¿Cómo ayuda la trazabilidad de contactos a contener los brotes de coronavirus?

La incorporación de la tecnología a la trazabilidad de contactos está contribuyendo a un mayor control de los brotes de coronavirus, gracias a la automatización de procesos y la analítica avanzada.

¿Cómo ayuda la trazabilidad de contactos a contener los brotes de coronavirus?

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Innovadores

TECNOLOGÍA EN TIEMPOS DE COVID

Fran Leal

Fran Leal

Con la llegada del verano, hemos dejado atrás los peores momentos de la pandemia a nivel sanitario. Sin embargo, y como repiten hasta la saciedad las autoridades sanitarias y los expertos en la materia, no podemos bajar la guardia si no queremos vernos abocados a una nueva oleada de contagios de gran calibre y ahondar en la crisis

Para evitar una situación tan desastrosa como la vivida entre marzo y junio, además de tomar todos la prudencia y la sensatez por bandera, ha cobrado una relevancia mayúscula la trazabilidad de contactos, algo que ya se venía utilizando desde hace décadas, pero que ahora está abrazando la tecnología en aras de la optimización y el control de los rebrotes.

Reducir la propagación del virus

En definitiva, el reto al que se enfrenta la trazabilidad consiste en reducir la propagación del virus, y ahí la tecnología puede ser determinante a la hora de que descienda la velocidad de transmisión, se movilicen los recursos suficientes en términos de salud pública y mejore la coordinación entre los diferentes organismos involucrados con el fin de identificar de forma más rápida los focos de contagio y actuar en consecuencia.

Para ahondar en cómo se está llevando a cabo este rastreo, hemos charlado en profundidad con Antonio Navarro, experto en Soluciones para Sector Público de SAS, compañía líder en analítica, para EMEA. En su opinión, en España desde el principio se trabajó de cara a llevar esa trazabilidad, con la contratación de los llamados rastreadores, formando equipos de seguimiento que van siendo reforzados según evoluciona la enfermedad.

Sin embargo, “el reto al que se enfrentan es la variabilidad de los casos y la planificación de equipos que puedan dar respuesta durante los momentos pico”, afirma. Y aquí la tecnología puede ayudar, y mucho, a controlar y gobernar el proceso de trazabilidad de contactos de forma ágil y eficiente, “gracias al análisis de datos y relaciones”. Y en este sentido, los recursos disponibles pueden variar: “Desde técnicas muy sencillas, como la integración o visualización de datos, hasta otras más avanzadas de analítica predictiva o analítica de redes de relación”, expone Navarro.

De hecho, uno de los cambios que vemos en esta nueva oleada de rebrotes de la enfermedad radica en los números de contactos a rastrear que tiene la población dependiendo de su edad. Por ejemplo, según cita el portavoz de SAS, se está viendo cómo mientras en la población de edad avanzada los contactos se reducen a entre 4 y 6, en el caso de los jóvenes se dispara hasta superar los 30, lo que hace “muy difícil la labor de rastreo y contacto de las personas de riesgo”. A esto, habría que añadir los contactos de los contactos, con la que “la complejidad relacional crece de manera exponencial”, asevera.

Optimizar los tiempos y recursos, vital

Llegados a este punto, y ante la intensidad de la pandemia, urge llevar a cabo este proceso de rastreo en el menor tiempo posible. La trazabilidad de contactos “ha sido tradicionalmente un proceso manual que consume mucho tiempo y recursos pero, una labor que puede durar días o semanas para un ser humano, es un ejercicio de segundos o minutos para un ordenador”, añade Navarro.

De ahí que la entrada de la automatización en este proceso está siendo determinante para controlar los brotes y contener la propagación del virus. Al fin y al cabo, “la tecnología puede ayudar a generar esta red de contactos de manera automática y generar notificaciones informativas a las personas con un mayor riesgo de propagación, informando sobre medidas preventivas, controlando así la trazabilidad y aportando su granito de arena en la lucha contra la enfermedad”.

Por su parte, la Inteligencia Artificial también tiene su función en este contexto. Así, permite tener la capacidad de “establecer vínculos inesperados entre esa misma red”, con lo que se alcanza un control más preciso de las posibilidades de transmisión. Y en lo que se refiere a la analítica avanzada, además de establecer niveles de riesgo de cada uno de los integrantes de la red en función de sus contactos y automatizar el envío de notificaciones, entre sus bondades aparece la posibilidad de “buscar patrones sobre un conjunto de relaciones específico, levantando así todos los casos ocultos que no se hayan detectado”, subraya Navarro.

Además, con ello se libera de carga de trabajo a los rastreadores, con lo que mejora el trato con los pacientes y, en definitiva, se gana tiempo para la obtención de información “que les permitirá una mejor toma de decisiones”.

¿Son las apps de seguimiento efectivas?

Otro de los aspectos donde la tecnología está colaborando en la lucha contra la propagación del coronavirus es en la aparición de las controvertidas aplicaciones de seguimiento. Pero, ¿son realmente efectivas, teniendo en cuenta que no son obligatorias?

Las apps son herramientas, según explica Navarro, que mediante bluetooth permiten al usuario obtener información sobre si han estado cerca de una persona que ha dado positivo. Entonces, obviamente, se requiere que las dos personas en cuestión tengan la aplicación instalada y que quien da positivo lo notifique. “Los estudios nos dicen que para que este tipo de aplicaciones tengan éxito, deben ser utilizadas por al menos un 60% de la población”, añade. Por lo tanto, aún faltaría mucho para que este tipo de apps puedan ser efectivas, a tenor de experiencias como la de Singapur, donde solo se llegó al 20%.

No obstante, Navarro hace hincapié en la importancia de saber distinguir entre estas aplicaciones y los sistemas de trazabilidad de contactos, que están dirigidos a los organismos públicos (no como las apps) y permiten explotar la información por parte de los analistas “para predecir el desarrollo futuro del Covid-19 con datos fiables y contrastados”, concluye.

Resulta muy complicado vaticinar cuál será la evolución de la pandemia hasta el momento que llegue la ansiada vacuna. Pero lo que está claro es que la tecnología está poniendo toca la carne en el asador para que los brotes que aparecen sin cesar no se descontrolen.

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