Mundo post-coronavirus: la vídeo consulta presenta su candidatura para quedarse

Las consultas a través de canales digitales en especialidades como la pediatría, la ginecología o la psicología están experimentando un fuerte aumento en estas semanas de crisis sanitaria. ¿Habrá venido este tipo de asistencia sanitaria para quedarse?

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Imagen de archivo. // Pixabay

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TELEMEDICINA

Fran Leal

Fran Leal

El papel que está jugando la tecnología en la actual crisis sanitaria está siendo vital. Así, el aumento exponencial de las videollamadas no solo se ha podido constatar en el ámbito familiar y doméstico, sino que en lo profesional también está suponiendo un enorme alivio para empresas y sectores, como en el caso del sanitario, tan acuciante en estos momentos.

Muestra de ello es el auge que están registrando las video consultas. Según han asegurado desde Sanitas, han visto cómo este tipo de comunicación con especialistas se ha multiplicado por 10, alcanzando las 5.000 consultas digitales diarias. Si normalmente registraban unas 300 vídeo consultas cada día, en el mes de marzo, cuando arrancó el estado de alarma, superaron las 28.000. Y en el mes de abril ha continuado el ascenso, con más de 55.500 video consultas, superando a todas las registradas en 2019 (42.000).

Una herramienta fundamental

Estas cifras no hacen sino reforzar la idea de que la tecnología tiene mucho qué decir en estos momentos de crisis, al permitir que se continúe prestando “asistencia sanitaria a pesar de la distancia y otras dificultades para la presencia física del paciente o de los profesionales”, afirman en Sanitas. No hay que olvidar que, más allá del coronavirus, la vida continúa, y con ello también lo hacen otras enfermedades o complicaciones, que precisan igualmente de atención sanitaria. Por ello, la vídeo consulta se ha erigido como una alternativa que permite “mantener en cierto modo la actividad médica ajena al coronavirus”, demostrando todo lo que puede aportar la digitalización en el sector.

Según apunta el CEO de la compañía, Iñaki Ereño, “esta experiencia nos va a permitir extraer aprendizajes y hacernos más fuertes, lo que incluye sacar más partido de la digitalización real, ya que puede mejorar la atención sanitaria inmediata”. En definitiva, y en línea con una tendencia que venía en claro ascenso, “el futuro pasa, sin duda, por contar con el médico en el móvil”, asegura.

Las especialidades que más triunfan

Entre las especialidades que más han experimentado este aumento de vídeo consultas en Sanitas, evitando así aglomeraciones y esperas, el liderato lo obtiene la pediatría que, con más de 3.100 video consultas en marzo, se ha anotado un 13% de subida. Obstetricia y ginecología se encuentra en segundo lugar, con un 8% más (hasta las más de 2.000) y cierra el podio psicología, con un aumento del 5% (unas 1.350). Los profesionales de esta última rama “están realizando una gran labor ayudando a muchas personas en situaciones de miedo, ansiedad, preocupación o tristeza generadas en estos días de incertidumbre”, aseveran desde la compañía. Algo que también están experimentando desde la especialidad de fisioterapia, ya que “existe una necesidad de consejos de expertos para afrontar la nueva situación laboral de teletrabajo de manera saludable”.

En todo caso, lo que demuestran estos datos es la gran capacidad que tienen las herramientas digitales de dar respuestas a las necesidades que van surgiendo. Y, como ocurre con el teletrabajo, esta oportunidad para demostrar su utilidad puede servir para que se asiente como recurso en la nueva normalidad. “La digitalización ha mostrado su enorme potencial para gestionar la salud, y durante estas semanas los médicos y los pacientes han perdido, en muchos casos, el miedo que pudieran tener a las consultas no presenciales”, exponen desde Sanitas. De hecho, aseguran que el buen resultado que están dando va a hacer que la videoconsulta se consolide como una herramienta que “ha venido para quedarse”.

Por otra parte, el servicio que ofrece este tipo de herramienta va mucho más allá de situaciones excepcionales de emergencia como el que estamos viviendo. Así lo afirma Alejandro Guerrero, fundador de la Sociedad Tecnológica Resiliente Digital. Y es que, muchas de las veces que acudimos a una consulta, “nos encontramos con que la exploración física es opcional o, en muchos casos, inexistente. Si solo se trata de sentarse a hablar y responder unas cuantas dudas, ¿qué necesidad hay de realizar todo esto de manera presencial?”, se pregunta.

Un desahogo para los centros asistenciales

La aplicación de la tecnología, lejos de lo que se pueda pensar, no nos coloca en una disyuntiva en la que tengamos que optar por uno u otro sistema, sino que permite que “las visitas en persona se reduzcan a los casos realmente necesarios”, apunta Guerrero. Y con ello, se pueden obtener grandes ventajas.

Según apunta el experto, en primer lugar, el paciente se ahorra tiempo en los desplazamientos, a la vez que se pueden evitar agravamientos de dolencias que acusan el hecho de salir del domicilio. Por otra parte, los profesionales ganan eficiencia, “lo cual en la salud privada podría suponer más beneficios económicos, pero en el caso de la sanidad pública también se traduce en menos esperas y, por tanto, en una mejor atención médica”.

La reducción del coste de la atención hospitalaria, acabar con las barreras geográficas o, con plena vigencia estas semanas, la prevención en los casos de enfermedades infecciosas son otras de las ventajas de la telemedicina apuntadas por Guerrero.

Sin embargo, también es cierto que con la expansión de la telemedicina pueden aparecer riesgos nuevos, como los ciberataques o todo lo relacionado con la protección de datos. En todo caso, y con la atención debida a los problemas aparejados a la tecnología, las videoconsultas están explotando su potencial en un contexto anómalo. El tiempo dirá si ciertamente han venido para quedarse o simplemente se trata de un paréntesis.

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