Gracia

El mes de septiembre es sinónimo de vuelta a la rutina. Para ocho millones de estudiantes, es lo mismo que la vuelta a las clases. Pero este 2020 lleno de incertidumbre, la vuelta a las aulas es más complicado. Desde el Gobierno central han asegurado que en España se cumplen las medidas para garantizar la vuelta y han activado un plan para posibles rebrotes. La formación en las aulas es para los alumnos, sobre todo para los más pequeños, algo necesario, pero que se puede combinar con la formación online. La solución pasa por las aulas híbridas.

“La mayoría de los alumnos están deseando ver a sus amigos y compañeros de clase e incluso a los maestros”, asegura Faik Karaoglu, vicepresidente ejecutivo de Wacom Branded Business. Por ello, considera que el alumnado está “preparado para algo nuevo e impaciente”. Pero reconoce que la Covid-19 sigue siendo un gran desafío, especialmente para las escuelas, donde las necesidades educativas deben equilibrarse con los requisitos de salud y seguridad, y las soluciones a menudo están limitadas por los presupuestos, los recursos y el equipo técnico disponible.

Ante esta situación, Wacom, fabricante de tabletas y monitores interactivos, considera que se pueden ofrecer soluciones inteligentes y fiables para maestros y estudiantes para poder combinar la enseñanza desde casa o en la escuela. “Es importante buscar la flexibilidad en esta situación, y que los profesores y profesoras puedan conectarse online con su aula virtual, es una opción útil para las escuelas”, apunta Karaoglu.

El Banco Mundial señala que hay que varios factores pueden contribuir a tener una mejor infraestructura y un entorno de aprendizaje más seguro para estudiantes y maestros en todo momento y la crisis de COVID-19 ha puesto al descubierto las muchas vulnerabilidades presentes en las escuelas. El estudiante promedio de 15 años en los países de la OCDE ha pasado 7.538 horas dentro de los edificios escolares, donde la falta de ventilación adecuada y el aire estancado crean oportunidades para la propagación del virus. 

Algunas medidas que los países pueden considerar son mejorar la ventilación adecuada, proporcionar instalaciones para lavarse las manos y otras medidas de desinfección dentro de los edificios escolares y educar a las personas para que las utilicen, así como establecer pautas claras sobre si fuese necesario el uso de mascarillas y en qué circunstancias. “El lado positivo que puede quedar de la COVID-19 para las escuelas es que los entornos de aprendizaje comenzaron a considerarse de manera integral con la infraestructura de IT y el aprendizaje remoto en su conjunto, lo que podría expandir las formas de aprendizaje y colaboración”, apuntan en su blog.

Clases semipresenciales

El profesorado y el alumnado están acostumbrados a estar en la misma aula. La comunicación es fácil y la interacción natural e intuitiva. Pero “el número creciente de casos nuevos podría obligarnos a cambiar o ajustar esto con un nuevo modelo híbrido que combine la enseñanza online y presencial como posible solución”, explica el vicepresidente de Wacom. De este modo, propone que las clases se dividan en diferentes grupos para reducir el número de estudiantes en una misma clase, y mientras un grupo está en la escuela, el otro se une a la clase online. “Todos los estudiantes reciben la misma lección y así nadie se la pierde”, detalla.

Reconoce que el desafío del curso 2020/21 es llevar las ventajas del aula tradicional a lo digital, por lo que se necesitan soluciones técnicas que sean fáciles de usar e intuitivas tanto para profesores como para estudiantes como pizarras digitales o monitores y  tabletas interactivas, “que sean tan fáciles como usar un lápiz sobre papel o una tiza sobre pizarra”. Para Faik Karaoglu la tecnología es un “gran beneficio” tanto para los profesores como para los estudiantes, “ya que pueden seguir utilizando los métodos de enseñanza a los que están acostumbrados, sin importar si están conectados online o en el aula”.

Wacom apuesta por la tablets y monitores interactivos // wacom

¿Falta digitalización?

Los profesores/as y los estudiantes no son expertos en tecnología. Por eso, Karaoglu considera necesario que los dispositivos sean fáciles de usar.  “Antes de la COVID-19, muchas universidades y colegios vieron el potencial y las ventajas de digitalizar sus aulas y salas de conferencias y se puede hacer con monitores interactivos de Wacom”, explica.

El segundo factor es la flexibilidad. “Las escuelas necesitan soluciones fiables que sean lo más flexibles posibles y que estén preparadas para el futuro”, puntualiza. Esto constituye un desafío, porque el desarrollo de hardware y software es rápido, “mientras que las decisiones sobre las inversiones en el sector de la educación suelen ser lentas”, lamenta el vicepresidente de Wacom. Los últimos meses lo han dejado claro, no sólo en España sino en muchos países de Europa.

La COVID-19 es una situación desafiante para todos. Así que sigamos la evolución de la situación, “hagamos uso de lo que está actualmente disponible y seamos creativos en la búsqueda de soluciones que funcionen”, concluye. 

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